Muy a pesar de los deseos de Louis la primera prueba del generador para el motor hiperlumínico se había convertido en un circo mediático. Se encontraba en un órbita de Júpiter bastante alejada de cualquiera de las ciudades orbitales, sin embargo había naves de todos los canales de holovisión alrededor del laboratorio.
Incluso Amelia había conseguido colarse al interior del laboratorio, pero si algo podía decirse de la periodista era que en ningún momento molestó a ninguno de los científicos a cargo de la prueba.
—Podrías comentarnos ¿lo que estamos viendo? ¿Qué son estas tres tremendas estructuras que han construido?
En medio del laboratorio flotaban tres colosales espirales cada una mas grande que la siguiente, alrededor de los que flotaban laboriosos multitud de investigadores y técnicos.
—Tengo que admitir Amelia que no soy una experta. —La Almirante D’Aramitz había estado estudiando como demente para aquella entrevista, sin embargo a pesar de aquel esfuerzo todavía se sentía insegura.— Pero según me han explicado nuesros expertos amigos, cada una de estas espirales cumple con un propósito, el primero y mas pequeño intentará obtener energía a través de la fusión nuclear, el segundo procurará obtener una reacción sustentable de antimateria y el tercer y mas grande de los tres espirales se supone que servirá para intentar sostener una reacción con partículas virtuales.
El ensamblaje de los tres gigantescos espirales había terminado, los técnicos ahora se encargaban de conectar una multitud de reactores de fisión que servirían para arrancar las reacciones en los espirales.
—Todo lo que acabas de decir suena muy interesante, pero creo que no termino de entenderlo bien…
—Te aseguro que no eres la única, creo que todos los que estamos aquí solo lo entendemos parcialmente.
—Pero creo que dijiste algo sobre ¿fusión nuclear? ¿No se supone que eso es algo así es como un sueño imposible?
—¿Y qué diremos entonces del viaje hiperlumínico? —Sheila no pudo evitar una sonrisa medio condescendiente hacia la periodista.— Todo lo que se está intentando hoy aquí es prácticamente imposible, o al menos ha sido considerado imposible durante generaciones, la fusión es uno de esos mitos que la humanidad ha perseguido por cientos de años, y hoy aquí no solo pretendemos conseguir fusión nuclear, si no conseguir producir suficiente antimateria para hacer el proceso autosustentable, y utilizar toda esa energía para capturar energía de partículas cuánticas que no existen realmente, ¿te parece lo suficientemente imposible? —La D’Aramitz se rió de buen gusto, pero esta vez de ella misma, se sentía tan graciosa hablando de todas aquellas cosas que apenas entendía.
—Verdaderamente vivimos en una época de portentos, pero dime Sheila, ¿cuantas posibilidades crees que tengamos de presenciar un éxito en medio de todos estos imposibles?
—Bueno, nuestros investigadores han creado versiones mas pequeñas que funcionan correctamente, por supuesto todas esas versiones requerían la ayuda de energía externa pues las reacciones no eran lo suficientemente grandes para sostenerse a si mismas; suponemos que si creamos una versión mas grande, entonces podrían dejar de depender de la alimentación externa. —Sheila apretó los labios intentando recordar lo que había estudiado.— Ellos han realizado una multitud de simulaciones digitales, y todas han funcionado correctamente…
—Muy bien, pero ¿qué crees tú Sheila? Personalmente ¿qué piensas tú que va a ocurrir aquí hoy? ¿Vamos a presenciar un momento histórico en la historia de la humanidad?…
—Yo tengo fe en Louis Rackham.
—Yo también.
Las dos mujeres sonrieron con sinceridad.
—Atención todos despejen el área. —La voz profunda y clara de Rackham se escuchó en todos los auriculares, los técnicos e investigadores que estaban en las cercanías del generador comenzaron a flotar alejándose del mismo.— Repito, todos despejen el área. Los reactores están en posición y conectados, los materiales están cargados y preparados, vamos a iniciar el conteo regresivo.
—Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero, activando.
Naturalmente uno esperaría que un aparato tan masivo generara un ruido enorme al activarse, pero el laboratorio había sido colocado en mitad del vacío, así que no podía escucharse absolutamente nada.
Amelia observaba toda la escena con ojos muy abiertos, podía observar que alrededor del primer espiral se iban encendiendo poco a poco pequeñas luces, pero no tenía idea del significado de aquello.
—Hemos alcanzado un millón de ciclos por segundo, pero la reacción todavía no puede sostenerse a si misma. —la voz de Rackham se escuchaba preocupada.— El generador puede soportar al menos el doble de velocidad, así que vamos a continuar con la prueba…
La periodista miró a la Almirante y no le gustó el gesto que vio en su rostro.
—¿Qué significa eso Sheila? ¿Estamos en problemas?
—No, de ninguna manera, aquí estamos completamente seguras, tranquila.
—No me refiero a eso, quiero decir ¿cómo van las cosas con la prueba? ¿Qué significa lo que acaba de decir Louis?
—Según entiendo. —La D’Aramitz siempre se apresuraba a aclarar aquello.— Las simulaciones que habían hecho suponían que antes de alcanzar un millón de ciclos por segundo la reacción de fusión nuclear ya debería ser estable, es decir, ser capaz de sostenerse a si misma, pero como puedes ver. —Sheila apuntó a la multitud de reactores de fisión que continuaban trabajando.— El generador sigue dependiendo de la energía que obtiene de afuera para seguir funcionando.
—¿Significa eso que no funcionará entonces?
—No precisamente, significa que no está funcionando tal y como esperaban, pero Louis ha dicho que continuarán adelante con la prueba a pesar de todo, todavía es posible que las cosas funcionen a pesar de que se estén desviando del modelo.
Amelia devolvió sus ojos al enorme aparato pues las luces comenzaron a parpadear rápidamente.
—¡Tenemos fusión nuclear! —La voz de Louis a través de los auriculares exultaba alegría.— Por primera vez en la historia de la humanidad… —Se quedó callado como incapaz de creerlo él mismo.— Hemos conseguido fusión nuclear artificial y auto sostenida. —Hubieron unos breves instantes de silencio, pero luego continuó.— Vamos a apagar los reactores de fisión para comprobar.
Amelia observó como los reactores de fisión nuclear se iban apagando uno a uno, como si reconocieran que su época ya había pasado y que ahora solo serían recordados como una pieza de historia en un museo, junto a los motores de vapor o los de combustión interna.
Sheila la tomó de la mano y se la apretó con fuerza sin apartar su vista de las luces que se apagaban una a una. Pronto todos los viejos reactores de fisión nuclear estaban a oscuras, completamente apagados mientras que en el medio el espiral del generador de fusión brillaba hermosamente.
—Comprobado… —A Rackham parecía que le faltaba el aliento.— ¡Conseguimos fusión nuclear! ¡Está funcionando solo y cada vez genera más energía!
Sheila y Amelia se abrazaron toscamente a través de sus trajes espaciales, la antigua pirata la abrazaba con tanta fuerza que la periodista tuvo miedo de que la dejara sin aire, o dañara el traje, pero no dijo nada, ella también apretó a la otra mujer tan intensamente como pudo, estaban presenciando un cambio en la historia de la raza humana.
—¡Iuppiter Optimus Maximus! —Exclamó Rackham y en el ruido de fondo podía escucharse a mucha gente que repetía los mismo una y otra vez.
Amelia observó que como ellas dos, la multitud alrededor de los generadores también se abrazaba y celebraba, a través de los rostros de las personas uno podía adivinar que estaban gritando en el interior de sus trajes, sin embargo en el vacío de la órbita, solo había silencio y las palabras escuchadas a través de la radio.
—Excelente, la primera parte del experimento ha sido todo un éxito. —Rackham había recuperado su voz de mando.— Ahora vamos a proceder con la segunda parte, todos preparados, veamos si somos capaces de crear suficiente antimateria para crear una reacción auto sostenida, procedamos.
La segunda espiral comenzó a cobrar vida, las mismas pequeñas luces comenzaron a iluminarse a todo lo largo de su extensión.
—Mil millones de ciclos, el proceso está creando antimateria mas rápido que nunca antes. —Sin embargo Louis se escuchaba nervioso.— Se está comportando muy diferente de lo que veíamos en las simulaciones…
—Esto es malo… —Susurró Sheila en el canal privado.
Amelia no le respondió nada pues sabía que a través de la holovisión la escuchaban miles de millones de personas en todas las órbitas de Júpiter. Pero no pudo evitar fruncir un poco el ceño.
Las dos mujeres que continuaban abrazadas se soltaron, pero volvieron a agarrarse de las manos.
—Esto es absolutamente excesivo. —La voz de Louis desbordaba preocupación.— El generador va a apagarse automáticamente por seguridad… Se apagó… Hemos fallado… Cuanto lo lamento.
Todo el ambiente festivo que habían disfrutado se esfumó, cuando de pronto se escuchó otra voz en la radio, ambas reconocieron a Diana:
—¡No hemos fallado! —Exclamó con fuerza la mujer.— Hemos conseguido una reacción de fusión nuclear artificial que se sostiene a si misma, algo que hasta ahora se consideraba imposible, eso no es un fracaso, hemos tenido problemas con la siguiente parte de nuestro proyecto, pero eso no es en ningún caso un fracaso, solo significa que debemos intentarlo nuevamente cuando estemos mejor preparados.
En Marte los Almirantes se encontraban reunidos analizando los datos que les llegaban desde Júpiter y la Tierra.
—En Júpiter han conseguido crear un reactor de fusión nuclear. —Alberto no estaba contento.
—Te dije que sería inútil esconderles ninguna tecnología. —Bonafide se inclinó sobre la mesa para dar énfasis a sus palabras.— Ahora que son nuestros aliados deberíamos darles la tecnología del reactor de antimateria, ¡eso sería lo mas decente!
—¿Estás completamente loco? ¿Has visto de lo que ha sido capaz Rackham usando tan solo fisión nuclear, ahora también tiene fusión nuclear, idea que me aterroriza totalmente, ¿te imaginas lo que conseguiría si le entregamos un método para fabricar antimateria en bandeja de plata?
—Nuestro, aliado. —Bonafide habl´o muy lentamente porque sinceramente le parecía que Alberto era idiota.— Nuestro, nuevo, Profeta, ganaría, esta, guerra, para, nosotros…
—¡No!
—Y estaría agradecido con nosotros porque lo ayudamos, ¿te das cuenta lo que sucederá cuando descubra que teníamos la tecnología y no se la dimos cuando mas la necesitaba? ¡¿Te das cuenta?!
—¡No Alberto! Está totalmente fuera de discusión.
—Él es un Profeta, tú lo sabes, yo lo sé, y ¿sabes que mas conocemos sobre los Profetas? Son vengativos…
Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 10 de Septiembre 2014
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