Los Cielos de Júpiter: Tormenta

Louis debe dar su primer discurso como nuevo líder de todo Júpiter.

Una tormenta ha estado bullendo en la superficie de Júpiter por centurias, y nosotros creíamos que podríamos aplacarla, que ilusos fuimos…

Sheila D’Aramitz

Las predicciones no se habían equivocado los Alcaldes de todas las ciudades de las órbitas de Júpiter realizaron una elección para decidir quien sería el nuevo líder y en efecto eligieron a Louis, el asesino mas temible de la Casa Rackham, heredero de la sangre de los Profetas, pero sobre todo, Libertador de Júpiter.

Cada Alcalde tenían un número de votos equivalente al tamaño de la población de su ciudad, pero los votos fueron unánimes, Rackham era realmente un sujeto popular, y no podía ser de otro modo, cuando armas un ejército a partir de un montón de clanes piratas y expulsas a la magnánima Inquisición después que gobernó por mas de quince años, es evidente que tienes que caerle muy bien a la gente.

—Júpiter te ama Louis, te ama como nunca han amado a nadie. —Diana miraba por la ventana a la multitud que no dejaba de aclamar a Louis. Sin embargo había un dejo de tristeza en su voz.

Louis intentaba hacerse el nudo de la corbata sin mucho ánimo.

—Dejemos todo esto atrás. —Le dijo apartando su vista del espejo y concentrándose en su amada por un instante.— Buscamos un asteroide pequeño en algún rincón de los troyanos y hacemos nuestra vida feliz juntos y en secreto.

—Muy a lo Rackham, el derecho a la privacidad, el derecho al anonimato, el derecho a ser invisible… —Por un momento Diana ni le devolvió la mirada pero de pronto se aproximó a él con una sonrisa forzada y comenzó a ayudarlo con la corbata.— Pero eso sería deshacer todo por lo que hemos trabajado, sería una burla a todos los que murieron para conseguir la libertad de Júpiter, y nosotros no somos así.

Louis sostuvo las manos de ella entre las suyas y detuvo la confección del elegante nudo.

—Igual nunca he sido un sujeto de muchas corbatas. —lanzó la pieza de tela al sofá y abrazó a Diana muy fuerte y se bebió su boca con una sed terrible.

Cuando se separaron finalmente tras varios minutos, la camisa azul de Louis estaba un tanto arrugada pero él no le prestó atención al detalle, la alisó un poco y se puso el sobretodo rojo.

—Estaré esperando por ti. —Le dijo al despedirse.

—Será rápido, ya lo verás. —Diana le dio un último beso en la mejilla.

Rackham sabía que estaba retrasado así que atravesó el estrecho corredor con cierta prisa, el ruido de la multitud afuera se colaba en la construcción y el eco de las voces era ensordecedor. Sheila lo estaba esperando al final del pasillo.

—¿Donde está tu corbata?

—No preguntes, pero ¿no se supone que tendrías que estar en la cárcel? Creo que alguien me dijo que eras una ¿suerte de pirata? O algo así.

—Lo intentaron, en verdad lo intentaron, —Sheila intentó aparentar seriedad, pero no podía ocultar su sonrisa.— Pero solo digamos que les recordé que necesitaban juzgarme bajo un tribunal militar, y dado que soy la Almirante del único ejército de Júpiter, creo que se las puse difícil.

—Te lo dije ¿o no?

—Lo sé, lo sé, ahora apresúrate, la multitud te espera. ¿Y donde está Diana?

—Ya viene, pero no la esperes, déjala en paz.

Cuando Louis finalmente salió al estrado los gritos de alegría enloquecieron, y desde algún lado comenzó a sonar «Júpiter el Portador de la Felicidad» de Gustav Holst; y por los ventanales de la estación podía observarse en el cielo la enorme Mancha Roja de Júpiter.

—¡Júpiter Optimus Maximus! —Estalló la voz de Louis a través de los amplificadores de sonido.— Quiero agradecer a todos los ciudadanos de Júpiter por este enorme honor, espero ser todo lo que esperan de un buen líder. En los próximos días veremos grandes cambios en Júpiter, reabriremos las universidades y comenzaremos nuevamente todas aquellas investigaciones que fueron prohibidas. Las fábricas de cerebros clonados ya están funcionando a plena capacidad y en pocos días podremos restaurar aquellas que la Inquisición nos obligó a abandonar. —Louis realizó una pequeña pausa y paseó su vista por todo aquel inmenso público.— Pero recordemos, ninguna paz es para siempre, debemos utilizar nuestro recuperado bienestar para prepararnos para el recrudecimiento de las hostilidades con las armadas de Marte. De seguro en esta ocasión la Inquisición volverá con mas armas y de mayor sofisticación. No podemos permitirnos volver a quedar relegados en la tecnología…

Pero entonces un disparo sonó entre la multitud y como si estuvieran viendo una repetición de la muerte del Profeta Gimenez, Louis dió un brincó imposible en el aire mientras se sacudía en estertores y un corro de sangre surgía de su pecho. Cuando el cuerpo inerte cayó al piso la multitud enmudeció brevemente incapaz de creer lo que acababa de ver, pero casi inmediatamente arrancaron los gritos histéricos.

—¡Le dispararon a Louis Rackham!

—¡El Libertador ha muerto!

—¡Que alguien mate al culpable!

Pero nadie podía decir realmente de donde había salido el tiro.

Mientras los paramédicos recogían el cuerpo de Rackham, Sheila observaba muda de terror y de sorpresa, Louis Rackham el invencible, el inmortal ¿estaba muerto?

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 16 de Julio 2014

Ayudanos a continuar creciendo, comparte este artículo con tus amigos

Discover more from La Cueva del Lobo

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Foto del avatar
Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

Artículos: 7737

Un comentario

Deja tu comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.