Todos los hologramas y las naves dispararon contra aquella monstruosa máquina que acababa de salir de la tormenta de polvo. Los misiles y los cañones no podían errar el blanco sobre aquella colosal bestia, sin embargo el daño no fue tan grande como Waldemar esperaba.
—¿Realmente esos eran todos nuestros misiles? —El Capitán no podía creerlo, la nave de batalla enemiga estaba casi indemne.
Silverio no contestó de inmediato pues estaba ocupado reactivando el camuflaje óptico y evadiendo los disparos del enemigo.
—Sí Señor, hasta el último de ellos.
En medio del puente una representación holográfica mostraba a la enorme nave, Waldemar repasaba el modelo con sus ojos rápidamente intentando encontrar una falla, o idear una táctica que le diera la ventaja.
—¿Qué se supone que hacemos ahora?
—Huir Capitán, en estas circunstancias no podemos hacer nada mas, no tenemos mas misiles, no tenemos mas hologramas, solo podemos luchar con torpedos y cañones, y en el exacto momento que disparemos el enemigo detectará nuestra posición y nos hará trizas…
—No te pongas nervioso Silverio, creo todavía podemos arriesgarnos un poco.
Al primero de abordo no le gustó nada aquello, pero si el Capitán lo decía sería por algo.
Waldemar tomó el control de la nave él mismo y comenzó a realizar pequeños encendidos de los motores, pero incluso aquellos mínimos chispazos de energía eran detectados por la nave enemiga, sus múltiples cañones comenzaron a apuntar a las cercanías de donde se encontraba la pequeña fragata.
—Señor si continúa haciendo eso, van a predecir nuestra posición…
—No si nos movemos de forma impredecible.
Waldemar continuó acelerando la nave, pero variando la dirección relativamente de modo de que la nave continuara moviéndose en el mismo sentido aproximadamente.
—Silverio, preste atención. —El Capitán no dejaba de observar la forma en que los cañones enemigos intentaban predecir sus movimientos.— Quiero que hagamos una salva, cañones y torpedos, todo lo que podamos lanzar, pero un solo disparo, ¿entiende? Intenten acertar en la zona que está entre los anillos de gravedad artificial y el puente de mando, no solo es el área que está mas golpeada, si no que también pienso que será un interesante golpe psicológico.
—Sí Capitán. —Aunque si le preguntaban Silverio diría que aquello era una idea terrible, pero nadie le estaba preguntando.— Atención artillería, ya escucharon las órdenes del Capitán, preparados para el momento en que estemos en posición.
Waldemar continuaba acelerando la nave, dando amplios círculos en torno al enemigo, cada vez mas rápido.
—Atención… —El Capitán sintió como el sudor se le deslizaba por la mejilla.— ¡Fuego!
Los artilleros de la pequeña fragata lanzaron los torpedos al tiempo que activaban los cañones, la nave se sacudió con los disparos. El enemigo detectó los disparos y respondió de inmediato, tal como temía Silverio, no enfocaron todas sus armas hacia un mismo punto si no que por el contrario dispersaron los cañonazos en una zona muy amplia.
Waldemar sin embargo pudo evadir las balas enemigas a causa de la tremenda distancia que separaba a las dos naves, la colosal nave de batalla enemiga sin embargo era demasiado grande y lenta para evadir el ataque de la fragata, aún así su gruesa armadura le permitió resistir el embate.
—Allí, observe Silverio, —El Capitán apuntaba al modelo holográfico.— No les hemos causado demasiado daño, pero hemos conseguido que comiencen a perder algo de atmósfera.
—Pero Señor… —El Primero de abordo no pudo contenerse.— ¿Se dio cuenta usted que los disparos del enemigo llegaron mucho mas cerca en esta ocasión?
—Lo sé Silverio, lo sé, pero….
El Capitán perdió el aliento cuando los instrumentos le mostraron que otra fragata aparecía brevemente para atacar también.
Los cañones de la nave enemiga no perdieron tiempo y dispararon en dirección a la fragata, pero esta ya había desaparecido.
—¿Usted piensa que esa fue la nave de Violeta o la de Allan?
—No lo sé Señor.
Pero pronto la pregunta se volvió irrelevante cuando una tercera fragata se unió a la batalla.
—Silverio ¿cree usted que ellos todavía tengan algunos hologramas o misiles?
—No estoy muy seguro Capitán, pero no lo creo, no conté pero creo que utilizaban una cantidad muy similar a la nuestra.
Waldemar observó a la nave enemiga en el holograma, sus aliados habían golpeado con precisión en la misma zona, el boquete en el caso enemigo aunque diminuto había crecido un poco.
La Nave de batalla enemiga lanzó nuevas sondas de detección con la esperanza de descubrir a sus atacantes, pero Silverio apartó la nave de sus sensores cuanto pudo pero manteniéndose en rango de disparo.
—Observe la orientación de sus cañones, ponganos justo en la orientación contraria antes de disparar Silverio, sé bien que esas torretas pueden girar en un instante, pero incluso una fracción de segundo que ganemos nos ayudará.
Silverio obedeció las órdenes del Capitán.
—¡Fuego!
En efecto tal como el Capitán había predicho la fracción de tiempo que las torretas enemigas necesitaban para apuntar en la nueva dirección consiguió que ganaran cierta distancia para evadir el ataque mas fácilmente.
De inmediato las fragatas de Violeta y Allan siguieron el mismo ejemplo.
Cada vez que el enemigo disparaba contra sus aliados Waldemar sentía que el corazón le daba un vuelco, no tener comunicaciones y no conocer su estado lo iba a volver loco, pero debían continuar.
Era claro que el enemigo había estado intentando reparar su nave, pero mientras el ataque continuara sería inútil.
—Pero Capitán si volvemos a intentar ubicarnos en la orientación contraria de donde apuntan sus cañones, pronto se hará muy evidente para ellos predecir en donde nos van a disparar.
—Tienes razón Silverio, entonces no nos aproximemos tanto.
Silverio colocó la nave con cuidado en la posición aproximada y volvió a abrir fuego. Las otras dos naves aliadas los siguieron casi al mismo tiempo en rápida sucesión.
Lamentablemente en esta ocasión y por pura suerte uno de los cañonazos del enemigo los alcanzó.
—¡Nos dieron!
—Evada Silverio evada. —Los instrumentos le mostraron al Capitán que el golpe había sido superficial, pero eso no importaba, si el enemigo estaba prestando atención podía detectar que una de sus balas había golpeado.
En efecto la Nave de Batalla enemiga continuó rociando disparos en su dirección, Silverió intentaba evadir mientras se aseguraba que la fragata estaba envuelta en el camuflaje óptico.
Pero entonces el Capitán apuntó a la nube de polvo, en donde nuevamente podían observarse explosiones.
—Parece que han decidido que vale mas la pena aniquilarse entre si con tal de tener la oportunidad de atacarnos.
—Pero Capitán ¿contra que clase de monstruos estamos luchando?
Los Cielos de Júpiter continuará este Viernes 5 de Septiembre 2014
Disculpen por el retraso el día de hoy.
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