Los Cielos de Júpiter: Escapar

Sheila descubre que la nave se está viniendo abajo.

Sheila sintió la característica vibración del casco de la nave cuando es golpeada por proyectiles enemigos, no era la primera vez que se encontraba en una nave que había sido alcanzada, pero era la primera vez que aquella vibración se prolongaba tanto tiempo; solo podía significar que la fragata había sido golpeada muchas veces. Entonces pudo escuchar el terrible silbido del aire escapando de la nave.

Su primer pensamiento fue para la niña, se volteó y la vio en la incubadora, dormida pero a punto de despertar. Sintió cierto alivio al observar que la incubadora poseía pequeños tanques de oxígeno adheridos, pero no estaba tan segura de que también tuviera la capacidad de soportar la ausencia de presión en el espacio. Debía asegurar un traje espacial para ella misma y otro mas para intentar introducir a a niña con incubadora y todo dentro, dudó poder conseguir uno lo suficientemente grande.

—¡Ayuda! —Estaba desesperada.

En cuanto puso su pie en el suelo sintió lo agotada que estaba, ¿cuando había sido la última vez que había dormido? ¿Comido? ¿Bebido? Se agarró de la cama e intentó recuperarse, sus ojos volvieron a la niña en cuanto esta comenzó a llorar de nuevo, y sintió como aquel llanto la llenaba de fuerza, se agarró de la incubadora y comenzó a arrastrarla de la improvisada sala de parto.

—¡Almirante! Que alivio encontrarla bien. —Ariadna lucía terrible, tenía moretones en la cara y sudaba a mares, pero a los ojos de Sheila parecía un ángel.

En ese momento el silbido se detuvo y pudieron escuchar el sonido de compuertas cerrándose. La D’Aramitz no preguntó nada sabiendo que sería bastante inútil, pero si las compuertas estaban sellándose en alguna parte de la nave, significaba que esa parte se había perdido.

—Ariadna, ayúdame a sacar a la niña.

—Sí Almirante, y no se preocupe, ya viene el Doctor, tuvo que detenerse a atender a uno de los tripulantes que estaba herido.

Ambas mujeres se esforzaron en arrastrar la incubadora fuera de la habitación, Ariadna empujaba y Sheila halaba. Cuando Francis las alcanzó finalmente ya iban saliendo con la máquina y la bebé de la habitación.

—No tenemos tiempo para esto. —El Doctor sacó a la bebé del aparato y la puso en brazos de Sheila.— En estos momentos este es el lugar mas seguro para esta niña.

—Pero Doctor… —La Almirante estaba confundida y cansada.

—En este momento no hay pero que valga Sheila, obedezcame y sígame, tenemos que llegar cuanto antes a una cápsula de escape, esta nave se encuentra en muy mal estado.

Sin rechistar Sheila abrazó con fuerza a la niña y se lanzó a la carrera detrás del Doctor, solo entonces fue consciente de que las alarmas estaban sonando en toda la nave, el daño debía ser mucho peor de lo que ella había creído en un principio.

Cuando salieron del anillo rotatorio y volvieron a la micro gravedad la D’Aramitz sintió un tremendo alivio, su cuerpo estaba realmente agotado, se dejó arrastrar por Ariadna, mientras abrazaba a la niña e intentaba protegerla de las ruinas que ya flotaban en todos los corredores.

Cuando se acercaban a la cápsula de escape Sheila observó que solo quedaba una última, esperaba que toda la tripulación hubiese conseguido escapar, habían otros tres tripulantes esperando en la cápsula con ojos grandes y asustados, en cuanto entraron cerraron la válvula y la cápsula salió disparada al vacío.

Sin soltar a la niña Sheila se asomó por una de las ventanas y pudo observar que el puente de comando de la fragata no podía verse por ninguna parte. Derramó algunas lágrimas recordando al amigo que había perdido.


 

Louis recibió las noticias en Ciudad Sagan.

—Sheila y la bebé están bien, pero no pueden encontrar el cuerpo de Perceval, dicen que las explosiones prácticamente atomizaron el puente.

Pasternack no dijo nada pero bajó la cabeza.

Louis volvió a tomar asiento frente a la proyección de la batalla, todas sus previsiones, todas las tecnologías que había desarrollado, todas las horas que había invertido en planear aquella defensa no habían conseguido evitar que aquel buen hombre conservara su vida.


Allan estaba en shock, se abrazaba a la bebé y la llenaba de besos y acaricias, pero era incapaz de sonreír o de emitir palabra alguna.

—No puedes culparte por lo que pasó. —Sheila intentaba consolarlo, se encontraban en una habitación en la fragata de Allan.— ¿Cómo ibas a saber lo que iba a suceder?

Él tan solo meneó la cabeza sin responder nada.

El Doctor Francis entró en la habitación de golpe y sin anunciarse.

—La nueva incubadora está lista. —Venía empujando el aparato, en esta ocasión había tenido la previsión de colocarle ruedas.

—¿No puede dejarla con nosotros un rato mas? —Sheila sabía que la presencia de la niña era lo que mantenía a Allan tranquilo.

—Lo siento pero ya ha pasado demasiado tiempo fuera de ella, necesitamos conservarla a la temperatura adecuada, y va siendo hora de que le hagamos mas exámenes, pero no se preocupen, no me la llevaré de aquí, y esta incubadora les permite seguir en contacto con la niña, bien sé que los padres recientes adoran continuar en contacto con sus hijos. —Colocó a la niña en el interior del aparato y le mostró a los padres como podían continuar acariciándola.— Llegaremos a Sagan en tan solo unos minutos, así que prepárense.

—Gracias Doctor. —Sheila sinceramente se sentía muy agradecida con aquel hombre.


 

Pastrenack tomó asiento junto a Rackham.

—¿Y ahora qué Louis? ¿Qué ocurrirá ahora?

—Le hemos demostrado al ejército de la Tierra que somos mas que una simple molestia, es de suponer que ahora redoblen sus esfuerzos y sus recursos en contra nuestra. Pero, hay un detalle muy importante, la Tierra está lejos, eso significa que hemos ganado tiempo, físicamente por mas que lo intenten estamos como mínimo a meses de su retaliación, durante ese tiempo debemos prepararnos.

—¿Y cómo se supone que nos preparamos para enfrentar a un poder tan grande? —Pasternack sonaba muy preocupado.— Por muchos reactores de fusión que podamos construir, nunca podremos igualar el poder del Sol y por ende la economía de la Tierra, la Luna y Kamelia siempre será superior a la nuestra.

—En eso tienes razón, pero ya tengo algunas ideas. —Rackham se asomó por la ventana, afuera en el cielo rotaba Júpiter enorme.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 26 de Septiembre 2014

 

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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