La flota Terrana se había visto obligada a contrarestar los cohetes enviados desde Júpiter.
En un principio creyeron que podían simplemente disparar a los pequeños misiles desde lejos; pero allí donde estos eran destruidos desplegaban una fina telaraña de compuestos de silicio que refractaban la luz eficientemente, pero lo peor era que continuaban su viaje hacia la órbita predeterminada entre el Sol y la Tierra.
A diferencia de las gentes de Júpiter, los habitantes del Sistema Solar Interior dependían enormemente de la energía solar, ¿por qué usar un reactor de fisión cuando en mitad del Sistema Solar brillaba continuamente un hermoso horno de fusión? Sin embargo esta dependencia se había hecho tan enorme con el correr de las generaciones, que la interrupción del flujo de fotones en la mas ínfima manera, representaba una terrible perdida económica. Y en el peor de los casos incluso muerte.
Ahora Júpiter enviaba un creciente enjambre de máquinas específicamente programadas para bloquear la luz del Sol, por supuesto todos los esfuerzos se centraron en detener aquella amenaza, era sencillo deshacer las telarañas reflectivas de los jovianos, pero era tedioso, y lento. Se hacía necesario detener el flujo de cohetes cada vez con mayor anterioridad pues todo parecía indicar que todas las empresas del gigante gaseoso estaban enfocadas en la fabricación y lanzamiento de aquellos misiles y cada vez enviaban mas y mas.
Las órbitas de Júpiter y la Tierra no se encontraban en su punto mas alejado, sin embargo una nave con tripulación necesitaría unos seis meses para atravesar la distancia entre los dos planetas con una órbita bien calculada, por otro lado aquellos misiles no tenían que preocuparse por tripulación alguna así que quemando sus reactores de torio a aceleración máxima se encontraban en la vecindad del Planeta Madre en poco mas de un mes.
Las fuerzas terranas se habían visto obligadas a desplegar una enorme flota para combatir la invasión de los molestos cohetes jovianos y al destruirlos lenta pero inexorablemente se encaminaban hacia Júpiter.
Tardaron mas de tres meses en encontrarse con la flota terrana, las tripulaciones a bordo de las tres fragatas habían pasado la mayor parte de su tiempo en simulaciones subconscientes en donde practicaban las batallas que tenían por delante una y otra vez. Desde Júpiter recibían nuevas actualizaciones para sus naves y los nanites de abordo se encargaban de mejorar las naves de acuerdo a los nuevos planos. Así mismo recibían información y especificaciones de las naves que estaban por encontrar y las simulaciones se actualizaban de acuerdo a esos datos.
Por muy avanzada que fuera la tecnología de camuflaje óptico que había diseñado Rackham, las naves no podían permanecer invisibles eternamente, así que las naves activaban y desactivaban la invisibilidad regularmente. Era de suponer que el enemigo los había detectado hacía mucho tiempo. Los Capitanes habían hecho lo posible por ocultar su número, tomaban turnos para mostrarse, cambiaban posiciones, etc.
El enemigo no había intentado ningún tipo de comunicación, sin embargo las tres Fragatas Jovianas ahora tenían muchas de las tecnologías de la Inquisición y podían interceptar el intercambio entre las naves terranas.
—Capitán Waldemar, el enemigo está sobre aviso que nos aproximamos. —Silverio no escuchaba las comunicaciones directamente, pero había advertido a uno de sus subordinados que no dejara de escuchar en ningún momento.
—Era de esperarse. —Waldemar tenía un aire melancólico, aunque las simulaciones los habían mantenido ocupados y entretenidos, un viaje de casi cuatro meses tenía que ser difícil para un caballero de su edad.— Nada de disparar de buenas a primeras Silverio, ¿entendido?
—Por supuesto que no Señor.
—He estado estudiando su formación, creen que al poner a sus naves mas fuertes al frente estarán mas protegidos, pero nada de eso.
Mientras la flota Terrana continuaba dispersando la horda de cohetes, el trío de Fragatas jovianas se deslizó subrepticiamente hasta el centro de la formación enemiga.
—Fuego a discreción. —La orden del Capitán Waldemar tenía mas la calidad del cirujano que anuncia el inicio de una delicada operación antes que el guerrero que comienza una batalla.
Los artilleros hicieron rugir los cañones de la fragata que se sacudió con fuerza. Silverio se agarró de sus controles y suspiró muy hondo, dividido entre el deseo de acompañar a sus antiguos compañeros en la sala de armas, y el querer asistir a su Capitán allí en el puente.
Las naves enemigas no tardaron en reaccionar al ataque, pero la fragata de Waldemar ya había desaparecido y había sido sustituida por un holograma que se movía en dirección opuesta. Este holograma incluso mostró a la fragata destrozada tras los ataques enemigos, sin embargo si los oficiales a bordo de las naves enemigas eran astutos de seguro observarían a sus balas continuar su trayectoria atravesando la ilusión.
—Eso estuvo cerca… —Waldemar podía ver en sus instrumentos que el enemigo había saturado la zona con disparos, afortunadamente el amplio rango de la batalla les había dado la oportunidad de maniobrar.
Pero sin darle tiempo al enemigo de comprender lo que estaba pasando Violeta abrió fuego desde su nave desde una dirección completamente distinta para desaparecer casi de inmediato dejando atrás ellos también un holograma que se movía en una dirección completamente distinta.
Pero de nuevo el enemigo no disparó solo en la dirección en que veían el holograma si no en toda el área general de donde pensaban que habían venido los disparos.
—Realmente son demasiados. con esos números no necesitan saber en donde estamos. —Waldemar estaba preocupado, en las simulaciones siempre había tenido la sangre fría, pero la situación real siempre era muy distinta.— Creo que lo mejor será pasar a nuestra siguiente truco Silverio, hagamos que el holograma aparezca un poco antes.
—¿Está usted seguro señor? —A Silverio no le gustaba nada aquello.— La cantidad de hologramas que tenemos es limitada, y además si el enemigo ve aparecer el holograma y luego detecta la trayectoria de los disparos venir desde otro lado quizá comenzarían a sospechar de las ilusiones demasiado pronto.
—Tienes mucha razón muchacho, pero hagamos como te digo y no disparemos con los cañones si no que lancemos misiles, la trayectoria de un misil puede programarse errática ¿no? Eso hará mucho mas difícil su detección ¿me equivoco?
—No señor, tiene toda la razón.
Mientras hablaban desde la Fragata del Capitán Alllan Lee ya habían abierto fuego contra el enemigo también. Waldemar observó como su aliado también tenía problemas evadiendo los disparos enemigos.
—Quiero que hagas las dos cosas Silverio.
—¿Señor?
—Quiero que disparemos nuestros cañones y al mismo tiempo lances esos misiles con trayectoria errática ¿entendido?
—Entendido Señor.
Silverio lanzó el proyector holográfico protegido por el camuflaje óptico y en conjunto lanzó un grupo de misiles para que se movieran en una trayectoria aproximada al lugar de donde aparecería el holograma, en cuanto el holograma apareció Silverio ordenó que los cañones de abordo también abrieran fuego.
Tal como el Capitán Waldemar había querido el enemigo se vió obligado a dividir sus disparos entre ambos objetivos, incapaz de diferenciar la nave real de la falsa. Con menos disparos era mas fácil evadir el ataque de área del enemigo.
—Silverio advierta a artillería que volveremos a disparar de inmediato, de ser posible coordinados con el ataque de la Capitana Violeta.
Silverio se quedó mirando a su Capitán por un instante de mas, pero no se atrevió a decir media palabra, sabía muy bien lo que aquello significaba, Waldemar estaba intentando proteger a su Señora. Lo que le había ordenado no solo era sumamente difícil de hacer, porque cuando las naves estaban protegidas por el camuflaje óptico no podía haber comunicación alguna entre ellas, así que era mas un asunto de llevar el ritmo mas que coordinación, pero además, si repetían sus disparos con tanta rapidez no tenían suficiente tiempo de apartarse de la zona de fuego previa, es decir que le daban mas oportunidad al enemigo a cambio de defender a la otra nave.
Pero Silverio obedeció, vieron a la nave de Violeta atacar y ellos repitieron su ataque casi al instante, la Capitana había imitado la maniobra de Waldemar y había activado el holograma previamente con lo que el enemigo estaba viendo tres naves atacarlo al tiempo, así que dividieron sus disparos entre los tres objetivos lo cual les dio todavía mas oportunidades de evadir.
—Observa Silverio, nuestros disparos están sí haciendo mella en el enemigo.
Silverio se fijó y en efecto un largo crucero que viajaba en el centro de la formación y sobre el que habían estado concentrando su fuego comenzaba a hacer maniobras para retirarse y en su casco podían verse tremendas aperturas por las que escapaba la atmósfera interna a raudales.
—El Capitán Lee tiene una buena oportunidad.
—Será mejor que disparemos todos juntos, estoy seguro que Violeta se nos unirá.
Esta vez Silverio no dudó, el viejo Capitán sabía moverse en medio de la batalla mejor que él, advirtió a los artilleros y en cuanto Allan disparó ellos lo siguieron, El Capitán Lee también había imitado el uso del holograma y tal como había dicho Waldemar la Capitana Violeta también atacó al tiempo.
El crucero enemigo estalló en mitad de la formación enemiga lanzando ruinas y escombros a todas las naves que la acompañaban.
—Esta es la oportunidad que estábamos esperando Silverio, las fuerzas enemigas se dispersan, ¡lance la señal!
—¡Sí mi Capitán!
Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 1 de Septiembre 2014
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Jajaja, que interesante. Pensé que se iban a tardar un poco mas en hacerle frente a la Tierra. Hasta ahora me gusta esta alianza insospechada. Pero temo lo que esta por venir, algo me dice que este nuevo enemigo es de armas tomar. 😀 en fin, ya veremos como va la cosa.
Bueno, si pudo derrotar a la fuerza principal de la Inquisción no cabe duda que algo tendrá bajo la manga 😉
Sin duda, pero siempre temo al enemigo que se mantiene callado. Y el Doble Terrano, no ha salido.