El viaje hasta el palacio de gobierno fue rápido gracias a las aceras móviles que en esta ciudad sí existían, pero al llegar a las cercanías del lugar descubrieron que nadie del común parecía tener acceso.
—Me pregunto si este lugar habrá estado vetado desde siempre, o es solo por que saben que estamos aquí. —Genevieve intentaba no parecer demasiado conspicua, pero no podía evitar mirar cada vez que se asomaba un nuevo guardia.
—Por el movimiento de la gente yo diría que no es un lugar al que accedan con frecuencia. —Diana ya ni se atrevía a mirar, fingía concentrarse en la grama del parque frente al palacio en donde se habían detenido.— Observa como nadie parece dirigirse a la entrada, no hay nadie preguntando las razones del cierre así que debemos asumir
—Esto es una locura, debimos haber enviado unas tres misiones de reconocimiento antes, y solo entonces venir nosotros mismos con un ejército a nuestras espaldas. —Alphonse golpeó un pequeño árbol cercano con tal fuerza que hasta las ramas se sacudieron.
—Quizá podríamos hacer eso si tuviéramos la eternidad y el infinito en nuestras manos, pero lamentablemente no es así, en el interior de Júpiter nuestros ciudadanos padecen, y ahora se les unen los habitantes de las ciudades de Kamelia, en paz tendríamos dificultades manejando una explosión poblacional de este tamaño, imagino que no necesitas que te expliques que metidos hasta las narices en esta guerra es poco el tiempo que tenemos para soportar un crecimiento tan bárbaro. —Louis miró sin disimulo en la dirección del palacio de gobierno.— El poco ejército que tenemos está protegiendo a nuestras gente porque ese es su deber, y el nuestro es encargarnos de estos sujetos, aunque tengamos que improvisar.
Alphonse no replicó a su hermano pero emitió un profundo y sonoro resoplido.
—Los guardias que vemos no son ni la cuarta parte de los soldados que están custodiando la entrada. —Continuó Louis.— Están usando la tecnología de invisibilidad de las casas de asesinos, pero estos soldados no son verdaderos asesinos de Júpiter, no están entrenados en su uso, observen como pisotean la grama de la entrada.
En efecto, Louis tenía razón habían sombras apenas visibles caminando torpemente entre los otros guardias.
—¿Quizá podamos usar esto en nuestra ventaja? —Se atrevió a apuntar Diana.— ¿Cuanto tiempo puede durar la energía de los trajes de camuflaje óptico de las casas de asesinos de Júpiter? Debemos suponer que necesariamente tendrán que hacer una rotación de guardias en ese momento.
—Ocasión que podríamos aprovechar para colarnos nosotros mismos. —El tono de voz de Genevieve dejaba ver que se sentía mucho mas esperanzada.— ¡Me gusta como piensas amiga!
Junto al río artificial que corría por el medio del anillo, encontraron los baños públicos de un embarcadero. Cuatro figuras fueron vistas entrar, pero ninguna se vio salir.
Caminaban lentamente, evitando las zonas de grama y a las otras personas nadie notó su paso. Esperaron el cambio de guardias por largo rato, pero estaban seguros que la tecnología desarrollada por Louis era superior y que ellos podrían permanecer invisibles durante mas tiempo. De pronto vieron aparecer al otro Alphonse, parecía venir solo pero detrás de él podían notar el irregular movimiento del pasto y unas tenues sombras entre las que la luz parecía moverse ligeramente mas lento.
El caos entre los soldados era evidente incluso entre aquellos que podían ver sus manos y pies. El doble de Alphonse sin embargo estaba muy atento, coordinaba a los guardias con manos de hierro sin dejar de mirar a todas partes con ojos muy abiertos.
—Él va a ser un problema. —Susurró Alphonse.
—Estoy seguro que él imagina que nuestros trajes funcionan con la misma tecnología que los de las casas de asesinos, pero no es así, y él no espera eso, síganme. —Louis no esperó por la respuesta de los otros, se encaminó lentamente hacia el edificio.
Los otros no tardaron en venir tras sus pasos, aunque Genevieve y Alphonse tuvieron que reprimir sus protestas no tenían alternativa mas que seguir al apresurado de su hermano. Tenían dificultades incluso viéndose los unos a los otros, cuando alcanzaron a las otras figuras invisibles Diana tuvo que mirar muy bien para encontrar la posición de Louis.
De pronto el doble de Alphonse extrajo de su chaqueta un visor, un aparato seguramente robado a las fuerzas de la Inquisición que le permitía ver en distintas longitudes de onda. Louis y los otros se detuvieron al instante, incluso comenzaron a respirar mas despacio. Los trajes de camuflaje óptico de las casas de asesino desviaban la luz visible alrededor del traje de forma perfecta, pero para hacer lo mismo con las otras longitudes del espectro electromagnético eran mucho menos eficientes. La tecnología de Louis funcionaba de forma muy parecida, pero mucho mejor; pero no cabía dudas que tenían muchas mas posibilidades de ser detectados con aquel aparato.
Sin embargo quizá asistidos por el caos de la soldadesca que los rodeaba, el otro Alphonse no pudo verlos. En cambio organizó a los soldados que se iban a retirar y se fue con ellos, Louis y su equipo se fueron detrás de él.
En el interior del palacio la seguridad parecía estar mucho mas relajada, pero aquello solo consiguió poner a Louis mas suspicaz, el otro Alphonse guió a sus soldados hasta una barraca en donde estos comenzaron a despojarse de sus trajes para ponerlos a recargar.
Sin despojarse de su invisibilidad Louis saltó sobre ellos y comenzó a silenciarlos a golpes y patadas uno a uno, los soldados no sabían como reaccionar al ver a sus compañeros ser apaleados por un tornado invisible.
El doble de Alphonse sin embargo consiguió poner su mano cerca del botón de activación de la alarma, pero entonces sintió el frío del acero de una pistola que no podía ver en la base de su cabeza, y la conocida voz de su hermana a sus espaldas.
—Si deseas conservar la vida vas a apartar tu mano muy lentamente, nada de brusquedad. —Genevieve le deslizó la mano de modo que sus dedos le apretaran la nuez de adán.
Louis y Diana habían despachado a todos los soldados de las barracas, cuando finalmente desactivaron sus armaduras de camuflaje óptico Alphonse notó que mientras Diana estaba sudada y vapuleada su hermano apenas se había despeinado y ni siquiera parecía hablar con dificultad.
—Saludos. —Louis se aproximó al doble de Alphonse.— ¿Cómo debería referirme a ti? ¿Alphonse dos? ¿Alphonse beta? Espero que no te hayamos asustado demasiado.
—Él sabía que tu venías, los estábamos esperando. —Alcanzó a decir el doble a pesar de la presión que Genevieve ejercía en su traquea.— Acabo de enviarle un mensaje subconsciente anunciando tu llegada, están perdidos, nuestros refuerzos estarán aquí en cualquier momento.
—¿No deberían estar aquí ya? —Louis miró en dirección a la entrada hacia donde el otro Alphonse miraba ansiosamente.— ¿Tienes idea por qué se tardan tanto? ¿No has notado que las comunicaciones subconscientes fallan desde hace rato? —Louis se apuntó la armadura.— Tecnología que la Inquisición amablemente nos ha cedido, no hay comunicaciones subconscientes en un radio de diez metros. Estás solo ¿lo entiendes? —Louis se divirtió un poco con el prisionero, pero sabía que la ausencia de transmisiones subconscientes también sería sospechosa en cosa de minutos.— Pero vayamos al grano, ¿donde está la máquina del tiempo?
—Eres un imbécil de primera, no hay tal cosa como una máquina del tiempo. —Dijo el doble de Alphonse con una sonrisa cínica.
—¿Alphonse? —Preguntó Louis mirando a su hermano.
—Está mintiendo. —Alphonse estaba analizando todos los gestos de su doble con mucho cuidado.
Louis levantó el brazo izquierdo del sujeto y le asestó un golpe en la axila, con tal fuerza que Genevieve casi pierde su presa, el doble se dobló del dolor.
—¿Sabes? Mi hermano siempre ha sido un sujeto muy resistente al dolor, Genevieve también, pero yo siempre he conocido sus puntos débiles, ahora sin mentiras, ¿donde está la máquina del tiempo?
—Puedes matarme si quieres Louis, pero no voy a decirtelo.
Alphonse tomó el cuello de su doble remplazando la mano de Genevieve.
—Dices esa estupidez porque sabes que Louis no mataría a una persona con tu rostro, pero yo no tengo ese problema, no me gusta nada la idea de un doble mío andando por allí, mucho menos que mi doble sea un soberano idiota como tú, así que vamos a ahorrarnos toda esta payasada. —Mientras hablaba le había ido apretando la traquea mas y mas hasta que pareció que el sujeto iba a perder la consciencia.— Habla o sufre las consecuencias.
El doble recuperó el aire miró a Alphonse y lo escupió en la cara, este de inmediato le estrelló un golpe en el mismo punto.
—Alphonse calmate. —Louis tomó a su hermano por el brazo.— Nos será mas útil vivo, incluso si decide no hablar, después de todo, podemos encontrar esta máquina del tiempo por nosotros mismos.
Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 24 de Noviembre 2014
¡Capítulos finales de Los Cielos de Júpiter! Muchas gracias a todos quienes me han acompañado hasta aquí, espero que disfruten del final.
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