Las naves de la Inquisición superaban a los vehículos Rebeldes en una proporción de al menos quince a uno, pero los Rebeldes tenían la ventaja tecnológica, sus armas podían disparar desde una distancia tan larga que los Inquisidores no tenían oportunidad de responder el fuego; sin embargo con la llegada de los refuerzos desde Marte se presentaba una nueva situación, las recién llegadas naves poseen nuevas tecnologías que la Inquisición nunca había mostrado antes.
Las dos fuerzas ahora se enfrentan en el borde de los asteroides Troyanos.
—¿La flota de la Inquisición se está dividiendo? —Aunque el modelo holográfico se lo mostraba claramente Sheila no terminaba de aceptarlo.
—Sí Almirante. —Respondió Ariadna pensando que la D’Aramitz preguntaba sinceramente.— No tiene ninguna lógica pero así es.
—Fernandez está posicionando sus naves para rodearnos. —El rostro de Louis apareció en una de las pantallas.— Está dividiendo la flota en siete grupos.
—Pero Rackham yo solo veo seis grupos.
—Es el mismo truco de siempre Sheila, hay un séptimo grupo que están ocultando detrás del bulto de su formación.
—Pero ¿tú le ves alguna lógica a este movimiento? Fernandez sabe claramente que no puede alcanzarnos con sus armas, y nosotros no estamos tan locos como para permitir que nos rodeen.
Desde el puente de su crucero Louis destacó en la representación holográfica que uno de los grupos de naves de la Inquisición comenzaba a acelerar mas rápido que los otros.
—Va a intentar obligarnos, va a mover todas las otras naves por fuera de nuestro rango mientras intenta rodearnos, y este grupo que viene a toda velocidad hacia nosotros va a procurar mantenernos en la pelea, no podemos permitirlo. Pero tienes que estar clara en algo Sheila, la Inquisición se puede dar el lujo de perder muchas mas naves que nosotros…
—Yo apostaría que ese grupo que viene hacia nosotros está compuesto por naves llenas de clones. o automatizadas de algún modo, o al menos las están operando a distancia. —Allan, ahora Capitán de su propia fragata estaba prestando atención a la conversación y aportó su propia versión.
Sheila se quedó en silencio como esperando que alguien le dijera ¿qué era lo que tenía que hacer? Cuando la mirada inquisitiva de Ariadna desde el asiento de Primer Oficial le reveló que todos estaban esperando por sus órdenes.
—Arriba y hacia atrás, coordenadas X33 Y33 Z-99 con esta nave como punto de origen, ¡a máxima velocidad! Mantengan los misiles preparados, en cuanto el enemigo entre en rango tenemos que disparar con todo.
La flota se apresuró a obedecer las órdenes de la Almirante D’Aramitz, pero no sería fácil reducir todo el impulso que habían acumulado durante la persecución, durante el cambio de dirección los enemigos ganaron bastante terreno.
La flota de la Inquisición se extendía como una enorme garra intentando cubrir a las pocas naves Rebeldes, por en medio venía un sexto dedo que se aproximaba a una velocidad impresionante. Sin embargo las dos flotas todavía estaban a mucha distancia la una de la otra, y el cambio de dirección propuesto por Sheila incrementaba la distancia de la flota como un todo, pero la aproximaba hacia
—¿Cual es la aceleración de el grupo que se mueve hacia nosotros? —A Simple vista Sheila podía observar que había algo anormal, serían unas quinientas fragatas aproximándose sin formación, pero cada vez que la Almirante parpadeaba le parecía que estaban mucho mas cerca.
—Esto no tiene sentido, ¿Se aproximan a 12G? —Ariadna no creía lo que le mostraban los instrumentos— ¿Pero cómo resisten las tripulaciones semejante gravedad?
Sheila se puso tensa solo de escucharlo. Con aquella aceleración estarían sobre ellos en cualquier momento, no había forma de evitar aquel combate, se ajustó los cinturones de su asiento.
—¡Todas las estaciones en todas las naves, preparados! —Las ordenes de la Almirante fueron cumplidas de inmediato, las naves continuaron maniobrando pero los cañones de todas las naves se orientaron hacia las fragatas que se aproximaban.— Ningún ser humano resistiría una aceleración de esa naturaleza, entonces Allan tiene razón, esas naves son controladas a distancia o funcionan de forma autónoma; las dos posibilidades son malas.
Mientras la flota Rebelde continuaba maniobrando para evitar ser atrapados en la garra de las naves de la Inquisición, el grupo central de enemigos cada vez estaba mas cerca, y cuando la distancia fue lo suficientemente corta, comenzaron a lanzar misiles y detrás de estos los temibles drones automáticos.
—¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego! Disparen sus misiles también. —Sheila sabía que el rango de ataque todavía era demasiado amplio para utilizar los misiles efectivamente, pero los drones estarían sobre ellos con incluso mayor rapidez que las fragatas enemigas, y era necesario menguarlos de algún modo.
Una andanada de misiles salió de ambos grupos, los Rebeldes los repelían con sus balas comunes y corrientes mientras que los Inquisidores utilizaban sus sofisticadas armas láser. Pero el resultado era prácticamente el mismo, los misiles de ambos bandos eran aniquilados antes de causar ningún daño.
—Sheila ¿notas la nube de gases que causan los láser enemigos al destruir nuestros misiles? —Rackham tenía de nuevo aquella sonrisa picara que se instalaba en su rostro cuando tenía una idea brillante.
—Sí, puedo verla ¿por qué?
—Cada nueva oleada de misiles hará que la nube se vuelva mas densa volviendo las armas de luz enemigas cada vez mas ineficientes, los profesores y yo hemos diseñado un nuevo tipo de misil que aprovechará esto mucho mejor, haciendo que el gas generado sea incluso mas denso y reflectivo de manera que los láser de la Inquisición acaben siendo bastante inútiles, ya hemos enviado el diseño a todas nuestras naves, instruye a los artilleros a que disparen estos misiles a su gusto, son mucho mas baratos y rápidos de fabricar que nuestros misiles comunes.
—Excelente idea Louis, vamos a necesitar cada pequeña ventaja que puedas darnos. —Sheila también se contagió de la sonrisa socarrona de Rackham.— ¡Atención todos los artilleros! Ya escucharon a Rackham, quiero que dejen ciegas a esas naves de la inquisición, ¡fuego a discreción!
De todas las naves Rebeldes volvió a surgir una nueva e inmensa ristra de misiles, pero no habían avanzado mucho hacia los objetivos enemigos cuando fueron vaporizados por los láser de la Inquisición al igual que había sucedido antes, pero en esta ocasión el vapor que surgió de los misiles destruidos era mucho mas denso, una suerte de nube gris que en efecto dispersaba los nuevos disparos de láser haciendo que estos perdieran toda su efectividad.
—Pero Señora Almirante, nuestros artilleros ahora tampoco pueden ver a las naves enemigas. —Ariadna apuntó a su pantalla y a la representación holográfica en donde todos los marcadores de las naves enemigas habían desaparecido.— Y no importa a que longitud de onda me cambie, no se puede ver nada.
—Como si necesitaran verlos para saber por donde vienen,¡tenemos su última posición, tenemos su dirección, tenemos su velocidad y aceleración! ¿Qué mas quieren? Si son artilleros que se ganen ese título. ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego! No quiero que salga ni una sola de las naves enemigas de esa nube de gas.

