La Fortaleza Dorada Capítulo III: ¿Cómo No Alimentar a un Ejército?

Mientras se regresaban a la fortaleza Kalidor observó que su tío estaba profundo en cálculos mentales.

—El explorador calculó mal. Esos no eran ni 30.000 ni 40.000 soldados. Allí tenemos más de 50.000 personas fácil, y cuidado si no más.

Kalidor no era tan optimista, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa.

—No sé por qué te alegras —Selemto por otro lado estaba auténticamente preocupado— No tenemos donde alojar a todas estas personas, no pretenderás que permanezcan en el campamento para siempre. Y no tengo idea de cómo pretendes alimentarlos.

—¿Alimentarlos? Son mercenarios tío, les pagamos adecuadamente y estoy seguro que encontraran comida más que suficiente en los pueblos vecinos.

—¿tienes idea del caos que provocarás si sueltas esta horda en la región? No quiero hablar mal de nuestro querido Ernoligas, pero un ejército de esta magnitud es un problema lo mires como lo mires.

—No si lo enviamos a la guerra de inmediato. Ernoligas ha dicho que solo dejarán a las mujeres y a los niños, calculo que serán menos de 10.000, así que en ese caso serán un problema mucho menor.

—¿Ernoligas ha dicho que dejará a las mujeres y a los niños a tu cargo? Ese orco realmente te tiene confianza —los ojos del mediano se abrieron grandes— Pero quieres decirme, ¿cómo supones que transportarás a todo este ejército a través de medio continente?

—Usando el portal por supuesto.

—Muchacho, creo que no necesito explicarte que solo el poder combinado de tu madre y yo mismo, tiene la capacidad de abrir el portal.

—Estoy listo tío, puedo abrir el portal.

—No, no insistas, no estás listo. Y estoy seguro que no deseas importunar a tu madre una segunda vez. Así que tenemos que encontrar la manera de acomodar a toda esta gente mientras ella termina su ritual.

—¡Ja! Parece que no conoces a nuestra señora, si bien conozco a mi madre, este ritual, todavía tiene por delante al menos una semana, y eso no es nada. Luego de este ritual viene otro, y luego de eso otro, y así sucesivamente, al menos hasta la llegada de la primavera cuando tiene preparado un descanso. Estoy seguro que no tenemos manera de esperar hasta la primavera.

Selemto se detuvo.

—¿Y entonces qué se supone que vamos a hacer?

—Activamos el portal tío, te digo que ya estoy listo.

—¡No! No lo estás.

—Tío, ya he activado el portal antes…

Los ojos del mediano volvieron a abrirse enormes como platos.

—Activaste el portal tú solo, ¿y sin mi ayuda?

Kalidor asintió en silencio, sin atreverse a mirar al viejo.

—¡Muchacho demente! ¿Cuando? ¿Cómo?

—¿Realmente importa eso ahora? —Kalidor tomó a su tío por los hombros y comenzó a guiarlo hacia el sótano.— Nuestros ejércitos están en mitad de una guerra en mitad del continente, y necesitan que les enviemos toda la ayuda que podamos, cuanto antes.

—Tienes razón —aceptó el mago.— Tienes mucha razón, debemos prepararnos.

II

Los pesados pies del orco podían escucharse bajando las escaleras con mucha antelación. cuando entró al sótano se descubrió realmente impresionado. En el inmenso sótano se ocultaba un enorme portal de piedra que ya comenzaba a brillar con evidente magia, saltaban pequeñas chispas, y la imagen de algún otro lugar ya podía verse apenas.

—Así que este es el famoso portal del que Kalidor hablaba tanto. —Ernoligas no se podía creer que un portal mágico de aquel tamaño y poder pudiera existir realmente. Pero allí estaba frente a sus ojos— ¿Y a donde piensan enviarnos?

—Al oeste, a través de medio continente… Selemto dejó que el orco adivinara.

—¿Cirilio? ¿El rey rojo? —Una sonrisa enorme llena de dientes se dibujó en el rostro de Ernoligas— Deja que mis hombres se enteren —comenzó a frotarse las manos.

—Si fuera tú no me alegraría tanto, esta vez Cirilus ha conseguido amasar unas fuerzas realmente sorprendente y tiene a nuestro ejército bajo asedio, no te espera una batalla fácil.

—Estos hombres tienen poco que perder, y la muerte en mitad de una batalla honorable es una perspectiva mucho mejor a morir de hambre, que es lo único que esperan ahora.

Selemto miró al orco a los ojos.

—Así que te das cuenta que tendremos dificultades para alimentarlos por largo tiempo. Kalidor ha propuesto darles el oro a tus hombres, y que ellos mismos busquen alimento en los pueblos vecinos.

—¿Con un ejército de este tamaño? —El rostro de Ernoligas casi hace el mismo gesto de Selemto momentos antes.— Sería un desastre.

—No si los enviamos a la batalla de inmediato —Respondió Kalidor interrumpiendo su meditación, al instante la magia dejó de fluir por el portal.

—¡Enfocate muchacho! Dijiste que podías activar el portal tú solo, y quiero verlo. —Selemto era un maestro severo.

—¿Y siempre hacen magia así? ¿Semi desnudos? —Preguntó Ernoligas.

Selemto alzó las cejas, miró al techo y murmuró:

—Cosas de elfos…

—Este medio elfo tiene grandes orejas y te estoy escuchando tío.

—Enfócate en el portal muchacho. —Luego continuó diciendo a Ernoligas— No enviaremos al ejército tan inmediatamente, primero irán algunos exploradores, para restablecer contacto con nuestros hombres y comprender mejor la situación actual, pero sería bueno que prepararas un escuadrón de hombres capaces, es importante que estén listos cuanto antes.

—De inmediato —exclamó el orco subiendo por las escaleras a toda velocidad.

¿Conseguirán trasladar todos estos soldados? Lo veremos en el próximo episodio este próximo domingo 31 de Enero.

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo. Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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