El puente de mando se había ido llenando de gente paulatinamente a medida que la transmisión si iba desarrollando, militares y civiles que tenían la quijada prácticamente en el suelo y los ojos dilatados por el asombro.
Cuando la transmisión terminó la sala estalló en confusión, todo mundo intentaba hablar al mismo tiempo:
—¡Esto es una mentira! ¡No nos dejemos engañar por este impostor! —Clamó con brazos abiertos un hombre vestido con un tocado religioso.
—¡¿Impostor?! ¡Este es el verdadero! ¡¿Es que no escuchaste la transmisión?! —Le respondió sacudiendo el puño un sujeto con bata de laboratorio.
—¡Esa transmisión tiene que ser falsa! —Un soldado se aferraba a su arma como si fuera el último consuelo que le quedaba.
—Si este hombre consiguió falsear una transmisión directa de su canal subconsciente, entonces debemos admitir que él es el verdadero Profeta porque en efecto puede hacer magia. —Declaró uno de los ingenieros a bordo de la nave.
—¡¿Y entonces?! ¡¿Todos los sacrificios, todas las muertes?! ¿Han sido en vano? —Quien hablaba era un hombre de apariencia humilde, pero determinado.— ¿El Profeta nos manipuló de forma tan cruel todos estos años? ¡Me niego a creer eso!
—¡Silencio! —El sujeto que había venido al puente junto Louis y los otros, levantó su voz y todos callaron de inmediato. Miró a Louis de arriba abajo como evaluándolo.— Demandamos una explicación, ¿qué se supone que significa todo esta locura?
—Lo has escuchado por ti mismo ¿qué otra explicación necesitas? —Louis era implacable— El sujeto es un fraude, él mismo admitió que los utilizó a ustedes para derrotar a la Inquisición.
—¡Se dijeron muchas cosas y al final ambos admitieron que todo era mentira! —Exclamó otro de los soldados mirando a su arma y a todas partes.— ¡Queremos saber ¿cual es la verdad?!
—¡Silencio! —Demandó el hombre que parecía liderarlos— Eso es cierto, si todo lo que dijo el Profeta, o el supuesto Profeta, o como sea, es falso, ¿cual es la verdad entonces?
—¿La verdad? La triste verdad es que han sido engañados corrompidos y manipulados por un hombre que se ha dejado corromper él mismo por sus ansias de poder, esa es la única verdad.
—¿Y se supone que tú eres el verdadero Profeta? —El resto de la gente en la sala se había sumido en el silencio pero aquel tipo permanecía inquisitivo.— ¿Vas a demandar obediencia de nuestra parte?
—No, de ninguna manera, hace unos momentos simulé ser un Profeta para poder hacer esta transmisión, pero lo cierto es que les mentí. —Louis mostró el aparato que llevaba en el brazo.— Los supuestos poderes que demostré hace rato no son mas que la aplicación de los escudos de fuerza de nuestras naves a una escala portable, pero como pueden ver, este prototipo funciona mal, me ha dejado el brazo y la espalda golpeados e hinchados.
—Si no eres Profeta dime ¿qué me impide ordenar tu ejecución aquí mismo?…
Antes de que terminara aquella frase, tanto Alphonse como Genevieve y Diana ya lo estaban apuntando con sendas pistolas.
—Podemos terminar esto con un terrible derramamiento de sangre, o podrías simplemente dejarnos marchar en paz y todos viviremos.
—¿Pacíficamente? —La palabra salió de los labios del sujeto con desprecio, prácticamente la escupió.— ¿Esa es la forma que hacen las cosas aquí en Júpiter? Después de todo el caos y vergüenza que tú y el otro nos han causado ¿quieres que te dejemos marchar sin mayores problemas?
—¿Yo te he causado problemas al mostrarte la verdad? ¿Entonces hubieses preferido seguir viviendo en la mentira?
El sujeto miró a Louis a través de ojos entrecerrados y llenos de odio pero no dijo nada. Los soldados los apuntaban a ellos y ellos apuntaban a los soldados. Los civiles habían ido saliendo silenciosamente del lugar cuando aparecieron las armas.
—Puede que no sea Profeta, pero soy Louis Rackham, y una vez fui conocido como el asesino mas temible de Casa Rackham, todavía tengo algo de eso, pero ahora soy líder de todo Júpiter, ¿quien eres tú? Parece que tienes cierta cuota de poder sobre esta gente, o al menos te respetan, quizá tú y yo podamos forjar un acuerdo de paz entre nuestros dos pueblos. —Louis estaba poniendo todo su esfuerzo para evitar que aquello terminara en un baño de sangre.
—Yo soy Janus Pastorius, y toda sombra de poder o de respeto que ejercía sobre esta gente desapareció cuando hiciste esa transmisión pues yo, era, el Sumo Sacerdote del supuesto Profeta Oscar Gimenez, ahora no soy mas que un pelele burlado y humillado.
—¿Es eso lo único que te importa? ¿Tu honra? ¿Tu orgullo? Demuestra a la gente que todavía está dispuesta a seguirte que te preocupas por ellos, salva sus vidas, y salva la tuya en el camino, bajen sus armas y hablemos, ¿quieres venganza de este sujeto? Yo te entiendo y estoy dispuesto a ayudarte si me ayudas.
Janus y Louis se miraron largo rato, sin decir palabras, hasta que finalmente Janus le hizo señas a los soldados que bajaran las armas.
—Pero Padre Pastorius, no puede dejarlos ir así como así, todo esto tiene que ser una mentira de un modo u otro. —Reclamó uno de los soldados que no se lo acababa de creer.
—!Abre los ojos idiota! —El Expastor Janus apuntaba con su palma abierta a la tétrica ciudad que podía verse a través de los ventanales del puente.— ¿Qué clase de líder le hace esto a su propia gente? ¿No ves la forma en que este hombre nos fue hundiendo cada vez mas en la miseria todos estos años?
El soldado miró la ciudad como si la viera realmente por primera vez y luego agachó la cabeza poco a poco y se sentó en el piso mirando al suelo.
—Yo siempre sospeché. —Continuó Pastorius.— Había algo como en la parte de atrás de mi cabeza que me decía que esto no podía estar bien, el peor momento fue cuando apenas días después de triunfar sobre Marte con todas aquellas muertas y sacrificios, nos hizo declarar la guerra a Júpiter, ¡Júpiter! En el otro extremo del Sistema Solar, ¿qué ganábamos con una guerra así? Era sencillamente absurdo, pero me negaba a creerlo, me negaba a admitirlo, mi estupidez me cegó…
—Todavía están a tiempo, dile a tu gente que se regresen al sistema Tierra-Luna y comiencen una nueva vida, ni mis fuerzas ni las de la Inquisición te lo impedirán, eso te lo aseguro. —Louis miraba al sujeto a los ojos y le hablaba con calma.— Incluso podríamos ayudarlos a reparar sus ciudades e incluso podríamos instalarles iluminación ambiental, te aseguro que levantará mucho el ánimo de la gente.
Janus miró a Louis para asegurarse que lo que decía no era alguna suerte de burla.
—¿En serio crees que será tan fácil? Aquí hay gente que tienen un estatus social, riquezas y poder gracias al falso Profeta, ellos no van a dejar que todo eso se venga abajo tan fácilmente, aún sabiendo que es completamente falso, se aferrarán a la mas mínima duda para mantener su posición actual. Nos guste o no, aquí va a correr la sangre.
—No si puedo impedirlo, —Louis se aproximó y le apretó el brazo a Pastorius.— Ayúdame a encontrar a este falso profeta y haré que este desastre termine.
Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 3 de Noviembre 2014
Discover more from La Cueva del Lobo
Subscribe to get the latest posts sent to your email.





REVOLUCIÓOOOOOOOOOOOOOON
Eso ¡Revolución y Venganza!
Sin duda.