En lugar de Louis quien apareció en pantalla fue Diana.
—Louis está intentando averiguar con que no están golpeando, pero lo mejor será que nos apartemos de su rango cuanto antes, que todas las naves se protejan detrás del casco del crucero que está resistiendo el ataque mucho mejor.
Sheila no respondió en el momento pues el aire estaba tan caliente en el puente de la fragata que incluso respirar se estaba volviendo incómodo, sin embargo no perdió tiempo en hacer como Diana había aconsejado. Apenas se habían apartado de los enemigos un poco cuando la nave comenzó a enfriarse de inmediato.
—Ariadna, ¿nuestros radiadores están funcionando a toda capacidad? —Preguntó Sheila en cuanto percibió el cambio de temperatura.
—Sí Almirante.
Diana volvió a aparecer en la pantalla de comunicaciones.
—Louis cree que estamos siendo atacados por armas de energía.
—¿Rayos láser? Pero ¿por qué no los vemos? Y ¿no se supone que esa tecnología fue prohibida también hace muchísimos años?
—Pues parece que la Inquisición está dispuesta a hacer otra excepción, en cuanto a por qué no vemos el origen de los disparos, Pasternack, Louis y Meyers ya están trabajando en ello.
Las fuerzas Rebeldes se alejaban del enfrentamiento pero la flota de la Inquisición no hacía señas de perseguirlos, continuaban en dirección al lugar en donde se suponía que se encontraban sus refuerzos.
En la sala de planeación del crucero los dos académicos y su estudiante favorito analizaban el patrón del ataque que habían sufrido.
—Para mi es muy simple, ya que no podemos ver el arma con la que nos están atacando, debe ser alguna clase de radiación infrarroja o ultravioleta. —Apuntó Meyers.
—Por la forma en que las naves ganaron temperatura yo apostaría por el espectro infrarrojo. —Pasternack analizaba las cifras con preocupación.
—Pues muy sencillo. —Louis se comunicó de inmediato con el puente— Diana, recalibra los sensores del crucero hacia el espectro infrarrojo, deja que las otras naves se alejen, pero vuelve a ponernos en rango.
Tal y como esperaban en cuanto se aproximaron al enemigo nuevamente fueron sacudidos por un nuevo ataque, sin embargo el crucero al ser mucho mas grande tardaba mas en calentarse.
—Louis, nuestros sensores dicen que el ataque viene de los asteroides. —Comunicó Diana al tiempo que volvía a sacar al crucero del rango enemigo.
—Muy malas noticias. —Anunció Louis regresando al puente acompañado de los dos profesores.— Si ellos son capaces de dispararnos desde esa distancia ¿cómo se supone que vamos a entrar en rango de ataque?
—Es mucho peor Louis. —Explicó el Profesor Pasternack.— Se trata de fotones, y pueden lanzarlos contra nosotros a prácticamente cualquier distancia sin marguen de error, si miras los instrumentos verás que incluso en este momento nos continúan disparando, es solo que la coherencia de la luz infrarroja solo comienza a ser peligrosa a cierta distancia, pero incluso aquí, si permanecemos detenidos el suficiente tiempo podrían hacernos daño.
Louis ordenó un detallado informe en la variación de la temperatura de sus naves durante los últimos minutos, quizá habían sido atacados desde mucho antes.
—Dejan de dispararnos. —Diana no apartaba sus ojos de los controles.
—Por supuesto, no pueden dispararnos infinitamente. —Meyers se aproximó al puesto de Diana para mirar con sus propios ojos.— Estas armas deben consumir una cantidad de energía enorme, por no hablar de la cantidad de calor que deben generar al mantenerse en funcionamiento.
En la pantalla de comunicaciones volvió a aparecer La D’Aramitz.
—Louis ¿qué vamos a a hacer? Fernandez y su gente están cada vez mas lejos.
—Todavía tenemos tiempo Sheila, esta tecnología láser dejó de usarse hace tanto tiempo que realmente tenemos pocas ideas de como reaccionar, pero no todo está perdido, ya se nos ocurrirá algo.
—He ordenado a la flota que intenten reconfigurar sus radiadores de modo que disipen mejor el calor, imagino que eso servirá de algo.
—Buena idea Sheila. —Louis se volteo hacia Diana.— ¿Cuanto tiempo hasta que la flota de la Inquisición alcance los asteroides troyanos?
—Menos de 12 horas.
—¿Alguna idea Profesores? —Preguntó Louis sin dejar de mirar a la flota enemiga que se alejaba.
—Louis yo tengo una idea. —El Profesor Carter, el padre de Diana habló por una de las pantallas de comunicación.— Tenemos que reconfigurar los nanites que constituyen el casco de las naves para que reflejen la radiación infrarroja.
Carter se había quedado en Júpiter recuperándose de su encarcelamiento, pero había estado prestando atención a las comunicaciones de los Rebeldes.
—Excelente idea, hagamos eso de inmediato. —Louis le hizo señas a los profesores de que lo siguieran de regreso a la sala de planeación.
Ya estando allí comenzó a reprogramar los nanites con ayuda de los dos profesores.
—Incluso el espejo mas perfecto que podamos crear tendrá imperfecciones. —Advirtió Meyers.— Cada pequeña imperfección se trasladará en un aumento de temperatura en cuanto sea atacado por los rayos.
—Pero al menos estaremos en una mejor posición de como estamos ahora. —Pasternack no apartaba los ojos del holograma en donde estaba realizando las modificaciones.
—Y si los nanites se dañan pues los reparamos, lo que es problemático es cuando dañan a las personas. —Los dedos de Louis se movían con agilidad sobre el holograma.— Está listo, el problema era realmente muy simple. Ahora solo resta esperar a que las instrucciones se propaguen por la flota.
Los tres regresaron al puente, a través de los ventanales podía verse a las naves de la flota rebelde recubiertas en los nuevos nanites, brillando con la capa reflectiva.
—Sheila, en cuanto toda la flota haya sido modificada podemos resumir nuestra persecución. —Anunció Rackham por las comunicaciones.
Los nanites se adaptaron muy rápidamente y pronto toda la flota estaba lista.
—Atención todas las naves, a toda máquina, todavía tenemos una oportunidad de alcanzar a la Inquisición y hacerla pagar por sus crímenes. —Sheila estaba hambrienta de batalla.
No tardaron en cruzar la línea de rango del enemigo.
—Señora, ya nos están disparando. —La voz de Ariadne temblaba un poco.
Sheila no respondió nada en el momento, se sentía un cambio en la temperatura, pero nada que los radiadores de a bordo no pudieran manejar. La flota rebelde continuaba acelerando a toda máquina hacia el enemigo.
—¡Adelante flota! ¡Ese truco ya no funcionará contra nosotros! —La excitación en la voz de la Almirante D’Aramitz era contagiosa.
Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 20 de Junio 2014

