Con la costumbre de quienes han vivido en una ciudad orbital toda su existencia, todos percibieron cuando la ciudad se detuvo. Janus los condujo de regreso, en esta ocasión les pareció que los túneles estaban aún mas fríos y mas hediondos; Sin embargo el viaje de regreso se les antojó mas corto porque ya conocían el camino.
Cuando abandonaron las cloacas salieron a una ciudad oscura, a lo lejos a través de los ventanales del techo solo podía verse brillar a Júpiter que los miraba con sus ojos de forma ominosa, para quienes habían habitado aquella órbita durante generaciones aquello no significaba nada, pero ellos mismos reconocían que los recién llegados debían encontrarlo muy atemorizante.
Las calles se veían prácticamente vacías, a lo lejos de vez en cuando podían ver una que otra sombra pasar con rapidez. La basura cubría las aceras, se notaba que llevaba mucho tiempo allí sin que nadie la recogiera y desprendía un olor rancio.
De la nada llegaron los pequeños vehículos de una sola rueda.
—¿A donde irán? —Janus deseaba ir, pero sabía que no estaba invitado.
—Al puerto, tenemos que alcanzar la ciudad palacio del falso Profeta. —Louis le contó sus planes, ya no veía a Pastorius como un enemigo.
—No hay vuelos públicos a la ciudad palacio, tendrán que secuestrar una nave militar que tenga los códigos que necesitan para atracar allí.
—No te preocupes. —Intervino Diana.— Tenemos nuestras maneras.
—Buena suerte, la necesitarán. —Janus se despidió y se fue en la dirección contraria.
—¿Qué harás tú? —Le preguntó Louis.
—Seguir escondido, me asocié a ese tipo durante demasiado tiempo, y aunque me engañó tanto a mi como a los demás, eso no importa, la gente aún me odia.
—Buena suerte para ti también.
Alphonse y Genevieve ni hablaron, no consideraban a Janus un peligro, pero no les caía bien.
Los vehículos los condujeron entre las calles solitarias, solo se tropezaron con alguien en una ocasión y se ocultó rápidamente entre las sombras.
Cuando alcanzaron el puerto espacial lo encontraron vacío y cerrado, custodiado solo por unos cuantos efectivos militares entre los que se colaron fácilmente activando su camuflaje óptico por un breve momento.
No había ninguna nave civil en el puerto, solo el transporte militar que había invadido la ciudad, estaba siendo vigilado por un solo sujeto. Genevieve ni siquiera esperó la orden, activó su camuflaje óptico y se deslizó silenciosa por detrás del hombre dejándolo inconsciente con solo un golpe.
Al abrir la compuerta se encontraron con otro sujeto montando guardia, pero antes de que pudiera reaccionar Alphonse le había puesto el cañón de la pistola en la sien.
—Escúchame muchacho, es muy sencillo, puedes cooperar y vivir o puedes hacer las cosas difíciles y terminas tu vida aquí, ¿qué va a ser? —Le preguntó Alphonse con una mirada que no dejaba espacio a dudas.
—No me mate. —El soldado dejó caer su rifle y Genevieve se apropió de la pistola que llevaba en el cinto.
—Diana ¿crees poder hacerte con el control pronto? Estoy seguro que debemos haber activado alguna suerte de alarma silenciosa —Louis buscó con su vista algún modo de desactivar la alarma o si quiera una advertencia de que en efecto estaba en funcionamiento.
—Sí, es como has supuesto, estamos transmitiendo alguna especie de señal electromagnética, pero voy a necesitar mas tiempo para desactivarla, la nave no funcionará mientras esté activa.
Genevieve y Alphonse ya estaban plantados en las ventanillas cerca de la compuerta, Louis se les unió sabiendo que el enemigo no tardaría en llegar.
La hermana fue la primera en avistarlos y en abrir fuego.
—Son los cuatro o cinco que estaban custodiando el puerto.
Louis dio una mirada rápida y vio que Genevieve tenía razón, disparó en la dirección general, sin arriesgarse mucho, su intención era ganarle tiempo a Diana, nada mas. Cuando volvió a cubrirse se topó con la mirada del soldado que tenían amarrado.
—¿Por qué tanto trabajo ocultándose? —Le preguntó el muchacho.— Él sabe que tu estás en camino, él lo sabe todo…
El enemigo comenzó a devolver el fuego, a Louis le aliviaba pensar que el calibre de aquellas armas poco podía hacer contra la armadura del transporte.
Alphonse que había lanzado un disparo de mas y por ello se había asomado demasiado tiempo sintió como una bala prácticamente lo peinaba.
—¡Tienen un Sniper! No pude verlo. Louis, ¡ni te asomes!
La bala había rebotado a pocos pasos, y Alphonse tenía razón, aquello pertenecía a un rifle de largo alcance.
—Pero si no atacamos se nos vendrán encima. —Louis no veía alternativa.
—Mejor combatir de cerca donde podemos verlos que pelear con uno de ellos tan lejos que ni podemos responder el fuego. —Genevieve conocía sus prioridades.
Sin respuesta de los defensores, el enemigo no tardó en rodear la compuerta de entrada, tuvieron algunos problemas con las medidas de seguridad que Diana había implantado en la cerradura, pero no muchas, después de todo, era su nave.
—Están perdidos —dijo el soldado que tenían amarrado con una mueca enloquecida— tenemos la bendición del Profeta.
—¿Por qué nadie pensó en tapar la boca de este idiota? —Louis tomó el rifle del soldado pero puso su pistola bien a la mano, no quería perder ni un segundo en caso de necesitarla, y se situó a la entrada de la cabina para proteger a Diana.
La compuerta finalmente se abrió y los soldados enemigos comenzaron a pasar, pero la compuerta era demasiado estrecha para que pasaran en grupos de mas de dos, Genevieve y Alphonse ocultos detrás de unos asientos los iban despachando con rapidez. Cuando necesitaban recargar sus armas intervenía Louis desde lejos con el rifle. Pronto la entrada de la nave estaba llena de cadáveres y resbalosa con la sangre de los enemigos caídos.
—¡Listo! —Exclamó Diana desde la cabina.
Activó los controles de la nave y esta comenzó a elevarse dejando a los enemigos atrás.
Louis miró al soldado capturado para ver que opinaba ahora, pero descubrió que había caído a manos de una bala perdida.
—Pobre sujeto, morir a manos de sus propios compañeros.
Genevieve no respondió y Alphonse se limitó a dejar caer los cadáveres y cerrar la compuerta.
Cuando llegaron a la cabina pudieron ver la ciudad palacio en toda su magnificente gloria, era una estructura enorme con el casco pintado de un blanco marfileño impoluto.
Pero en su interior los esperaba la oscuridad mas negra.
Los Cielos de Júpiter continuará el 19 de Noviembre 2014
Acercándonos cada vez mas a los capítulos finales, ¿cómo terminará esta historia?
Reitero mi agradecimiento a todos los lectores que me han acompañado en esta aventura, espero que lo estén disfrutando tanto como yo.

