Janus los condujo por un pasaje oscuro, pero menos hediondo para gran alivio de sus narices, un corredor estrecho que los conducía cada vez mas abajo.
—Cuidado aquí. —Les advirtió el otrora Sumo Sacerdote.— A continuación vienen unas escaleras un demasiado inclinadas, puede que el cambio de gravedad no sea nada drástico, pero cada escalón los hace ligeramente mas pesados, y me ha tocado ver mas de tobillo torcido, así que cuidado.
—Hemos vivido toda nuestra existencia en ciudades como esta, sabemos como funcionan las escaleras. —Genevieve no sentía simpatía por Janus, pero quizá exageró con el tono ácido de su comentario.
—No creo que en las hermosas y ordenadas ciudades jovianas existan escaleras tan mal construidas como estas. —Sin embargo en la oscuridad solo podía apreciarse diversión en los ojos de Janus.
El hombre descendió y el resto lo siguió y en efecto las escaleras eran sumamente inclinadas, tanto que Louis consideró que hacerlo de espaldas era lo mas seguro, y los otros lo imitaron rápidamente.
Cuando llegaron al fondo se encontraron en un lugar totalmente distinto, ya no los rodeaban paredes de metal si no de roca sólida, aquello debían ser los remanentes del asteroide donde se fundó aquella ciudad por primera vez.
—Pero que frío hace aquí. —Diana buscó el refugio del cuerpo de Louis.
—Ya vamos a alcanzar refugio, vamos rápido. —Janus abrió otra puerta a través de la que podían percibirse unas lucecitas lejanas.
Se trataba de un pequeño pueblo excavado en la roca, nadie salió a recibirlos, pero a través de las ventanas vieron que las casas no estaban vacías, pero quizá aquella gente apreciaba su privacidad y con suerte respetarían la de los recién llegados.
—Por aquí por favor. —Los ánimos de Janus parecían haberse calmado, quizá el ambiente lo había tranquilizado.
Finalmente Janus abrió una última puerta que los condujo a una pequeña y cálida habitación moldeada directamente en la pared de roca, un primitivo radiador mantenía el sitio relativamente cálido, y Janus consiguió unas mantas con las que se cubrieron.
—¿Estaremos seguros aquí? —Fue lo primero que preguntó Alphonse.
—Creo que la existencia de este pueblo fue el único secreto que me atreví a mantener de… el falso Profeta. —Janus Pastorius todavía tenía problemas llamando a las cosas por su nombre.— Yo nací entre estas paredes, pero los habitantes de este lugar nunca hablamos de aquí.
—¿Te atreviste a guardar un secreto al todo poderoso y todo sabedor? —Louis intentó que su pregunta no sonara demasiado cínica, pero no lo consiguió.
—Supongo que siempre tuve mis sospechas, todo era demasiado perfecto, demasiado exacto.
Habían tomado asiento en unos mullidos cojines que había desperdigados por todo el lugar.
—¿Cómo sabemos que no nos condujo a una trampa? —Preguntó Alphonse en voz alta casi ignorando que Janus estaba presente.
—No lo saben —respondió el propio Pastorius— Pero les aseguro, no los traicionaré, estamos en el mismo lado ustedes y yo, no sé como planean acabar con el falso Profeta, creo que no me conviene saberlo, pero pueden contar que haré lo que esté en mis manos para ayudarlos.
—Hay algo que no nos has contado ¿verdad? —Louis se daba cuenta que en la mirada de Janus había un odio profundo cada vez que hablaban del falso Profeta.— Algo personal, este hombre, esta copia de mí, te traicionó de una forma imperdonable ¿no es cierto?
Janus dudó por el espacio de un segundo pero finalmente asintió.
—Lo conocí en una casa de apuestas, yo trabajaba allí y el sujeto consiguió arruinar a mi empleador, me dijo que conocía el futuro, que solo había querido divertirse, me pidió disculpas por haberme dejado sin trabajo, y me prometió uno mejor, me hizo su relacionista público, que se traducía en que yo hacía la mitad de sus apuestas por él. —Janus contaba aquella historia con una sonrisa amarga en sus labios, como si todavía le divirtiera recordar aquellos años, pero como si el recuerdo lo hiciera todo peor.— No podía apostar lo suficientemente rápido, conocía desde el movimiento de la bolsa de valores hasta los ganadores de las carreras de velas solares. ¿Me culparían por creerle cuando me dijo que conocía el futuro porque era un Profeta?
—Nos dijo que había construido la máquina del tiempo por accidente, pero por lo que cuentas parecía estar bastante preparado. —Apuntó Diana.
—Por supuesto, ¿creías que te había contado toda la verdad? ¡No creas ni una palabra de lo que te dijo ese sujeto! Pero en aquel entonces yo sí creía, ahora me doy cuenta que quería creer, porque se equivocaba también, la primera vez que lo vi equivocarse me había dado por escrito todas las apuestas que tenía que hacer ene el día, tenía que viajar por entre varias ciudades de Kamelia para no levantar sospechas para poder hacer la mayor cantidad de dinero lo mas rápido posible, y me había enviado a apostar por unos perros transgénicos, aposté un montón de dinero por todas partes, regresé seguro y tranquilo a nuestras oficinas, y lo encontré furioso vociferando contra todo mundo, y repartiendo insultos a todos lo que se le acercaban; el perro por el que nos había enviado a apostar había perdido, creo que en ese momento él mismo no entendía por qué, de hecho yo nunca lo había entendido hasta ahora, no es un Profeta con conocimiento del futuro, es un viajero del tiempo.
—Pero un viajero del tiempo que viene de otro mundo, —aclaró Rackham— hay ligeras diferencias entre su mundo y el nuestro, diferencias que siempre terminan por sorprenderlo.
—Pero esas diferencias son muy pequeñas, a partir de aquella terrible pérdida actuó con mas cuidado, apostando cantidades mas pequeñas, y tengo que advertirte, lo he visto equivocarse en muy pocas ocasiones.
—Pues conmigo se equivocó de pies a cabeza, y te aseguro que seguirá equivocándose, pero hay algo muy importante, la máquina del tiempo, ¿la has visto? —Louis pensaba que un dispositivo tan importante lo tendría siempre a la mano.
—No, nunca la he visto ni sospecho qué puede ser, si ese aparato existe, lo tiene bien escondido.
—Hemos visto que hay otras dos copias, una mía. —Genevieve se señaló a si misma.— Y otra de mi hermano Alphonse, ¿hay algún otro que creas que también puede ser un viajero del tiempo? ¿Alguna vez has visto una versión de Diana o de Sheila por ejemplo?
—Los dos hermanos siempre han estado con él, me atrevería a decir que vinieron con él durante su primer viaje, no he conocido a mucha gente de Júpiter, pero esas dos son las figuras importantes que siempre andan con él, pero si se me permite decirlo, lo tratan de manera muy diferente, sienten mucho respeto por su hermano, incluso me atrevería a decir que le tienen miedo, al principio, antes de que comenzaran a llamarlo Profeta, solían decirle Viejo como gesto de reverencia creo.
—Viejo es el título que se le da a los líderes de las Casas de Asesinos de Júpiter, es el título que llevo yo por ser el mayor de los tres hermanos, —explicó Alphonse— pero si Louis hubiese matado a nuestro Padre, hubiese podido reclamar el título para si mismo.
—Eso fue lo que dijo esa mujer, la otra Genevieve, me miró llorando y me dijo que el otro Louis había matado a su Padre.
—Eso explicaría muchas cosas. —Louis calculaba en su cabeza todos los cambios que aquello podía simbolizar en su propia vida.— Si él se convirtió en líder de Casa Rackham, entonces es muy probable que nunca haya ido a la Universidad, y nunca habría conocido a Diana, a Pasternack o a Carter; ¿de donde se sacó una máquina del tiempo?
Diana le apretó la mano con fuerza.
—Pero no has terminado de contarnos, ¿cual fue la traición que te hizo el supuesto Profeta a nivel personal? —Genevieve quería los detalles.
—Durante mucho tiempo solo fuimos simples apostadores, con mucha suerte eso sí, pero no habíamos probado el verdadero sabor del poder hasta que no se declaró a si mismo Profeta públicamente.
—¿Cómo convenció a la gente de la Tierra de algo tan increíble? —Louis consideraba que algo como aquello era imposible?
—Pues si supieras que le fue bastante simple, como ya dije antes, creo que lo que pasaba era que deseábamos creer, todos deseábamos que fuera verdad, que los Profetas volvían a caminar entre nosotros, y este hombre probó una y otra vez que podía predecir el futuro, y para aquel entonces ya tenía montones de dinero y eso ayudaba a convencer a los mas reacios. La Inquisición había hecho un mal gobierno durante años y cuando apareció un líder que nos ofrecía derrocarlos y establecer una nueva dinastía de Profetas, pues estábamos mas que encantados. —Los ojos de Janus no se enfocaban en nadie, apuntaban al vacío recordando todos los detalles.— Cuando me nombró su Sumo Sacerdote, no podía creerlo, aquello sí era poder, la gente se arrodillaba ante mi pensando que estaba tocado por la magia del Profeta. Y las mujeres… —Una sonrisa ladina se insinuó sobre sus labios.— Prácticamente podía tener a todas las mujeres que hubiese querido, y las tuve. Pero hubo una, Carolina, quien conquistó mi corazón mas allá de la lujuria, una mujer tan hermosa como encantadora, una chica fascinante. —De pronto el rostro de Janus se ensombreció.— Pero el Profeta me dijo que no me convenía, que él había visto el futuro, y que aquella mujer sería mi ruina, y yo le creí, no sé si porque me asustaba la forma ciega en que me había enamorado de Carolina o porque mi fe en el Profeta era aún mas ciega… —Se mantuvo en silencio un par de instantes, nadie mas se atrevió a decir nada mas, y entonces continuó.— Solo recientemente después de enterarme que todo era mentira me atreví a averiguar el paradero de Carolina, resulta que después que la dejé, el maldito del falso Profeta la buscó para si mismo —Janús miró a Louis con ira como si estuviese mirando al otro sujeto.— Pero como ella no lo aceptó, la envió a una ciudad en ruinas en donde pasó toda clase de penurias, con un hijo mío…
—¿Tuvo un hijo tuyo? —Diana no se lo podía creer— ¿Por qué nunca te lo dijo?
—El falso Profeta la dejó incomunicada, mi hijo creció debil y enfermo, un montón de enfermedades estúpidas que de haber sido tratadas a tiempo hubiesen podido curarse, pero ahora… —Volvió a mirar a Louis, pero luego bajó la vista como recordando que no eran el mismo hombre.— Ahora quiero venganza.
Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 17 de Noviembre 2014
¡Los Cielos de Júpiter aproximándose peligrosamente a sus capítulos finales!
Muchas gracias a todos los lectores por acompañarme en esta aventura.
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Este final promete