Los Cielos de Júpiter: La Ciudad Blanca

Diana encontró las claves de transmisión para pasar desapercibidos en los archivos de la propia nave.

—¿No es eso excesivamente fácil? —Genevieve sospechaba de todo.

—Si este sujeto se parece a nuestro hermano apostaría que todo este asunto es una trampa, desde el secuestro de las ciudades, pasando por nuestra captura de esta nave, etc.

—Alphonse probablemente esté en lo cierto. —Louis tenía una sonrisa socarrona.— Pero yo iría un paso mas allá, yo diría que toda esta guerra ha sido una trampa, si el falso Profeta es una versión mía, ¿qué razón tendría yo para hacerle la guerra a Júpiter? Pero vamos mas allá, ¿qué razón tendría para venir aquí y arriesgarse él personalmente?

—Recuerda lo que dijo Janus, no creas ni una palabra de lo que ha dicho. —Diana abrazó a Louis.— No creas nada.

No es por insultarte mi hermano, —Alphonse puso el rostro solemne de alguien que tenía que soltar una dura verdad.— Pero tenemos que reconocer que eres un buen político porque eres un buen mentiroso, ¿no sospechas sobre qué podía estar mintiéndonos este otro Louis?

Louis respiró profundamente antes de responder, sabía que Alphonse tenía razón pero no le gustaba admitirlo.

—No soy bueno diciendo mentiras, nunca lo he sido, por eso evito decirlas, pero admito que soy bueno ocultando la verdad, al omitirla, de hecho sospecho que esta versión de mi nos ha dicho la verdad en casi todo, pero hay un detalle que ha omitido, la máquina del tiempo, o el dispositivo para viajar entre realidades, ¿donde está? ¿Lo estará ocultando en este palacio?

—Creo que estamos a punto de averiguarlo.

La nave atracó en el puerto de la ciudad automáticamente, pero sus pasajeros habían bajado mucho antes.

El escuadrón de cuatro desaceleraba con los propulsores de sus armaduras, se posaron con delicadeza sobre el casco de la ciudad. Se deslizaron casi rozando su superficie hacia las zonas habitables. La ciudad palacio estaba compuesta por dos largos anillos, pero uno de ellos era evidentemente reservado para las industrias y el mantenimiento porque podían verse sendos disipadores de calor saliendo de él, mientras que el otro poseía hermosos ventanales con proyectores holográficos de iluminación que imitaban un hermoso cielo azul terrestre. Sin hablar se dirigieron en esa dirección.

Encontrar una esclusa de servicio que les diera acceso a los niveles inferiores del anillo no fue demasiado difícil, sin embargo tuvieron que esperar largo rato para que Diana pudiera desbloquear la cerradura y los sensores que pudieran detectar su presencia.

—Debemos asumir lo peor y suponer que el enemigo ya viene por nosotros. —Susurró Louis cuando ya todos estaban adentro.

Diana sin embargo se conectó a otro terminal casi al instante para corroborar.

—No veo ninguna actividad diferente, no creo que nos hayan detectado.

—¿No detectarán los sensores que ya no están funcionando? —Alphonse no se confiaba.

—Posiblemente, pero no creo que los sensores de estas áreas hayan tenido mucha actividad antes, así que tardará algún tiempo.

—Igual debemos ser muy cuidadosos, acaban de recibir una nave vacía en sus hangares, tienen que estar muy claros de que algo anda mal. —Genevieve volvió a asegurar que su arma estuviera en perfecto funcionamiento.

—Tienes razón, ademas debemos suponer que un escuadrón de guardias pasa regularmente por esta área, así que debemos comenzar a movernos. —Louis tomó el frente.

Después del desastre de la ciudad anterior el estado de la ciudad palacio se les antojó casi increíble, hasta los rincones mas escondidos estaban bien iluminados y límpidos. A pesar de que aquella era una zona de mantenimiento, los cuartos y corredores no tenían ni una mota de polvo.

A pesar de sus precauciones no se encontraron con guardias de ninguna clase, alcanzaron el nivel central del cilindro con relativa facilidad, en el interior la escena era idílica, edificios bajos de una arquitectura bastante uniforme cubrían el terreno a intervalos regulares, los caminos eran brillantes y bien pulidos de algún material blanco.

—¿Crees que eso sea mármol? —Preguntó en susurros Alphonse ocultándose en una esquina.

—Me cuesta creer que sea posible, pero si no lo es, se trata de una imitación muy buena. —Louis no quería imaginarse el tamaño de aquel despilfarro.

Por el medio de la superficie interior del anillo corría un amplio río artificial como suele ser costumbre en la mayoría de las ciudades orbitales, pero en este caso se notaba que este era mucho mas amplio y mas profundo.

—Yo creo que nuestra mejor apuesta sería caminar por la orilla del río. —Louis hizo que su armadura quedara cubierta con un holograma que imitaba los ricos trajes neo-renacentistas que la población del lugar usaba.

—Perfecto, pero cubre tu rostro con algo, creo que es demasiado popular.

—Lo mismo podría decirse de nosotros dos hermana, aunque no tenemos la apariencia del falso Profeta, creo que somos figuras fácilmente reconocibles. —Alphonse programó el holograma para que cubriera su rostro con la apariencia de alguien de mayor edad.

—De hecho todos deberíamos cubrirnos. —Diana también cubrió su cara con una máscara holográfica.— Estuvimos en esa nave abiertamente y es muy posible que tengan archivos de todos nosotros.

—Excelente, pero debemos apresurarnos, estos hologramas consumen menos energía que el camuflaje óptico, pero aún así no nos durará para siempre. —Nuevamente fue Louis el primero en salir del escondite y aproximarse, pero los otros le siguieron de cerca.

Nadie volteó a mirarlos, de hecho les pareció que la gente con la que se encontraban parecía distante y distraída, Diana sin embargo creyó notar cierta tristeza en todos ellos.

A lo lejos vieron el edificio de gobierno, una enorme construcción que se elevaba por encima de todas las otras, y a través del camino vieron pasar una larga comitiva de vehículos muy custodiada por efectivos militares, todo el mundo se apartó de su camino con rapidez, casi aterrorizados se podría decir. Los cuatro se apresuraron a imitar al resto de la población.

—Esta gente vive en zozobra. —susurró Diana.

—Yo no creo que este falso Profeta sea muy estable mentalmente, imagina lo que debe ser vivir con alguien así como gobernante.

Diana miró a Louis y pensó en lo que sería que él se hubiese vuelto loco y utilizara su genialidad para dañar a quienes le rodeaban, era un pensamiento aterrador.

—¿Crees que nuestro objetivo vaya entre esos vehículos? —Alphonse no le quitaba la mirada a la fila de vehículos blindados.

—O quizá se trate de la copia de uno de nosotros. —Lo corrigió Genevieve.

—Como sea debemos apresurarnos, creo que están asegurando ese lugar, cada segundo que pasa estará mejor custodiado así que mejor actuar cuanto antes.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 21 de Noviembre 2014

 

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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