Los Cielos de Júpiter: El Profeta y el Mendigo

Los soldados realizaban un elaborado saludo militar, los civiles se postraban de rodillas, Louis ponía una mala cara y procuraba ni mirarlos a los ojos, ¿qué ocurriría si alguno de aquellos sujetos era familiar con el doppelgänger? ¿Qué sucedería si había algún código que desconocía?

A diferencia de la pobre ciudad el interior de la nave era muy limpio y bien iluminado, el diseño no carecía de practicidad, sin embargo había un cierto exceso de lujo que encontraron repulsivo.

—Profeta… —Esto era lo que Louis temía, el sujeto  se atravesó en su camino y apenas hizo una ligera inclinación de cabeza, peor aún, había algo perentorio en el tono de voz del sujeto que indicaba que poseía cierto rango y podía presentarle una exigencia.— Necesito su aprobación para la evaluación de las reformas que se harán en el sector 27-Willhelm.

¿Qué demonios se suponía que era aquello y cómo se suponía que debía responder? Louis se quedó mirando al sujeto y parpadeó un par de veces.

—El Gran Profeta —Alphonse corrigió al sujeto y lo apartó de un empujón— no tiene tiempo para estas estupideces ahora, lleva prisa y tú estás en su camino.

—Lo siento mucho, pero usted mismo me dijo que esto era de la mayor importancia. —El pobre sujeto estaba totalmente confundido.

—De la mayor importancia es la reparación de los disipadores de calor de esta ciudad, prioridad número uno ¿entiendes? —Diana intervino con voz de mando.— Asegúrate que un equipo se pone a trabajar en ello cuando antes.

—¿Y la señorita quien es? —El sujeto volteó a mirar a Diana como si reparara en ella por primera vez.

—Eso no importa —Louis finalmente recuperaba su voz.— Simplemente asegúrate de obedecer, es de la mayor importancia, nuestras vidas muy bien podrían depender de ello.

—Sí Profeta. —El sujeto inclinó la cabeza un poco mas profundamente esta vez, pero antes de retirarse volvió a mirar a Diana de arriba a abajo.

El hombre se retiró y el grupo continuó su camino.

—Me huele que no hay una doppelgänger de Diana por los alrededores, —murmuró Louis.— Ese sujeto no parecía estar familiarizado contigo.

—Pero tú lo supiste manejar muy bien. —La sonrisa cómplice de Diana reforzaba la confianza de Louis.— Ahora continuemos nuestro camino.

—Sí pero ¿en qué dirección? Esta nave es enorme ¿donde se supone que nos espera este sujeto?

—¡Tú y tú! —intervino Genevieve con voz de mando señalando a dos soldados que iban de patrulla.— Escoltennos a los aposentos del Profeta, que nadie nos interrumpa, llevamos prisa.

Los soldados obedecieron sin rechistar, aquello significaba que estaban acostumbrados a recibir ordenes de Genevieve, así que era de suponer que había una doble de la hermana Rackham en alguna parte. Intercambiaron miradas entre si en silencio mientras seguían a los soldados, Genevieve no estaba contenta.

Finalmente los soldados los condujeron a una sala al final de un largo corredor.

—¿Debemos montar guardia aquí mi Señora? —Preguntó uno de ellos mientras sostenía la puerta abierta con la cabeza inclinada.

—No será necesario, pueden retirarse. —La Rackham pensó que sería demasiado fácil acostumbrarse a dar órdenes de esa manera.

Entraron en la sala, estaba en penumbras pero en cuanto cerraron las puertas se encendieron las luces, en una larga mesa estaban sentados Louis, Genevieve y Alphonse.

—Tomen asiento por favor. —El doppelgänger de Louis estaba sentado a la cabeza de la mesa.

Alphonse se sentó en frente de su doble y se dedicó a estudiarlo intensamente, el sujeto era idéntico a él en casi todo, con al gran excepción del moretón en la quijada provocado por el golpe de Diana; Genevieve se sentó apartada de la otra Genevieve, la mujer era asombrosamente parecida, pero le pareció que la otra era mas vieja o había pasado por malos tiempos; Louis se sentó en el otro extremo de la mesa sin apartar los ojos del llamado Gran Profeta, Diana se sentó a su lado.

—¿Muy bien? ¿Quien se supone que eres tú? —Louis no perdió tiempo.

—Siempre al grano, ¿eh? ¿Quien soy? Yo soy tu, nosotros somos ustedes, unos años en el futuro… —El sujeto dejó caer la bomba y guardó silencio por unos instantes.

Nadie lo interrumpió, pero muchas cejas se fruncieron en la mesa.

—No debería extrañarte, estás intentando crear un motor hiperlumínico desde hace tiempo y no has tenido mucho éxito, y lamento decirte esto, pero nunca lo conseguirás, lo que terminarás creando es una máquina del tiempo, casi por accidente, sabiendo que era prácticamente irrepetible me decidí a utilizarla como una última carta contra la Inquisición, nos lanzamos algunos años hacia el pasado y me hice pasar por la reencarnación del Profeta Oscar Gimenez en la Tierra y de ese modo utilicé todo el poder de aquel pueblo en contra de la Inquisición…

—¿Por qué sigue este sujeto con vida? —Alphonse que durante toda la conversación no había apartado los ojos de su doble, interrumpió al doppelgänger de Louis y se sacó una larga bala que llevaba en el bolsillo con algo inscrito sobre su superficie.— Yo siempre cargo conmigo esta bala, tiene el nombre de Louis en ella, y le juré a mi padre y a mis hermanos que si alguna vez Louis decía una idiotez como la que este sujeto de aquí acaba de decir, yo usaría esta bala, entonces te pregunto, si tú eres yo, ¿por qué este tipo sigue con vida?

—¿Quieres que mate la única oportunidad de Júpiter de recuperar su libertad? —Respondió el otro Alphonse algo dudoso.

Alphonse se guardó la bala nuevamente, pero una sonrisa socarrona cruzaba su rostro cuando cruzó la vista con Louis.

—Estas mintiendo. —Los labios de Louis se curvaban en una sonrisa similar a la de su hermano.— Yo derroté a la Inquisición sin necesidad de motor hiperlumínico o máquina del tiempo.

—¡¿Eres imbécil o pretendes serlo?! —El doble de Louis estaba furioso.— ¿Te das cuenta que no hubieses podido derrotar a la Inquisición si yo no hubiese estado combatiendo al grueso de su fuerza en la órbita de la Tierra, verdad?

—¿Quieres hacerme creer que llevas años preparando esta guerra, sacrificándote y haciéndote pasar por el Gran Profeta, para salvar a Júpiter, pero en el camino has convertido a los pueblos de la Tierra, la Luna y Kamelia en esto… —Louis apuntó por la ventana por donde se veía la triste ciudad.— Y no solo eso, si no que luego de derrotar a la Inquisición le declaras la guerra a Júpiter, ¿qué lógica tiene eso?

—Si crees que Kamelia está en malas condiciones deberías haber visto como estaban cuando los gobernaba la Religión de la Inteligencia, y la declaración de guerra fue inevitable cuando Júpiter se negó a aceptarme como el verdadero Profeta.

—Porque evidentemente no lo eres, así que es muy sencillo, la Inquisición está derrotada, ¿qué necesidad tienes de esta farsa? Regresa a tu propio tiempo, yo me haré pasar por ti y me encargaré de arreglar todas las cosas aquí, ¿cual es el problema con eso?

—Eres un maldito astuto ¿no Louis Rackham? —Esta vez fue el turno del doble de sonreír.— Muy bien estoy mintiendo, pero lo siguiente que te voy a decir no es mentira, o te rindes o mucha gente morirá, en ambos bandos.

Como un rayo Alphonse sacó una pistola de su chaqueta y le disparó al falso profeta, pero el proyectil lo atravesó revelando que era solo un holograma.

—¿Lo ves? Era fácil. —Le dijo Alphonse a su doble.

—Esta conversación ha terminado, yo soy el Gran Profeta de la humanidad Oscar Gimenez, y hago girar la galaxia entre mis dedos, ¿qué oportunidad tiene el pequeño e insignificante Louis Rackham de oponerse a mi?

—¿Yo? Yo soy Louis Rackham, el sujeto que nunca rompió la promesa que le hizo a su Madre. —Louis se quedó mirando al falso Profeta a los ojos sabiendo que aquello había calado hondo.

El doppelgänger no respondió pero frunció el ceño y desapareció. El doble de Alphonse también desapareció sin decir nada mas, pero el holograma de la otra Genevieve se puso de pie y se paró frente a la original.

—¿Mató él a tu Padre? —Le preguntó a Genevieve apuntando a Louis.

—No, por supuesto que no, tuvo la oportunidad una vez, pero no lo hizo. —Le respondió Genevieve a su doble.

—El sí mató al mío —dijo la mujer apuntando en la dirección por donde el holograma del falso Profeta había desaparecido.

Sus ojos estaban inundados en llanto cuando desapareció.

 

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 29 de Octubre 2014

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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