Los Cielos de Júpiter: Infiltración

Diana y Louis se infiltran en la Supremo Conocimiento en busca del padre de ella y las armas nucleares de la Inquisición.

Sagan era un pandemónium las bases militares de la Inquisición eran atacadas por la población civil y los soldados no tenían ideas como responder. Willmer Lee quien había sido liberado por los Rebeldes en los barrios bajos de la ciudad había pensado que su deber era correr hasta la base mas próxima y reportarse a sus superiores, pero aunque siempre había tenido sus dudas ahora no tenía ninguna oportunidad, acercarse a las bases de la Inquisición era un suicidio.

¿Qué sería ahora de él? Lo único que deseaba era regresar a Marte, pero ¿cómo lo haría? ¿Como un desertor del ejército de la Inquisición? ¿Como el asesino de un Paladín? Pensó que los rebeldes lo dejarían en prisión para siempre, pero ¿cual sería su destino ahora?

Ahora que la Inquisición ya no estaba en control de las comunicaciones habían surgido un montón de canales holográficos, la presentadora de uno de los programas decía:

Una multitud de simpatizantes de los rebeldes jovianos se encuentra atacando las instalaciones de la base militar de la Vigésima Legión de la Inquisición en el Distrito Globus. Las fuerzas militares intentaron responder con fuego pero los civiles no se amedrentaron, los últimos reportes indican que los civiles ahora se encuentran en posesión de las armas.

Pidió otra taza de café, hasta dinero le habían dejado los rebeldes, pero ¿cuanto tiempo le duraría aquel dinero? Miró a su alrededor y se preguntó ¿cómo sería quedarse aquí en esta ciudad e iniciar una nueva vida?


Diana y Louis flotaban entre el vacío que separaba Ciudad Sagan de la Nave de Batalla Supremo Conocimiento, sus trajes los hacían invisibles en multitud de longitudes del espectro electromagnético, así que no solo los inquisidores no podían verlos con el ojo desnudo, incluso si utilizaban radar u otros instrumentos, la tendrían difícil para detectarlos.

«Se ve muy lejos Louis, ¿estás seguro que la alcanzaremos?»

«Incluso si nos detuviéramos aquí la alcanzaríamos, su órbita viene en esta dirección, solo debemos ser cuidadosos al aproximarnos, tenemos que movernos con la misma aceleración que ella»

Diana no le dijo nada a Louis pero poder volver a comunicarse privadamente a través del subconsciente le daba una extraña alegría. Imaginó que a todo lo largo de Júpiter millones de parejas y de familias estaban sintiendo lo mismo.

En efecto antes de que se dieran cuenta las luces de la Supremo Conocimiento estaban mucho mas cerca.

«No comiences a acelerar hasta que nos hayan pasado, nuestros trajes pueden disimular muchas cosas, pero el calor de los propulsores es difícil de disimular.»

La colosal nave de batalla les pasó por un lado como si fueran diminutos insectos, cuando algo así como la mitad de la nave les había pasado Louis le hizo señas de que comenzaran a acelerar; afortunadamente la Supremo Conocimiento no iba demasiado rápido, llevaba una órbita serena en torno a Ciudad Sagan. Cuando emparejaron su velocidad, se aproximaron a la nave, un pequeño golpe y pronto estaban pegados al casco.

«Tenemos que encontrar una entrada, pero preferiblemente que sea una compuerta sin atmósfera.»

«Porque si pierden un montón de aire lo detectarían, sí te entiendo Louis. También deberíamos entrar en un punto mas cercano de los reactores, no queremos dar demasiadas vueltas por el interior de la nave.»

«Tienes razón, pero primero tenemos que ubicar a tu padre, no queremos que se arme el desastre antes de que esté con nosotros.»

«Lo entiendo.»

Diana se ponía extremadamente nerviosa cuando le hablaban de su padre, y era de entender, su último encuentro había sido dramático.

Pasaron por varias compuertas, pero los instrumentos de Diana mostraban que todas tenían atmósfera, estaban a punto de darse por vencidos cuando finalmente encontraron una que estaba vacía Diana procedió a hackear los controles.

«La última vez que estuve aquí dejé un virus grabando todos los cambios de contraseña, no lo detectaron.»

«O al menos eso nos quiere hacer ver Fernandez, quizá lo detectaron y nos hacen creer que aún está funcionando.»

Diana miró a Louis pensando que era realmente paranoico, pero cuando la compuerta se abrió silenciosamente muchas de sus dudas se despejaron.

«Pues como puedes ver funcionó.»

«O nos hacen creer que funcionó.»

Diana no respondió nada, pero la larga vuelta que dieron sus ojos dentro de sus órbitas fue mas que elocuente.

Entraron en la nave de batalla, ninguna alarma los delató, después de flotar por el interior de un corto corredor se encontraron en una pequeña zona de carga, por un momento se ilusionaron pensando que quizá allí podían encontrar las cabezas nucleares, pero no tuvieron tanta suerte, se trataba de una sencilla bodega de carga en donde guardaban piezas de repuestos de diferente tipo.

No había guardias en el lugar, ni tampoco en el corredor siguiente, pero cuando flotaron hacia los reactores se tropezaron con un solitario marine que tranquilamente flotaba con el rifle a su espalda. No podía verlos pero Diana igual se ocultó detrás de un mamparo. Louis sin embargo se mantuvo muy quieto mientras el marine pasaba a su lado casi rozándolo, sin dejar de mirarlo afirmó:

«Clon.»

«¿Cómo lo sabes? No viste su rostro.»

«Después de pelear con varias docenas de ellos eventualmente aprendes a reconocerlos hasta en la forma en que se mueven en baja gravedad.»

Flotaron silenciosamente a poca distancia del marine hasta que este se fue por una ruta que no era la suya.

Eventualmente llegaron a uno de los cilindros contrarotatorios de la nave. La Inquisición había reparado el cilindro que habían destruido durante el último abordaje así que era de suponer que las celdas se encontraban en el mismo lugar. Se entraba por el eje del cilindro así que no sintieron la gravedad en el primer momento.

El tránsito de guardias era mayor en aquella área, después de la entrada se encontraron una pequeña habitación con equipos para salir a la zona sin atmósfera, y apenas entraron prácticamente se tropezaron con dos marines que venían de la dirección contraria.

En efecto tal y como había dicho Louis aquellos eran clones, Diana encontró extraño observar la forma silenciosa en que cambiaban sus uniformes sin intercambiar palabras, o ni siquiera miradas.

Louis tampoco le dijo nada a ella en aquel momento pero su mirada de cejas enarcadas decía claramente -te lo dije-.

Ella y él podían ver incluso aquellos gestos de sus rostros, sus enemigos sin embargo no sospechaban en lo mas mínimo que dos rebeldes los observaban en silencio. Cuando los marines salieron de la habitación Diana y Louis continuaron su incursión, después de otro corredor estrecho se consiguieron con unas extensas escalinatas hacia abajo, con cada escalón iban sintiendo poco a poco el jalón de la gravedad. Pero era lo suficientemente paulatino para permitirles adaptarse con comodidad.

Continuaron bajando lentamente, tropezándose solo ocasionalmente con uno u otro marine. Era claro que las escaleras no eran muy populares. Tardaron bastante en alcanzar el borde interior del cilindro en donde la gravedad era idéntica a la de la Tierra. Era allí en donde se encontraban las celdas, se movieron silenciosamente entre habitaciones, corredores y salas de diferente tamaño y no tardaron demasiado en alcanzar las celdas.

«Hay mas guardias que la última vez.»

«No te preocupes, aún no sospechan que estamos aquí.»

«O al menos eso nos hacen creer.» Le respondió Diana a través del suconsciente con una picara sonrisa a la que Louis respondió con un elocuente movimiento de sus ojos idéntico al que ella había hecho pocos momentos antes.

Silenciosamente pasaron entre los guardias y alcanzaron la sala de control en donde dos oficiales que claramente no eran clones cabeceaban frente a las pantallas y hologramas. Diana una vez mas conectó sus instrumentos a las computadoras de la Inquisición.

«No está aquí.» Louis pudo sentir la profunda tristeza con la que Diana le transmitía aquellas palabras.

«¿Entonces donde está? ¿Hay otra área de detención en la nave?»

«No está en esta nave, encontré un informe que muestra que ha sido trasladado, pero no dice a donde, necesitaría hackear un nivel de seguridad mas alto para descubrirlo y con las herramientas que trajimos no podré hacerlo.»

«¿No puedes programar a tu virus para que lo haga por ti?»

«El virus necesitaría mucho tiempo para conseguirlo.»

«Prográmalo, quizá cuando hayamos terminado con las ojivas nucleares esté listo.»

Diana asintió en silencio aguantando los deseos de llorar mientras le daba las indicaciones a su virus.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 30 de Mayo 2014

Mil disculpas a los lectores que esperaban este capítulo mas temprano.

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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