Silverio activó el transmisor, pero bien sabía que ahora todos los instrumentos de detección del enemigo estaban encima de la fragata. Así que de inmediato lanzó no uno ni dos si no tres hologramas maniobrando en direcciones diferentes mientras él lanzaba a la verdadera fragata en otra completamente opuesta.
—Excelente maniobra Silverio, muy bien realizada. —Reconoció el Capitán luego de recuperar la compostura tras las sacudidas.— Ahora sáquenos de aquí, esto está a punto de convertirse en zona de desastre.
No podían captar la posición de las fragatas de Violeta ni Allan, pero esperaban que estuvieran bien. La flota terrana entretenida con el combate había descuidado a los cohetes que lentamente habían comenzado a rodearla, millones de pequeños y baratos cohetes que solo iban cargados con compuestos de silicio y algunos nanites. Cuando Silverio lanzó la señal estos pequeños cohetes comenzaron a converger en la dirección de la señal, también unos pocos comenzaron a chocar con las diferentes naves terranas con las que tropezaban. El daño que las naves recibían era tan despreciable que ninguno de los Capitanes de aquellos aparatos reconoció el peligro en el que se encontraban.
Los cohetes continuaron aproximándose y arremolinándose alrededor de la flota enemiga, mientras los terranos intentaban ubicar a las fragatas que los acababan de atacar una nube de cohetes comenzaba a crecer a su alrededor.
Desde su fragata Waldemar prestaba atención a las comunicaciones del enemigo:
—No le copio Almirante ¿podría repetir esa…
—Repito, quiero que lance una docena de sondas, una docena de so…
—Sondas comprendido Almirante, ¿qué tipo de…
—Detección, quiero que detectemos a esos escurridizos Jovi…
—…Irante estamos teniendo serias dificultades para captarlo, pero estamos lanza…
Doce sondas surgieron de la flota terrana en todas direcciones, Silverio de inmediato apartó la Riqueza Prospera II del rango de detección de aquellos aparatos.
—Les servirán de bastante poco. —El Capitán Waldemar tenía una amplia sonrisa cruzando su rostro.
Pronto las naves venidas desde la Tierra se encontraron completamente envueltas por los cohetes de Júpiter. Los mismos inocentes e inofensivos cohetes que habían venido destruyendo limpia y efectivamente desde que salieron de la órbita de la Tierra. ¿Qué peligro podían representar?
—Ahora es el momento Silverio, lance la segunda señal.
El segundo de a bordo obedeció al instante, todos los cohetes estallaron al mismo tiempo, y la flota enemigo quedó envuelta en una densa nubes de polvo.
—Lance un nuevo holograma Silverio.
Silverio lanzó la ilusión y apartó la fragata de su camino al instante, sin embargo nadie atacó al holograma, Silverio incluso hizo que el proyector se moviera en una y en otra dirección, tentando al enemigo, pero nada sucedió.
El Capitán Waldemar intentó captar las transmisiones del enemigo pero no podía escuchar nada.
—Nuestros enemigos están ciegos sordos y mudos, Silverio, abra un canal con ellos.
Aunque la flota enemiga estaba incomunicada entre si, Silverio estaba en capacidad de enviar una señal a través de la nube de polvo.
—Habla el Capitán Waldemar Sanchez, este mensaje es para el Almirante de la flota terrana, todas sus naves se encuentran sin visión, incapaces de comunicarse o de ubicarse, están a nuestra merced, pero estamos dispuestos a aceptar su rendición.
La respuesta tardó algunos segundos en llegar, como si los terranos dudaran en responder.
—¡¿Qué clase de estupidez es esta?! ¿En realidad creen que tienen alguna oportunidad contra la voluntad del Gran Profeta Oscar Gimenez? ¡La flota terrestre los aniquilará! ¡Joviales malditos!
—Fuego a discreción Silverio.
El antiguo artillero transmitió la orden a sus compañeros y la fragata comenzó a disparar balas, misiles y torpedos abundantemente y sin parar. Silverio no dejaba de mover la nave temeroso que en algún momento las naves terranas lograran salir de la nube de polvo, pero también para que sus compañeros tuvieron un amplio campo de tiro.
Las fragatas de Violeta y Allan también se unieron al combate y comenzaron a distribuir fuego a todo lo largo y ancho de aquella oscura nube. Pronto pudieron comenzar a registrar las explosiones en el interior de aquella tormenta de polvo en mitad del vacío.
—Alto al fuego. —Waldemar dio la orden a través de un canal abierto, para que Allan y Violeta también se detuvieran. De cualquier manera el enemigo no estaba en capacidad de escuchar.— Abra nuevamente el canal de comunicaciones con los Terranos.
—Sí Señor. —Silverio volvió a activar el enlace.
—Almirante terrano, las explosiones que puede observar a través del polvo son las naves de sus compañeros de flota que ahora se encuentran muertos, ¿desea usted mas derramamiento de sangre?
—¡¿Derramammiento de sangre?! ¡Yo te mostraré derramamiento de sangre maldito jovial! ¡Alabado sea Gimenez!
De pronto comenzaron a observar nuevas explosiones desde el interior de la nube de polvo.
—¿Qué es eso? ¿Quien está disparando? —Quizá Waldemar ya entendía lo que estaba ocurriendo, pero se negaba a creerlo.
—Se está abriendo paso Señor… —La voz de Silverio temblaba un poco.
—¿Está matando a los suyos propios para salir de la nube de polvo? ¿Qué clase de monstruo es este hombre? —Waldemar sintió que el estomago se le revolvía, pero no tenía tiempo para reflexionar mucho en aquella sensación, tenía que pensar en un nuevo plan y tenía que hacerlo rápido.— Silverio ¿cuantos hologramas nos quedan?
—Solo nueve Señor Capitán. —El Segundo de a bordo no estaba muy claro de lo que estaba a punto de suceder, pero la urgencia en el tono de su Capitán le indicaba que no le iba a gustar.
—Los quiero a todos desplegados en una formación de esfera alrededor de esta nube, cada uno con una sonda de detección, al mismo tiempo quiero que despliegue todos nuestros misiles junto con los hologramas y las sondas, pero no los dispare, espere a mi señal, déjelos orbitando en las cercanías de los proyectores holográficos.
Silverio intentó hacerlo tan bien como pudo, los hologramas no eran sólidos y los proyectores apenas tenían alguna masa, así que tanto los misiles como las sondas flotaban a sus alrededores de forma mas o menos errática.
Las tripulaciones de las fragatas de Violeta y Allan intentaron seguir las mismas instrucciones sin entender muy bien como o para qué. Sin embargo pronto la nube estaba rodeada por las tres insignificantes fragatas, y una larga multitud de hologramas.
Las explosiones continuaban en el interior de la nube de polvo, cada vez aproximándose mas hacia el extremo de esta, pronto la superficie del polvo comenzó a estremecerse y de su interior surgió una masiva nave de batalla que casi doblaba en tamaño a la Supremo Conocimiento.
—¡Fuego! —ordenó el Capitán Waldemar sin atemorizarse.
Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 3 de Spetiembre 2014
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