Todos hemos escuchado la historia de algún famoso desarrollador indie en solitario que tuvo una idea genial, se consagró a ella durante un tiempo y sacó un magnífico juego que le generó millones. Pero ojo, porque nos enteramos de los que tuvieron éxito. De todos aquellos que se quedaron por el camino no sabemos nada.
Por esa razón, la idea de un grado en diseño y desarrollo de videojuegos puede resultar en una excelente idea si se logra llevar bien. No solo puedes aprender un montón sobre el multiverso de los videojuegos, sino que también podrías conocer personas interesadas en el medio como tu, y crear conexiones que te podrían ayudar a futuro.

La Cuestión del Tiempo
Con frecuencia he sacado a relucir el caso de Dwarf Fortress, su desarrollador Tam Addams, inició su desarrollo en 2002, y no lanzó la versión 1.0 hasta el 2022 (y todavía continúa trabajando en el juego).
Ya sé que muchos dirán que no pude escoger un peor ejemplo, pues en efecto Dwarf Fortress es un juego de un éxito enorme. Lo cual podría dar crédito a la idea del desarrollo de juegos en solitario. PERO mi punto es el tiempo que le costó…
Cierto es también que quizá si hubiese colaborado con un equipo, muchas de sus ideas habrían cambiado, y le habría tocado adaptar el juego a los gustos y habilidades del equipo. Pero habría tardado mucho menos tiempo.
Además también debemos recordar que por el camino le salieron muchos clones a Dwarf Fortress, y si bien ninguno fue 100% similar al original, si le robaron bastantes ideas. Cosa que iba a ocurrir de cualquier forma, pero al menos si hubiese sacado el juego antes, se habría ahorrado parte de ese detalle.
Y lo peor, es que vemos el caso de Dwarf Fortress que ha tenido un éxito tremendo. Pero no vemos el montón de desarrolladores en solitario que se quedan por el camino.

Desarrollo en Solitario ¿Hay una Forma de Hacerlo Bien?
Mi intención con este artículo no es demonizar el desarrollo de juegos en solitario, sino más bien quitarle esa aura de romanticismo y maravilla que algunos quieren vender. OJO No es imposible, PERO evidentemente puede ser muy duro y consumir un montón de años de tu vida sin mayores resultados.
No obstante puede existir una forma de hacerlo de la manera correcta. Es decir, sin exagerar. ¿Cómo? En lugar de pensar en el desarrollo en solitario como «la misión de tu vida», o para desarrollar un juego por 20+ años, úsalo para practicar, para aprender una nueva habilidad, para desarrollar una idea secundaria, etc.
Plantéate el tiempo que le vas a invertir, ponte unas metas modestas, y acepta el hecho que quizá no termines ese proyecto…
De esa forma no te comprometes demasiado y quizá te sirva de experiencia.
Quizá posteriormente cuando te dediques al diseño de videojuegos con un grupo, esas experiencias te sean de utilidad. Recuerda que trabajar con un grupo, no solo acelera el trabajo (sabiéndolo hacer bien), sino que también puedes obtener nuevas ideas de los otros, aprovechar los talentos de los demás, y hasta descubrir errores que no habías visto, etc.
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