Los Cielos de Júpiter: Kamelia se mueve

Una amenaza como nunca antes comienza a cernirse sobre los habitantes de Júpiter, ¿tendrá Louis Rackham la respuesta en esta ocasión?

El Profesor Pasternack entró en la habitación con una expresión de desespero terrible.

—¡Louis! Ven pronto hay algo que debes ver cuanto antes, no te va a gustar.

—¿Qué sucede Profesor? —Louis podía percibir el desasosiego de su viejo mentor, pero no acababa de asimilarlo.

—Ven, no puedo explicarlo, no me creerías.

Pasaternack abandonó la habitación y a Diana y los Rackham no les quedó otra alternativa mas que seguirlo. El Profesor los condujo hasta la sala de mando en donde la enorme proyección holográfica presentaba el sistema Tierra-Luna junto con un enjambre de ciudades orbitales y naves que se movían rápidamente a una nueva órbita.

—¿Eso es Kamelia? —Louis no podía creérselo— ¿Están movilizando toda Kamelia? ¿Esto está ocurriendo realmente o es alguna especie de broma pesada?

—No creo que a nadie se le ocurra hacer un chiste tan malo, —Pasternack estaba mortalmente serio.— Lo que estás viendo es a toda Kamelia en movimiento, y sospechamos lo peor, que se dirigen hacia acá.

—Por supuesto. —Para Louis era muy claro cual era la intención de aquel movimiento.

Hablaban de Kamelia, una colosal colmena de ciudades orbitales que se había desarrollado durante cientos de años entre las órbitas de la Tierra y la Luna.

—¿Pero lo que estamos viendo ocurre en tiempo real o está acelerado? —Louis no podía creer la velocidad con la que se estaba moviendo aquel enjambre.— Estas ciudades no pueden moverse con esta aceleración, son ciudades antiguas, quedarían destrozadas en poco tiempo…

—No parece importarles mucho su propia seguridad. —Pasternack amplió el holograma en una zona para detallar mejor.— Observa aquí, algunas de las ciudades ya han perdido piezas de su estructura, algunas de ellas parecen estar perdiendo atmósfera incluso, pero no parece importarles, siguen acelerando hacia nosotros.

—¿Y bien? ¿Cuanto tiempo tenemos hasta que estos dementes lleguen a nosotros? —Alphonse cortó directo al grano.

—Todavía tenemos que hacer mas cálculos pero me atrevería a decir que entre cuatro y seis meses. —Pasternack miró a sus ayudantes quienes asintieron apoyando la estimación del Profesor.

—Pero ¿es que acaso importa? —Genevieve había estado mirando la inacabable cantidad de ciudades espaciales que se encaminaban hacia Júpiter y sacaba cuentas por su lado.— ¿Cuantas ciudades hay en Kamelia? ¿Miles? ¿Decenas de miles? ¿Centenas de miles? ¡Nosotros no tenemos ninguna oportunidad en una guerra a ese nivel! ¿Cuantas ciudades somos en las órbitas de Júpiter? ¿Doscientas? ¿Trescientas tal vez? Si contamos con las ciudades en los asteroides troyanos, pero nos superan por demasiado, no estamos hablando de diez a uno, está mas cerca de cien a uno. Número a número, no podemos ganar, económicamente, industrialmente, tácticamente, es imposible.

La habitación se  quedó en silencio y poco a poco todas las miradas se fueron clavando en Louis.

—Di algo, no nos dejes así, danos esperanza aunque sea una mentira, pero di algo. —A Alphonse le desagradaba la idea de depender de su hermano menor de aquella manera, pero se daba cuenta que en una situación desesperada como aquella, era la única opción.

—No voy a decir que será una batalla fácil, de ninguna manera. —Louis se aproximó a una de las ventanas que estaba cerrada.— Pero tenemos un aliado muy poderoso…

—Si te refieres a la Inquisición creo que te equivocas, no podrían estar mas apaleados. —Cuando Genevieve se sentía asustada lo disimulaba poniéndose de mal humor.

—No, no cuento con Marte de ninguna manera. —Louis abrió la ventana.— Me refiero a Júpiter, —Las franjas del gigante gaseoso podían observarse en los ventanales de Ciudad Sagan.— Nos ha salvado la vida en muchas ocasiones en el pasado, y lo volverá a hacer esta vez.


 

El Gran Almirante Alberto Fernandez pasaba revista a su nuevo ejército de clones, el tiempo que Rackham les había ganado no estaba siendo desperdiciado, los astilleros en órbita vomitaban nuevas naves continuamente, y los recién creados clones aprendían con rapidez sus tareas.

—Gran Almirante, —se le aproximó uno de los viejos ordenanzas que había sobrevivido, con cierta urgencia en su voz.— El Almirante Bonafide solicita su presencia en la sala de comando Señor.

—¿Y qué sucede esta vez?

—Una fuerza de dimensiones desproporcionadas se ha detectado en órbita hacia Júpiter mi Señor.

—¿Desproporcionada? ¿De qué tamaño estamos hablando?

—Bueno Señor, no creo haber entendido correctamente, pero creo haber escuchado que toda Kamelia está en dirección a Júpiter…

—¿Kamelia completa? Eso no tiene ningún sentido. —Y sin embargo a medida que lo decía Alberto se daba cuenta que era precisamente la clase de reacción que un Profeta tendría.— ¡Maldición! Que no sea verdad, que no sea verdad…

El Gran Almirante olvidó toda la pompa y el protocolo y se lanzó en loca carrera a la sala de comando.


 

Louis, Pasternack, Diana, Genevieve y Alphonse se habían transportado en una pequeña corbeta hasta la colosal Nave de Batalla, Supremo Conocimiento, allí los habían recibido los Profesores Carter y Meyer.

—Felicitaciones Meyer, a pesar de haber sido tan golpeada durante el último combate, la nave luce muy bien.

—¡Ja! La ingeniería no es mi fuerte debo reconocer, pero con la colaboración del Doctor Carter nos la apañamos muy bien Louis.

—¿Y se encuentra plenamente operacional?

—Las funciones esenciales están funcionando completamente, todavía hay algunas zonas en los anillos de gravedad artificial que no son habitables, pero pronto las terminaremos.

—¿Pudiste descubrir la naturaleza del arma con la que fueron golpeadas nuestras naves? —Intervino Pasternack quien deseaba saber si sus sospechas eran ciertas.

—En efecto, tal y como nos sugeriste, se trataba de nanites, encontramos trazas de sus componentes por todo el casco de la nave.

—¿Alguna idea de cómo se movían a esa velocidad? —Esta era la parte que mas le interesaba a Louis.

—Todavía estamos intentando determinar ese detalle, pero tengo mis sospechas también, creo que los microscópicos robots viajaban desarmados en un campo magnético y cambiaban de configuración durante el viaje y el impacto.

—Eso sería la nueva definición de bala inteligente. —Pasternack de inmediato comenzó a analizar en su mente las posibilidades de aquella hipótesis, y a pensar en las maneras de imitar aquella tecnología.

Habían alcanzado el puente de la nave.

—¿Las adaptaciones que la Almirante D’Aramitz solicitó están listas? —La pregunta de Louis iba dirigida al Profesor Carter quien no parecía querer soltar a su hija del abrazo que se habían dado desde que abordaron la nave.

—Por supuesto Louis, los nuevos reactores de Fusión nos permiten realizar muchas cosas que antes considerábamos imposibles. —Carter soltó finalmente a Diana e intentó asumir una actitud mas circunspecta, pero la baja gravedad no lo ayudaba mucho.

—Diana, ¿nos haces los honores? —Louis señaló el puesto de mando de la nave.

—Por supuesto. —Se sentó y comenzó a ajustar los cinturones.— Pero tendrán que llamarme Capitana Carter. —El abrazo del Padre parecía haberla puesto de mucho mejor humor.

—Por supuesto Capitana Carter, por favor ponga ruta hacia Júpiter.

—Al momento Señor.

Diana y Louis incluso intercambiaron un saludo militar antes de que ella enfilara la nave hacia el gigante gaseoso.

—Pareces muy alegre. —Genevieve no compartía el sentimiento.— Pero ¿podrías explicarme de qué se trata toda esta farsa?

Alphonse no dijo nada pero se aproximó para escuchar la respuesta.

Pero Louis solo señaló el ventanal del puente de mando en donde podía verse como la mortal atmósfera joviana estaba cada vez mas cerca.

—¿Qué es lo que pretenden hacer? ¿No es esto peligroso?

—Vamos a entrar en la atmósfera de Júpiter hermana, no me digas que todavía te asusta. —Louis no soportaba cuando Genevieve asumía aquella actitud y disfrutaba desafiándola.

Los ojos de Genevieve se abrieron grandes cuando la colosal nave comenzó a sacudirse, incluso se agarró de Alphonse como cuando era una niña.

—Por supuesto que estoy asustada. —Admitió con voz temblorosa.— ¿Una nave de este tamaño podrá volar en la atmósfera de Júpiter? ¿Es esto seguro?

—Por supuesto que lo es hermanita, ya deberías haber aprendido a confiar en tu hermano menor. —La cogió por el otro brazo.— Se necesita una cantidad enorme de energía para lograrlo, pero ¿adivinas? Un reactor de fusión genera energía de sobra.

La nave se sumergía lentamente en la turbia atmósfera del gigante gasesoso mientras los nanites iban transformando su casco en una forma mas apropiada para el vuelo aerodinámico.

—Diana intenta estabilizar la nave a unos quinientos metros de profundidad.

—Sí Señor.

No tardaron en alcanzar aquel nivel y fuera de la ocasional turbulencia la nave se mantenía bastante estable.

—Muy bien, ya estamos en el interior de Júpiter, imagino que será una ventaja enorme en la batalla, pero ya has visto como pelean esos terranos, su objetivo será destruir nuestras ciudades ¿cómo se supone que protegerás a las ciudades hundido aquí abajo? —Genevieve ya estaba menos punzante.

—Movemos nuestras ciudades aquí abajo también…

—¡¿Qué?! —Genevieve no podía creer lo que Louis acababa de decir.— ¿Puedes hacer eso? ¿Puedes adaptar una ciudad para que vuele en la atmósfera de Júpiter?

—Sí puede hacerse, la Supremo Conocimiento es incluso mas grande que Ciudad Sagan, si pudimos adaptar esta nave, podremos adaptar cualquiera de nuestras ciudades también.

—¿Pero las ciudades no necesitarán salir de cuando en cuando fuera de esta atmósfera? —Alphonse intentaba hacerse una mejor idea del plan de su hermano.

—Eso es lo genial de un reactor de fusión, funciona con hidrógeno y helio, ¿sabes qué es lo que compone el 99% de la atmósfera de Júpiter? hidrógeno y helio.

Genevieve se asomó por el ventanal y miró las nubes de azufre de la atmósfera joviana y sintió que el terror subía por su espina.

—¿Cómo pretendes convencer a la gente de vivir en un lugar tan terrible como este? —Preguntó sin pensarlo mucho.

—¿Convencerlos? Creo que tengo un argumento bastante fuerte, pueden venir aquí abajo y vivir, o pueden quedarse afuera y morir a manos de los terranos, creo que es bastante simple.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 3 de octubre 2014

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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