El puerto espacial de Ciudad Sagan estaba repleto de gente, los aplausos terminaban y volvían a comenzar una y otra vez, los gritos de «¡Victoria!» eran ensordecedores. Mientras se aproximaba a la tarima Louis se preguntaba si algo similar sería lo que vivieron los Generales al regresar a la antigua Roma tras finalizar una gran guerra.
Pero quizá lo que mas sorprendió a Rackham fue el súbito silencio que se hizo cuando finalmente alcanzó el podio, esta era su oportunidad de despertar a la gente de Júpiter, una oportunidad que no podía perder.
Ciudadanos de Júpiter
Hoy cuando retornábamos a Júpiter, me pareció que sus órbitas estaban mas limpias, y que el gigante gaseoso se veía mas majestuoso y digno.
Amigos, la flota de la Inquisición se ha ido, quince años después, finalmente hemos recuperado nuestra libertad.
Los gritos que siguieron a esa declaración casi lo dejan sordo, pero el silencio retornó rápidamente.
Pero no podemos dormirnos en los laureles de la victoria. La flota que invadió y ocupó nuestros cielos durante estos últimos años no es mas que una fracción del verdadero poderío militar de Marte y como ya nos han demostrado en el campo de batalla su tecnología está muy por encima de la nuestra.
Louis observó el desconcierto en los rostros del público, se esperaban un discurso de triunfo absoluto, pero era mejor sacarlos de aquella ilusión cuanto antes.
Tendremos paz, sí, pero lamento decirles que no durará mucho. La Inquisición regresará con números mayores y mejor armados.
Por lo tanto nosotros también debemos prepararnos para cuando llegue ese día.
Alphonse y Genevieve observaban a su hermano menor a través de la pantalla.
—¿Es este el plan de Louis? —La frente del mayor de los Rackham estaba llena de arrugas de preocupación.— ¿Asustar a la gente para mantenerla en línea?
—¿Por qué? ¿Piensas que la Inquisición no tiene intenciones de volver? —La hermana lo miró extrañada.
—No lo sé. —Alphonse se reclinó pesadamente en su silla.— Quizá solo estoy siendo paranoico, pero ya sabes lo que dijo Maquiavelo…
—Y por lo tanto, un Príncipe sabio buscará los medios por los que sus súbditos siempre y en cada posible estado de las cosas tengan necesidad de su gobierno, y entonces así siempre le serán fieles… —Recitó Genevieve.— Si alguno es maquiavelico en nuestra familia ese es Louis; pero ¿sabes algo? No me importa, nuestro hermanito ha comprobado que es un gran líder, armó un ejército de la nada y sacó a la Inquisición a patadas de Júpiter, cosa que nadie había hecho en quince años.
—¡¿No te importa?! ¿Es que no te das cuenta del peligro que representa Louis al control de todo Júpiter?
—El que parece no darse cuenta eres tú Alphonse, ¿quien crees tú que ha gobernado Júpiter los últimos meses? ¡Louis! Nuestro hermanito tiene una mano suave a la hora de mandar, no cabe duda, pero ¿te has dado cuenta que nadie se atreve a desobedecerle en lo mas mínimo? Incluso Sheila con todos sus piratas y todo su carisma se apresura a obedecer hasta la última orden de Louis.
—Eso estaba bien mientras estábamos en guerra, pero ahora que la Inquisición ha sido expulsada Louis no tiene ningún derecho a seguir al mando, que permita a los civiles gobernarse a si mismos, que los Alcaldes de las ciudades orbitales se reúnan y elijan un líder, y que ese líder nos prepare para el posible regreso de la Inquisición.
—¿Y qué sucedería si el líder que elijen es nuestro hermano? Tienes razón Júpiter necesita un nuevo liderazgo, no podemos salir de la tiranía de la Inquisición para caer una nueva dictadura, pero ¿qué sucede si los alcaldes eligen libremente a Louis?
—Louis no puede gobernar. y tú lo sabes tan bien como yo, es el heredero de los Profetas, su madre era una Gimenez, Lois es heredero directo del Gran Profeta. ¿Qué te pasa Genevieve? Pensé que estábamos de acuerdo en esto.
—Estoy de acuerdo, muy de acuerdo en que no podemos permitir que nuestro querido hermano intente establecer una teocracia en Júpiter. Pero Louis consiguió expulsar a la flota enemiga sin siquiera mencionar su apellido una vez, ¿no merece el chico nuestro voto de confianza por eso?
Alphonse arrugó aún mas el ceño, pero de pronto lo aflojó e inclinó la cabeza a un lado y al otro como quien considera la situación mirándola desde diferentes ángulos.
—Le daremos una oportunidad a Louis, si y solo si es electo normalmente, le permitiremos mantenerse en el poder, pero a la primera mención de su apellido o de cualquier idea medio religiosa, se acabó…
—No podía esperar menos del Viejo de Casa Rackham. —Admitió Genevieve asintiendo.
Rackham regresaba de hacer los honores a quienes cayeron en la última batalla, Diana lo ayudó a quitarse las ropas rituales y luego él hizo lo mismo con ella.
El Profesor Pasternack que había regresado mas temprano se anunció con un par de golpes en la puerta del cuarto del hotel donde se estaban quedando.
—Creo que necesitan darle un ojo al tipo de basura que están diciendo por algunos medios de comunicación. —El rostro largo del Profesor indicaba que no era nada agradable.
El discurso del triunfo de Louis era repetido una y otra vez en todas las pantallas de Júpiter y la gente lo analizaba y lo discutía en todas las formas posibles.
—¿Pero qué dirías tú si yo te digo que todos los males y penurias que ha tenido que sufrir la gente de Júpiter durante estos quince años fueron a causa de Louis Rackham?
Quien así hablaba era un simpático comentador de televisión, con su traje costoso, sus cabellos y uñas bien cuidados y su sonrisa impecable siempre lista al final de cada frase.
—¿Pero cómo es eso posible Armando? —Le respondió de forma formuláica la hermosa rubia que le servía de contrapeso en el programa de holovisión.— ¿Insinúas que nuestro héroe y salvador, el gran Louis Rackham fue el verdadero causante de la Invasión de la Inquisición?
—Así es Meredith, hace quince años Rackham era uno de los alumnos mas destacados de la famosa Universidad de Ganímedes, actualmente desaparecida lamentablemente, pero allí él junto a un amplio grupo de Profesores y Alumnos estaban desarrollando un peligrosísimo proyecto, un motor hiperlumínico que sería capaz de viajar en el tiempo, y como tu sabes eso podría tener consecuencias terribles.
—¡Viajes en el tiempo Armando! Pero ¿no está eso absolutamente prohibido en los fundamentos de la religión de la Inteligencia? ¿No dejó claras advertencias sobre eso nuestro Señor el Gran Profeta Oscar Gimenez?
—¡Pero claro Meredith! ¿Te das cuenta ahora por qué la Inquisición se vio obligada a venir aquí y detener esos peligrosos experimentos?
—Por supuesto Armando, pero ¿qué sucederá ahora que la Inquisición no está para protegernos?
—No es lo que sucederá Meredith, es lo que ya está ocurriendo, fuentes muy creíbles me advierten que Rackham y su equipo ya han vuelto a las andadas y están trabajando nuevamente en este motor de la muerte que pone en riesgo la seguridad de ¡todo el sistema solar!
Louis sintió como que se hundía en el asiento.
—Tenemos que averiguar ¿quien les está pagando para que digan ese tipo de tamaña estupidez? Y tenemos que hacerlo pronto. —Evidentemente Diana había reaccionado mucho mejor, quizá porque el ataque no iba diriguido directamente a ella.
—Sí, pero también debemos comunicarnos con tu padre de inmediato, explicarle que tiene un espía entre su personal y que debemos cuidarnos. —A Louis le preocupaba mas averiguar ¿de donde habían sacado la información?
La puerta volvió a abrirse y apareció la hermosa figura de la Almirante D’Aramitz.
—Creo que necesito una explicación… —Los hermosos ojos de Sheila se posaron en Louis.

