Los Cielos de Júpiter: Fiesta en la Nave de Batalla

Tengo buenas y malas noticias le dijo Diana a Louis.

Louis y Diana regresaron a las escaleras sin que nadie los descubriera, pero pronto ambos comenzaron a recibir una pequeña advertencia de sus armaduras.

«Este es el límite.» —Le transmitió Louis a través del canal subconsciente a Diana— «Nuestros trajes no pueden continuar ocultándonos por mucho mas tiempo a menos que ventilen algo de calor.»

La tecnología que Louis había robado del bueno del profesor Meyers funcionaba de forma diferente a la de los trajes de las casas de asesinos, en efecto desviaba la luz y otras formas de radiación alrededor del traje, pero también absorbía y guardaba el calor que sus cuerpos y dispositivos generaban ocultándolos así de forma mas eficiente. Lamentablemente también tenía sus limitaciones, el exceso de calor era guardado en una malla de diversos materiales que absorbían y conservaban el calor muy bien pero que eventualmente se saturaban y no podían absorber mas.

«¿Que sucede si continuamos caminando como si nada?» —Diana se sentía mas recuperada, alejarse de las celdas le había ayudado a concentrarse.

«Nuestras armaduras dejarán de funcionar y todos podrán vernos.»

«¿Qué haremos entonces?»

Louis le hizo señas de que lo siguiera, abrieron una puerta que parecía tener poco uso, se trataba de un pequeño armario de mantenimiento, habían un pequeño servidor de datos, algunas provisiones y algunos artículos de limpieza.

Rackham activó un control en su armadura y de su mochila se deslizó un ardiente objeto con forma similar a una parrilla pero con hexágonos en lugar de barras, Louis lo dejó caer al piso donde de inmediato dejó marcas de quemaduras.

«No sé porque pero me parece asqueroso.» —Diana señaló al curioso objeto.

«Bueno, es el desecho de nuestro sistema de invisibilidad, así que tiene cierta extraña lógica.» —Aceptó Louis repitiendo el mismo procedimiento en la armadura de ella.— «Ahora salgamos de aquí antes que alguien detecte este calor y nos descubra.»

Salieron del armario y Diana bloqueó la compuerta con una nueva clave aleatoria para que nadie lo abriera.

«¿Cuantas de esas cosas llevamos con nosotros?»

«Solo nos queda una, así que mejor nos damos prisa.»

Estaban aproximándose de nuevo a la zona de baja gravedad, entre mas subían hacia el eje del cilindro mas livianos se sentían, pronto estuvieron en el pequeño corredor que conectaba el cilindro con el resto de la nave, pero en esta ocasión no se tropezaron con nadie.

Se abrieron camino hasta las cercanías de los reactores de la nave sin problemas.

«Aquí estaban todos los marines que no nos habíamos encontrado.» —Los instrumentos de Louis mostraban una multitud de señales que correspondían a un sin número de soldados de la Inquisición.

«¿Podemos pasar frente a ellos sin que nos vean?»

«Quizá, pero no confío tanto en esta tecnología, cada uno de ellos debe estar vigilando una longitud de onda diferente, y no estoy seguro que seamos 100% invisibles en todas esas longitudes.»

«Busquemos otra ruta entonces.»

«Exacto, lo que necesitamos es encontrar otra terminal de datos en donde podamos obtener la información de las bodegas que nos rodean.»

Retrocedieron sin levantar sospechas, un par de guardias patrullando pasaron cerca de ellos pero no mostraron signos de sospecha.

Diana pensó que eran como fantasmas, los demás parecían tan ensimismados en sus propios asuntos, en cierta forma no podía mas que sentir algo de compasión por aquellos guerreros que simplemente defendían los valores de su fe. Pero entonces recordó el sufrimiento de la gente de Júpiter y el oscuro futuro que se asomaba en el horizonte y su resolución se hizo mas fuerte.

Llegaron a un cuarto en donde un solitario técnico revisaba algunos instrumentos, apartándose de su camino Diana procedió a conectarse a la red de datos, cuando los cables se conectaron hicieron un minúsculo sonido. El técnico se volteó por un instante, pero luego continuó con su trabajo; Louis y Diana intercambiaron nerviosas miradas.

No se atrevieron a comunicarse ni de forma subconsciente, Diana obtuvo los datos y se cuidó de extraer el cable en absoluto silencio, salieron de la habitación con sumo cuidado y solo entonces se atrevieron a volver a comunicarse.

«Que oído tan bueno tenía ese sujeto.»

«Realmente impresionante» —Admitió Diana— «Tengo buenas y malas noticias.»

«Muy bien las malas primero.»

«Ni mi padre ni todas las armas nucleares de la Inquisición están a bordo de esta nave, peor aún, según puedo entender cada nave de la Inquisición a partir del tamaño crucero está equipada con una ojiva nuclear.»

«Tiene sentido.» —Louis se sentía bastante tonto, había imaginado que la Inquisición tendría aquellas armas a buen resguardo, tenerlas dispersas por todo el sistema solar era una verdadera locura desde su punto de vista, pero si los Inquisidores querían mantenerse a salvo no era tan descabellado.— «Por cierto me da gusto saber que tu virus funcionó, pero ¿cuales son las buenas noticias? ¿Conseguiste ubicar a tu padre?»

«Así es.» —Diana no podía esconder su sonrisa.— «Pero no solo eso, he descubierto que tanto mi padre como otro importante contingente de armas nucleares están ocultos en una base secreta en Calisto…»

«Así que tuvieron la misma idea que nosotros, eso es gracioso en cierta forma.» —Sin embargo Louis consideraba preocupante aquello, sobre todo con los conocimientos de física del padre de Diana, ¿acaso estaba colaborando con ellos?

No se habían alejado mucho de la pequeña habitación en donde se encontraron al técnico, cuando escucharon a este salir de la misma, Louis se volteó a mirar y le pareció notar algo extraño, el sujeto estaba mirando con intensidad en su dirección ¿acaso los estaba viendo? No obstante el sujeto se volteo y se fue, pero a Rackham le pareció que había cierto nerviosismo en la forma en que caminaba.

«Creo que hemos sido descubiertos.»

«¡¿Qué?! ¿Pero cómo?»

«No lo sé, pero creo que lo mejor es que comencemos a correr.»

«Por aquí» —Le indicó Diana tomándolo del brazo.

Louis la siguió sin entender muy bien por qué, pero no habían comenzado a correr cuando en efecto la alarma comenzó a sonar.

«¿A donde se supone que vamos?» —Preguntó Rackham.— «¿No deberíamos estar buscando una salida?»

«No, te dije que no todas las ojivas nucleares de la Inquisición estaban a bordo, sin embargo sí tienen una cantidad importante aquí, tenemos que inutilizarlas.»

«Tienes razón, pero te das cuenta que es el primer lugar donde nos buscarán ¿no?»

A su alrededor podían escuchar los gritos de los marines y sus sargentos.

Louis y Diana no corrian realmente pues la falta de gravedad no se los permitía, pero flotaban y se empujaban con pies y manos tan rápido como podían.

«¿Qué tan cerca tenemos que estar para activar los nanites?» —Preguntó ella.

«Unos 200 metros.»

«Pues aquí estamos.»

Louis no perdió tiempo tomó los contenedores con los microscópicos robots que ambos llevaban en sus mochilas y los activó, las diminutas criaturas surgieron como una lenta neblina, pero de inmediato se dirigieron en la dirección donde estaban las armas.

Por encima de Louis y Diana pasó flotando un contingente de marines, rifle en mano y mirando en todas direcciones. Louis le hizo señal que se quedara muy quieta, ella le obedeció y en efecto los enemigos no los detectaron. Los dejaron pasar y comenzaron a buscar una compuerta que les permitiera salir de la nave.

«Creo que ahora que ya hemos sido descubiertos no hay necesidad de sutilezas, busquemos cualquier compuerta y si detectan la perdida de atmósfera no tiene importancia.»

Rápidamente consiguieron una esclusa de aire, Diana la hackeo para que abriera sin ningún cuidado por preservar el aire de la nave, cuando la doble compuerta se abrió de golpe ambos salieron disparados arrastrados por los gases que salían al vacío. Los mecanismos de seguridad de la Supremo Conocimiento pronto recuperaron el control y cerraron el flujo de aire a esa zona.

«Escapamos, por un momento creía que no lo haríamos.»

«No solo eso, observa tus instrumentos, ¿ves como sube la radiación a bordo de la Supremo Conocimiento?»

«Es horrible.»

«Creo que mejor los advierto, no quiero que toda esa gente muera de envenenamiento por radiación.»

—Atención tripulantes de la Nave de Batalla Supremo Conocimiento, en estos momentos un conjunto de nanites que introduje en su nave están destruyendo los sellos de contención de todas las armas nucleares que tenían a bordo, el gas de plutonio se esparce en su atmósfera al momento que hablamos. No intenten bloquearlo, los nanites romperán esos sellos también. Si yo fuera ustedes intentaría escapar cuanto antes.

Rackham había hecho saltar el mensaje entre una variedad de satélites, sin embargo sus instrumentos les mostraron que de la nave surgían toda clase de pulsos intentando detectarlos, pero sus armaduras los protegían de todo aquello, además eran demasiado pequeños y estaban ya muy lejos.

Frente a ellos la Supremo Conocimiento comenzó a expulsar una multitud de naves mas pequeñas, así como también capsulas de rescate, Louis se preguntó ¿en cual de ellas iría el Gran Almirante?

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 2 de Junio 2014

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo.

Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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2 comentarios

  1. Estimado Lobo:
    Igual que tu, soy (como Erasmo de Rotterdan, detesto la palabra fanático) aficionado a la ciencia-ficción solo que prefiero a los clásicos como G. H Wells, Julio Verne, Isaac Asimov, Arthur Clarke, Stanislaw Lem etc. Llegue a tu blog buscando un libro de Luis Alberto Machado llamado La revolución de la inteligencia. Ya lo conseguí. La narración Los cielos de Júpiter, es tuya? Esta buenísima para un guion hollibudence. Yo, que también escribo, prefiero un futuro mas tranquilo, donde la humanidad envíe naves espaciales a colonizar mundos y no a destruirlos. Por otra parte, los marines deben de ser gringos, quienes no conciben el futuro sin las guerras tal como lo demuestran sus mas reputados escritores. En cuanto a la inquisición, no te basta, Lobito con un solo Torquemada? Imagino que el de tu narración utilizara rayos láser para cremar terroristas en vez de maderas como lo hacia el personaje histórico para quemar brujas.
    Te deseo todo el éxito del mundo.
    Sin mas, Ale Perez.
    Ahora estoy leyendo el segundo volumen de una cuarteta de novelas de Arthur Clarke llamada Venus Prime, te la recomiendo.

    • Saludos desde Barquisimeto Venezuela, La Revolución de la Inteligencia, gran libro, espero lo disfrutes.
      En efecto, Los Cielos de Júpiter, es una serie que estoy escribiendo aquí en el blog los Lunes Miercoles y Viernes, si te gustó puedes encontrar los otros capítulos en la etiqueta:
      Los Cielos de Júpiter
      En la historia, las órbitas de Júpiter fueron colonizadas pacíficamente cientos de años atrás, pero durante ese tiempo sus habitantes han desarrollado un nivel de tecnología que asustó a los otros habitantes del Sistema Solar. Para impedir que continúen este desarrollo han enviado a la flota de la Inquisición quien ha mantenido la población de Júpiter controlada durante los últimos 15 años, pero las cosas están cambiando.
      Gracias por tus buenos deseos, espero volver a verte por aquí 🙂

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