Salir a la ciudad no fue fácil, los túneles se dividían en multitud de pequeños pasajes que no parecían conducir a ninguna parte, pero al menos aquello les había servido para desviar a los soldados que los buscaban. Finalmente alcanzaron una alcantarilla y salieron a una ciudad oscura y maloliente.
—¿Cual es el nombre de esta ciudad? —Alphonse sostenía la tapa para que los otros salieran con comodidad.
—No tiene nombre al parecer, solo un número 1997. —Diana se ajustaba el cabello para pasar desapercibida entre los ciudadanos de la ciudad.
A diferencia de las ciudades de júpiter aquel lugar no poseía ninguna iluminación ambiental para reemplazar la luz del sol, en su lugar solo habían sendos ventanales donde la luz del sol era redirigida y re-enfocada mediante espejos, pero con el sol tan lejos ningún espejo conseguiría nada, así que aquella ciudad se hundía en la oscuridad solo interrumpida por pequeñas lámparas.
—¿Por qué esta gente vino hasta aquí tan mal preparados? ¿Qué lógica tenía todo esto? —Genevieve expresó la pregunta que estaba en la mente de todos.
—¿Qué lógica tiene dejar que los disipadores de calor se deterioren hasta el punto que acabamos de ver? Creo que esta gente y la lógica no tienen mucha relación. —Louis cubría su rostro con una barba falsa, agregando también una peluca esperaba ocultar su rostro lo suficiente.
Y es que la cara de Louis estaba en todas partes, afiches pegados en los edificios, enormes vallas, proyecciones holográficas de todo tamaño, y en todas esas imágenes estaban inscritas las mismas palabras:
Salve Gran Profeta Oscar Gimenez
Louis no tenía ni idea de qué pensar de aquello, pero quedaba claro que nadie podía reconocerlo.
Otro grupo de soldados los pasó de lejos, estuvieron tentados de reactivar los trajes de camuflaje óptico, pero prefirieron salvar la energía, no tenían idea cuanto tiempo estarían allí, y tampoco cuantas veces necesitarían aquella habilidad.
Afortunadamente los trajes lucían bastante inocentes, sin los cascos, cualquiera los confundiría con equipo corriente de cualquier minero, además el viaje por las alcantarillas los había dejado bastante sucios.
Los soldados pasaron por su lado sin siquiera dedicarles una mirada.
—Ya pasaron —susurró Diana mirando de reojo.
—Pero igual no nos descuidemos. —Louis no se atrevió a mirar para no levantar sospechas.— Esos soldados no parecían estar en una patrulla corriente.
—Entonces ¿cual es el plan? —Preguntó Alphonse como para conseguir que el grupo se concentrara.
—Alcanzar un puerto sin levantar sospechas y conseguir transportación hasta la ciudad del Doppelganger. —Genevieve casi escupía aquella palabra.
Cuando llegaron cerca de la calle se les aproximaron cuatro pequeños vehículos monoplaza de una sola rueda.
—¿Destino? —Preguntaron casi al unísono los aparatos.
Acostumbrados como estaban a las aceras móviles de las ciudades de Júpiter aquello los tomó un poco por sorpresa, pero supieron disimular, subieron con cierta incomodidad a los aparatos que eran poco mas que un sillín con una rueda.
—Los cuatro vamos al puerto mas cercano, por favor.
De inmediato arrancaron con una velocidad tremenda, Genevieve incluso se agarró del precario asiento pues le parecía que si el diminuto vehículo frenaba con demasiada fuerza, las pasaría bastante mal.
La ciudad era enorme, tan grande que Ciudad Sagan, la mas grande de todo Júpiter palidecería en tamaño, las calles sin embargo estaban bastante solitarias, la gente se encontraba encerrada en los altos edificios a pesar de que era todavía muy temprano. La basura se acumulaba en grandes montañas en cada esquina y el olor penetrante lo cubría todo.
A medida que se iban acercando al puerto las calles iban adquiriendo mas vida, podían ver otros vehículos similares viajando en la misma dirección, pero los ponía nerviosos ver que también vieron pasar varios vehículos militares.
—¡¿Habrá alguna suerte de celebración?! —Alphonse tenía que subir el tono de voz para hacerse escuchar.
—¡Ya lo averiguaremos, creo que estamos llegando! —Genevieve apuntó mas adelante en donde podía verse una serie de grúas moviendo a las naves que llegaban a 1997.
Bajaron de los pequeños vehículos monoplaza y vieron desaparecer a los aparatos por un diminuto agujero en las instalaciones del puerto.
—En efecto parece que hubiera alguna clase de celebración aquí. —Diana señaló una aglomeración de personas mas adelante.
—Aproximémonos, creo que sería lo mas natural en esta situación. —El Propio Louis abrió el paso.
Una enorme nave se estaba acoplando a la ciudad, debía tratarse de algún funcionario importante por la gran cantidad de personal militar que custodiaba la congregación.
—¿Crees que sea seguro? —Susurró Genevieve en el oído de Louis.
—Actúa normal y no tenemos que temer. —Siguió caminando como si nada ante la mirada atenta de un grupo de escoltas.
La gente se aglomeraba en torno a una tarima y coreaban una canción alabando el nombre del Gran Profeta una y otra vez.
Mantuvieron cierta distancia del lugar donde la gente se apelotonaba con mas fuerza, sin embargo pronto se encontraron rodeados de una multitud.
¡Salve Glorioso Profeta! ¡Tu pueblo te alaba y espera tus órdenes! ¡Salve Oscar Gimenez!
Exclamaba la gente repetidamente.
—Creo que en esa nave debe venir alguna suerte de Sumo Sacerdote o algo similar.
—¿No crees que sea el propio Profeta o ¿sí? —Diana veía a todos lados con disimulo.
—No creo que tengamos tanta suerte. —Louis también estaba atento, pero disimulaba mejor.
Alphonse se le acercó y le puso la mano en el hombro de forma pesada y lo atenazó.
—Te atrapé hermanito. —Alphonse tenía una sonrisa enorme y socarrona.— Nunca pensé que sería tan fácil.
Louis que no entendía se volteó a mirarlo y se dio cuenta que se había quitado el traje.
—¿Pero qué idiotez es esta? ¿En qué momento te has cambiado? —Pero entonces Louis se volteó a mirar y se fijó que había otro Alphonse que todavía seguía con el traje puesto, y tanto él como Genevieve estaban siendo apuntados por dos soldados con sendos rifles.
—No intentes nada estúpido hermanito. —El nuevo Alphonse le mostró un arma con la que apuntaba a Diana.— Creo que te gustará tener unas palabras contigo mismo. —Apuntó a la plataforma en donde estaba llegando el doble de Louis.
¡Alabado sea el Gran Profeta! ¡Alabada sea su inmensa gloria! ¡Alabado sea por siempre!
El supuesto Gran Profeta se aproximó al frente de la plataforma con brazos extendidos, la gente lo bañó en aplausos y vítores.
¡Mi pueblo amado! Mi pueblo bendecido, sigan siempre así, sean siempre fieles a su Profeta.
El nuevo Alphonse le hizo señas a los soldados que lo acompañaban.
—Vamos a ponernos cómodos adentro, ya sabes como eres cuando te pones a hablar, no hay quien te detenga. —La sonrisa del nuevo Alphonse tenía una suerte de efecto hipnótico en Louis, no podía dejar de mirarlo, no podía dejar de analizar cada una de las palabras que salían de su boca.
Louis estaba en shock, pero no así Diana quien aprovechó mientras el Alphonse hablaba con Louis para patear su pistola y conectarle un golpe directo en la quijada, los soldados que custodiaban a Genevieve y a Alphonse (el viejo) cometieron el error de apuntar a la Carter con sus armas, ocasión que no desperdiciaron los hermanos Rackham para desarmarlo y patearlos en la ingle.
Louis se agachó para analizar el rostro del nuevo Alphonse, intentaba encontrar alguna prueba que el demostrara que aquello era una máscara o algo similar…
—Louis ¿qué haces? No hay tiempo para esto ¡tenemos que correr!
La voz de Diana tuvo el efecto de hacerle salir de aquel shock, y casi al instante estaba corriendo fuera del puerto con los otros siguiéndolo muy de cerca.
En una pantalla podía verse el rostro del supuesto Profeta mientras lo entrevistaban.
Gran Profeta Oscar Gimenez, mi sagrado Señor, honra a su pueblo humilde con su presencia, pero ¿podemos preguntar? ¿A qué debemos el inmenso honor de su visita?
El Profeta se sonrió y a través de la pantalla pareció mirar en la dirección que Louis y los otros huían.
He venido a conversar con un amigo muy cercano, somos como almas gemelas ¿sabes?
Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 24 de Octubre 2014
Discover more from La Cueva del Lobo
Subscribe to get the latest posts sent to your email.





de donde sacas tanta imaginacion para esto el capitulo de la boda roja en cielos de júpiter demasiado bueno
Que bueno que te gustó Jean. Muchas gracias, sigue pendiente que ahora es cuando se pone bueno.