La Pesadilla del LADA – Historias de la Vida Real

Hace muchos años tuve un LADA, el trauma todavía me persigue hoy en día, ven y te cuento la historia

Por allá a principios de los años 90, llegan a Venezuela los primeros vehículos LADA, de la famosa firma RUSA. Sus diseños ya eran toda una antigüedad para la época. Pero su gran ventaja era su «economía» (de eso hablaremos más adelante). Unos años después mi papá me sorprende con el regalo de uno de estos vehículos. Todavía recuerdo ir a firmar en el registro con la sensación de que todo aquello era algún chiste. Pero no, en efecto ese día salí de allí como dueño del vehículo.

En un principio lo condujo mi hermano, porque aunque yo sabía manejar, tenía poca experiencia en el tráfico real. Recuerdo que esa noche salimos a celebrar en la ciudad de Acarigua, y ya desde entonces el auto fue presagiando lo que nos deparaba el futuro, cuando de pronto no quiso arrancar. ¿Era la batería? ¿El arranque? ¿La distribución? Ya no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que entonces utilizamos una curiosa manivela que le metías al motor por el frente, la girabas, y te permitía arrancar el auto.

En aquel momento pensé que sería una curiosidad, no me imaginaba la cantidad de veces que aquella manivela me sacaría de apuros…

a parked vintage car
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¡Adiós Autobuses!

Poco a poco fue cobrando confianza, primero conduciendo en los terrenos de la finca de mi papá, luego practicando en los pueblos vecinos, sobre todo en «La Aparición», «Are», y «Ospino». No sé como estarán ahora, pero en aquella época tenían poco tráfico, y las carreteras eran relativamente sencillas de navegar.

Eventualmente me animé a ir yo mismo hasta Acarigua, no voy a negar que era intimidante al principio, pero con el tiempo me acostumbré, y finalmente me traje el auto a Barquisimeto, lo que fue todo un desafío, porque esta ciudad entonces ya era un pandemónium de tráfico de todo tipo, avenidas enormes, y vehículos pesados por todas partes.

Pero una vez logré saltar ese obstáculo, pensé que mis días de andar en autobús habían quedado en el pasado, sentía que había «subido de nivel» en la vida, se acabó aquello de buscar asiento, viajar de pie, la música a todo volúmen, etc.

No sabía yo que entonces todo aquello sería sustituido por lidiar con el tráfico, encontrar puesto de estacionamiento, negociar con los mecánicos, y un largo etc. de problemas diferentes.

vintage car on street
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¿Odiaba a mi Abuela?

No voy a mentir, todavía guardo algunos buenos recuerdos con aquel vehículo. Pero son muy pocos, la realidad es que los malos recuerdos que todavía me quedan, son demasiado enormes como para enumerarlos aquí.

Pero hubo algo que siempre me llamó la atención, el auto parecía tener animadversión hacia mi abuela.

Ya en aquel entonces, mi abuela Auristela, estaba sufriendo graves problemas de rodillas, y salir de la casa le costaba bastante. Yo inocentemente pensé que la llegada del carro significaría que ella ganaría más libertad al no necesitar más de vehículos públicos. Que equivocado estaba…

Cada vez que a mi abuela le daba por subirse al auto, ocurría algún desastre, en ocasiones era algo tan simple como una pinchadura de un caucho, lo cual no representaba mayor problema (se cambiaba), otra veces era que la batería o el arranque no querían funcionar ese día. Pero aquello tampoco era un gran problema, sencillamente se empujaba el auto, o se utilizaba la manivela.

Pero había otras ocasiones en que se combinaba todo, recuerdo un día que estábamos en la carretera y se dañó el arranque, se nos pincharon dos ruedas, y murió la batería. No quedó más opción que regresar a casa con una grúa ¡y aquello era costosísimo!

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¿Por qué Daba TANTOS Problemas el Lada?

Sinceramente no tengo seguridad de nada. Pero me hago algunas ideas. En primer lugar era un auto ruso, los mecánicos en Venezuela estaban acostumbrados a vehículos Americanos, Europeos, y Asiáticos. Lo de los rusos era toda una novedad.

Luego, los modelos de LADA se vendieron como un vehículos «económicos». Aunque la economía de Venezuela de aquel entonces estaba lejos de ser el desastre que es hoy en día, ya íbamos entrando por el caminito del desastre. Es decir que quienes compraban un vehículo LADA posiblemente tendrían problemas para pagar por las reparaciones y comprar los repuestos. ¿Por qué razón iban a traer repuestos que la gente iba a tener dificultades para pagar? Es por eso que muchos mecánicos no tenían idea de estos vehículos, y de paso encontrar los repuestos en ocasiones se volvía todo un acto de malabarismo.

Mucha gente simplemente optaba por hacer adaptaciones, montar un arranque de Chevrolet, insertar un enfriador mecánico, o de plano cambiar el motor.

Por experiencia puedo decir que los LADA venían con un sistema de calefacción que era inútil en el trópico venezolano, y que sus sistema eléctrico era un total desastre. Cuando no se dañaba la batería era el arranque, y si no la distribución, o las bujías, etc.

La mayor sorpresa vendría varios años después cuando el auto me dejó en una panadería cercana, el arranque parecía funcionar bien, la batería estaba cargada, y todo parecía en su lugar, pero por una razón o por otra el auto no quería arrancar. Lo arrastré hasta la casa de unos familiares con la ayuda de unos vecinos, y al día siguiente conseguí que prendiera casi por magia. Eventualmente lo llevé hasta un mecánico quien no entendía el misterio, hasta que abrió e motor y descubrió que el vehículo tenía una cadena de tiempo que se le aflojaba periódicamente, y había que ajustarla con regularidad (cosa que yo nunca había hecho).

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El Trauma con el LADA

Eventualmente aquel carro me dio tantos problemas que le agarré miedo. Me dejaba en todas partes, me causaba problemas de todo tipo, y con el tiempo lo que más me causaba era angustia; «¿Dónde me ira a dejar a ahora?» «¿Se me espichó el caucho otra vez?» «¿Qué es ese ruido?» Eran pensamientos constantes cada vez que me subía al vehículo.

Así que un día tras otra descompostura decidí dejarlo así y no intentar arreglarlo nuevamente. Pasaron los años y un día un amigo muy querido se ofreció a arreglarlo totalmente gratis. Por supuesto, yo tendría que pagar por los repuestos. Aquella perspectiva no me gustó mucho, yo no tenía ninguna confianza. Pero mi mamá que extrañaba la libertad que le daba el auto me insistió.

Yo tenía graves problemas económicos, pero la economía de Venezuela en aquella época era distinta. De aquí y de allá apareció el dinero, y se compraron los repuestos, y tras un enorme esfuerzo mi amigo en efecto consiguió arreglar al viejo LADA que llevaba tiempo sin andar.

SIETE DÍAS duró la ilusión, en apenas siete días el auto se volvió a descomponer. De nuevo un problema con el sistema eléctrico. El auto se había vuelto a dañar y yo me había quedado sin dinero.

Ese fue mi último intento, a partir de allí no lo volví a tocar.

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Inocentón

A pesar de las protestas de mi mamá, eventualmente puse a la venta aquella pesadilla andante. Como era de sospechar nadie quería pagar un precio decente, así que el LADA permaneció en mi garaje por muchos años en la medida que yo me convencía a mi mismo de ir bajando el precio cada vez más.

Eventualmente el precio fue tan bajo que consiguió convencer a uno de los profesores que trabajaban en uno de los colegios cercanos. Aquel señor tenía un hermano que era mecánico y se encargó de hacer las reparaciones necesarias para sacar el auto de mi casa.

Recuerdo que mientras se efectuaban las reparaciones, y estando un poco apartados de mi el profesor comentaba en voz baja con mi madre:

«Ese hijo suyo es un poco inocentón ¿no? Mire que vender ese auto a un precio tan barato»

Eventualmente consiguieron reparar el auto y hacerlo arrancar. No habían llegado a la esquina cuando se les volvió a descomponer…

Con los años y las décadas, los LADA prácticamente han desaparecido de las calles de Venezuela, no sé que tan buenos sean los modelos de la marca en la actualidad, sinceramente a manera personal, los evitaría por completo.

La imagen de portada es de Vitali Adutskevich en Pexels.com

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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