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Los Cielos de Júpiter: El poder de la verdad

Cuando intentaron salir de la sala encontraron todas las puertas cerradas, pero solo le tomó a Diana unos segundos figurar una manera de hackear las cerraduras. Salieron al estrecho y largo pasillo sin saber a qué se enfrentarían.

De pronto escucharon en los comunicadores de toda la nave una voz idéntica a la de Louis:

Mi nave ha sido invadida por el impostor, ¡castiguen al hombre que ha osado robar mi rostro!

Alphonse tomó a Louis por el hombro para detenerlo.

—¿Es que pretendes continuar? ¿No has escuchado?

—Si nos ven estaremos muertos antes de un parpadeo. —Genevieve apoyaba a su hermano y miró a Diana buscando el apoyo de ella.

Pero Diana solo intercambió una mirada pícara con su amado.

—No se preocupen chicos, tengo un as bajo la manga. —En efecto se abrió la manga y había un extraño aparato atado a su muñeca.

—¿Qué se supone que hace eso? —A Genevieve no le gustaban las sorpresas.

—Ya lo verás. —Louis se arregló el traje, se dio la vuelta y continuó su camino.

Genevieve dejó caer su cabeza y enterró su barbilla en su pecho.

—¿Por qué odio tanto cuando sale con eso?

—Porque lleva años diciéndonos lo mismo… ¡Louis! —Tuvieron que apresurarse porque su hermano ya iba varios pasos adelante.— Detente y deja de hacer tu numerito, ¿qué se supone que pretendes? —Alphonse no estaba dispuesto a tolerar las excentricidades de su hermano nuevamente.

—La clave de esto es continuar de la misma forma en que entramos, somos idénticos a ellos, así que continuaremos la farsa. —Louis intentaba calmar los nervios de sus hermanos.

—¿Pero es que no escuchaste? ¡Nuestra charada ha sido descubierta! —Alphonse no podía creer que su hermano fuera tan idiota.

—¿Por qué habrían de creer a lo que dijo ese sujeto cuando yo puedo probar que tengo los poderes del profeta en mi mano… —Louis apuntó al aparato que llevaba bajo la manga.

En ese momento un grupo de soldados entró en el corredor

—¡Alto en nombre de su santidad! —Estaba al frente de un grupo de cinco y parecía tener cierta autoridad sobre ellos, quizá era alguna suerte de Sargento.

—¿Me detienes en nombre de mi mismo? ¿Qué lógica tiene eso? Pero creo que no eres un hombre muy lógico así que déjame reformular mi pregunta ¡¿Cómo te atreves a apuntarme con un arma?! —la voz de Louis retumbó con la fuerza que solo él sabía hacerlo.

Los rifles temblaron un poco en las manos de los soldados, pero el que parecía el líder consiguió recuperar su compostura.

—¡No nos engañas! El Gran Profeta nos ha advertido de ti, sabemos que no eres él, solo has robado su rostro…

No había terminado de decir aquello cuando Louis le mostró la palma de su mano y el hombre salió volando por los aires como si hubiese sido golpeo por una fuerza invisible.

—¿Algún otro tiene dudas sobre mi divina persona? —Louis ocultó sus manos detrás de su espalda para ocultar la manga que había sido dañada por el efecto del dispositivo, el disparo casi le había fracturado el brazo, pero no mostró ni una pizca de dolor en su rostro.— ¿Alguien mas que desee llamarme ladrón? ¡Yo soy el Gran Profeta Oscar Gimenez y hago girar la galaxia entre mis dedos!

Los soldados se pusieron de rodillas y exclamaron al unísono:

—¡A sus órdenes Profeta! —con voces temblorosas.

—No se dejen engañar por ese hombre, sus palabras están llenas de mentiras, ahora, escoltennos al puente de la nave, vamos detrás de ustedes.

Los soldados se pusieron de pie y comenzaron a marchar con resolución sabiéndose respaldados por la verdad absoluta. Diana, Genevieve, Alphonse y Louis los seguían muy de cerca intentando mantener el paso y aparentar que conocían la distribución interna de la nave.

En una vuelta de un corredor principal, saliendo de una compuerta volvieron a encontrarse con el sujeto de antes, el hombre que le había hablado a Louis con cierta familiaridad. Los soldados se paralizaron solo al verle, pero sus ojos se fueron directo a Louis.

—¿Qué es esto? ¿Por qué este sujeto continúa caminando libremente por la nave del Profeta? ¿No escucharon las órdenes que recibimos? ¡Este hombre es un impostor!…

Tras decir aquello también acabó volando por los aires y besando el piso, Louis había sacado la mano de detrás de su espalda brevemente, y hacía enormes esfuerzos para aparentar que no sentía ningún dolor, pero el retroceso del arma era terrible, ahora no solo sintió que le había golpeado el brazo si no hasta el pecho y la espalda, necesitó un par de instantes para recuperar su voz.

—¿Pero qué demonios? —El sujeto en el piso todavía estaba consciente— ¿qué fue eso?

—Eso es lo que ocurre a aquellos que dudan de mi poder, te he dejado sentir la intensidad de mi gloria, ¿quieres probarla otra vez?

—¡No! Por favor, piedad, no me golpees de nuevo. —El hombre se puso de rodillas con mucho esfuerzo.

—Muy bien, escoltanos al puente tú también.

—Él no está allí, huyó hace rato en otra nave. —Confesó el hombre incorporándose.

Este hombre sabía mas de lo que aparentaba.

—No importa, llévanos al puente igual.

El sujeto inclinó la cabeza y se unió a la escolta. Aquel hombre poseía mas autoridad de lo que transpiraba a primera vista, se encontraron a otras personas en el camino, pero nadie mas se atrevió a decir nada o interponerse en su camino.

Finalmente llegaron al centro de comando y en efecto lo encontraron vacío.

—Diana. —Louis le señaló la consola de control principal.— Toma el control, voy a hacer una transmisión y quiero que se escuche libremente en toda Kamelia.

—¡Louis! ¿Qué vas a hacer hermano? —Alphonse lo agarró por el brazo y había autentica preocupación en su rostro.— Si te haces pasar por Profeta, si sigues engañando a esta pobre gente, no eres mejor que él.

—Ten tu arma a la mano y preparada hermanito, si me hago pasar por Profeta, ya sabes como usarla ¿no es cierto? —Louis se quitó la mano del brazo y se la puso en la pistola que Alphonse llevaba en el cinto.

—La transmisión está lista Louis. —Diana había controlado la nave en solo unos momentos.

—Conecta mi canal subconsciente, que la gente de Kamelia vea todo lo que hemos hablado con el Doppelgänger, que escuchen la verdad de sus propios labios.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 31 de Octubre de 2014

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