Los Cielos de Júpiter: Capsulas de Escape

Mientras la batalla continúa en un extremo de Júpiter, las sorpresas no paran en el otro lado.

Con el medicamento que el Doctor le había suministrado pudieron poner a la Almirante D’Aramitz en un traje espacial y trasladarla rápidamente a la fragata del Capitán Perceval, mientras cerraban la compuerta de la nave pudieron observar como la Supremo Conocimiento fue golpeada de lleno por un enjambre de misiles enemigos, los rescatistas se miraron entre si comprendiendo que unos minutos mas podrían haber sido fatales, pero ninguno realizó ningún comentario, concentrados como estaban en salvar al bebé de la Almirante.

—Ya he ordenado a los nanites de a bordo que nos fabriquen una incubadora. —Francis volvía a chquear el cuerpo de Sheila para verificar el desarrollo del parto.— Me he decidido por una versión sencilla de incubadora para tenerla lista cuanto antes, pero en cuanto podamos me gustaría trasladar a la criatura a un aparato mas completo.

—Por supuesto Doctor, de inmediato desviamos la fragata hacia Ciudad Sagan.

Perceval ya se dirigía hacia el puente cuando fue atrapado por la ferrea mano de Sheila quien a pesar del dolor todavía conservaba total control de si misma.

—Tenemos una batalla que luchar.

—Pero Almirante su situación…

—No va a impedir que vele por el bienestar de mis hombres. —El rostro de la Almirante estaba perlado en sudor y arrugado por el dolor, pero su voz era clara.— No puedo ir al puente, pero quiero toda la información posible aquí.

—Sí Señora. —Perceval entendía cuando una orden no dejaba espacio para alternativas.

El Capitán y los otros rescatistas dejaron a la Almirante junto al Doctor Francis y sus ayudantes.

—Doctor, la batalla podría prolongarse mucho.

—Sí y por su seguridad deberíamos estar en ruta a una clínica.

—Lo sé, pero por el momento no será posible, programe una segunda incubadora con todos los elementos necesarios en caso de que no podamos regresar muy pronto.

—Tomará algún tiempo a los nanites de esta nave fabricar una herramienta tan compleja.

—¡No me discutas Francis!

El Doctor se envaró pero sabía que en aquellas circunstancias era totalmente inútil argumentar con Sheila.

En aquel instante Perceval regresó del puente junto a un par de ayudantes con un pesado proyector holográfico.

—Fue bastante sencillo empujarlo hasta que entramos en la zona de gravedad artificial.

—Te lo agradezco tanto Perceval.

—No es necesario Almirante, sé como se siente.

Pero los ojos de Sheila ya estaban fijos en el el holograma que le presentaba la situación de la batalla.

La nave en que estaban al igual que todas las otras fragatas y corbetas estaban encubiertas por el camuflaje óptico y maniobrando para alejarse de las naves mas grandes, destructores, cruceros y la Nave de Batalla Supremo Conocimiento, que simplemente flotaban sin rumbo.

—Las capsulas de escape… —La Almirante podía ver claramente que así era, pero no se atrevía a creer en lo que le mostraban sus ojos.— ¿Me equivoco o el enemigo está cambiando sus órbitas para atacar nuestras cápsulas de escape?

Las cápsulas de escape de las grandes naves se dirigían con lentitud hacia Ciudad Sagan que era la ciudad orbital mas cercana.

—Tiene razón Señora, ¿pero contra que clase de gente estamos combatiendo? —Perceval tampoco se lo quería creer.

—Tenemos que atraer su atención cuanto antes, que nuestras fuerzas activas comiencen a disparar cuanto antes, no importa que aún no estén en rango, pero tenemos que conseguir que dejen en paz a nuestros sobrevivientes.

—Pero Señora, Rackham nos ha ordenado que nos aseguremos que el enemigo no se aproxime a las ciudades orbitales…

—¡Podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo Perceval! ¡Da la orden ya!


 

—Ellos hablaron de muchas cosas… —El Administrador Fuenmayor se acomodó en su poltrona, disfrutaba la atención que le daban los dos jóvenes.— Pero hubo algo que noté casi al instante, la madre estaba aterrorizada del hijo.

Genevieve y Alphonse estaban como hipnotizados con el relato, aquella era una parte de la vida de su hermano de la que no habían escuchado nunca.

El anciano continuó:

—Como les he mencionado fue muy poca la privacidad que les dejamos, pero he de admitir que en este punto ya no tanto por temor como por una maldita curiosidad, no todos los días un drama de dimensiones interplanetarias se desarrollaba en nuestro patio. —Rodrigo se llevó un dedo al bigote como deleitándose en su secreto.— Ese día descubrimos que Katherina no era oriunda de Júpiter, si no que había venido desde la Tierra…

«Me Pregunto si eso explicaría la semejanza de Louis con el sujeto de la Tierra.» —Le transmitió Alphonse a Genevieve a través del subconsciente.

«Nuestros pensamientos están sincronizados, pero ¿cómo se explican las cicatrices en los mismos puntos?»

«No lo sé.»

—Su hermano intentaba calmar a la madre por todos los medios posibles, la madre por otra parte parecía estar en presencia del mismo demonio, intentaba apaciguar al muchacho, pero he de aclarar, el muchacho no estaba molesto en ninguna forma, era ella la que parecía estar al borde de un colapso nervioso. Louis se empeñaba en asegurarle a la madre que no se transformaría en un Profeta, juraba que nunca pondría una corona sobre su cabeza, no obstante la Katherina insistía en que el mal estaba hecho, que Louis era un ya Profeta le gustara o no, como para no continuar llevando la contraria a su madre, Louis acepto aquello, recuerdo sus palabras «quizá sea un Profeta como dices, pero nunca actuaré como uno, jamás le pediré a la gente que me siga ciegamente, siempre apelaré a la razón y al sentido común.» La madre mas calmada ya, solo le respondió «tú espíritu es bueno, pero solo el tiempo dirá si tienes la voluntad para resistir la corrupción que suele acompañar al poder.»

—¿Entonces Louis admitió que es un Profeta? —Alphonse se limpiaba las manos una con otra incesantemente, como si quisiera limpiar una suciedad que no estaba allí.

—No, me malinterpreta usted, el solo admitió aquello para complacer a la madre y aquello realmente parece haber tenido el efecto de tranquilizar a Katherina.

—¿Qué pasó con ella? ¿Donde está la madre de nuestro hermano ahora? —Genevieve no quería que Fuenmayor dejara de contar su historia.

—Ah pero ¿es que no lo saben? Ella murió, murió aquí, ¿quieren que les muestre su tumba? También conservamos la casa donde vivió, su hermano incluso ha regresado en algunas ocasiones.

—¿Louis ha regresado aquí? ¿Cuando? —Genevieve no se lo podía creer.

—La última vez que lo vimos fue justo antes de arrancar su… ¿cómo decirlo? ¿Cruzada? No creo que en este caso esa palabra sería muy inadecuada, quiero decir ¡rebelión!

—Nos gustaría mucho ver tanto la tumba como la casa si no es demasiada molestia. —Alphonse se preguntaba con que nuevas sorpresas se encontrarían en aquel lugar.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 19 de Septiembre 2014

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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