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Los Cielos de Júpiter: Pequeña Diferencia

Todos los presentes estaban vestidos de pies a cabeza excepto Louis quien todos preferían que permaneciera con el torso desnudo en donde podía observarse claramente la herida de bala de cuando fingieron su muerte, la herida del cuchillo de cuando Raulus Calau realmente fingió asesinarlo, y el brazo todavía hinchado por el uso del arma de nanites.

—Sinceramente Señor Rackham ¿qué era lo que usted esperaba? —Fernandez, el Gran Almirante de la Inquisición parecía dispuesto a descargar toda su ira sobre Louis.— Les advertimos una y otra vez sobre los peligros de esta tecnología, pero usted continuó y continuó, ¡y ahora observe todo el enrollo en el que nos ha metido!

—Yo creo que usted malinterpreta la situación Fernandez. —Rackham intentaba mantener el tono mas apacible, pero era claro que el Inquisidor había tocado un tema delicado.— El sujeto que ha causado todos nuestros problemas no soy yo, en efecto es una versión mía, pero no soy yo, si volvemos a proyectar el archivo subconsciente veremos que al final la otra Genevieve apunta que ese hombre mató a su Padre, y como todos saben, yo no maté al mío, el Viejo Rackham incluso intentó asesinarme en un par de ocasiones, e incluso consiguió convencer a Raulus Calau que lo intentara él mismo, tal y como esta herida puede atestiguar.

—Exacto, una versión suya que no existiría si usted no hubiese jugado con tecnologías que fueron expresamente prohibidas por los Profetas cientos de años atrás.

—Primero, aclaremos, yo no he construido ningún motor hiperlumínico, he intentado construirlo y lo continuaré intentando, pero no lo he logrado, entonces ¿cómo es posible que yo sea el culpable de la aparición de este doble?

—¡Pero solo escúchese usted mismo! —Fernandez no podía creer las palabras que habían salido de la boca de Louis.— A pesar del tremendo desastre que ha causado al experimentar con su motor hiperlumínico, ¡pretende continuar!

—No Alberto, cálmese e intente entender, este falso profeta y yo somos dos personas diferentes, él mató a su padre hace muchos años, yo no lo hice, este hombre creó una máquina para viajar entre realidades paralelas, y eso ocurrió aún cuando yo fracasé en inventar mi motor hiperlumínico, ¿entiende lo que quiero decir? Sin importar lo que yo hubiese hecho. Ustedes podrían encerrarme aquí y nunca permitirme crear nada nuevo, e igual este sujeto aparecería ¿lo entiende? Este sujeto, nuestro enemigo, este doppelgänger o como queramos llamarlo, viene de un universo paralelo, y terminó en el nuestro independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer.

El Gran Almirante se quedó callado intentando comprender, ocasión que aprovechó Sheila para intervenir.

—Por el contrario, me atrevería a decir que si Louis y los otros Profesores no hubiesen trabajado un montón en crear nuevas tecnologías, hoy todos nos la veríamos en problemas enfrentados contra esta fuerza de Kamelia, si no fuera por esta tecnología. —La D’Aramitz apuntó a la ventana por donde podía verse que estaban profundos en la atmósfera joviana.— No hubiésemos tenido ninguna oportunidad.

—¿Significa eso que continuará usted desarrollando nuevas tecnologías? —Aquello parecía ser lo único que le importaba a Fernandez.

—¿Ve usted alguna alternativa? —Louis no veía ninguna.— ¿Cree que podemos ganar esta guerra de algún otro modo?

El Gran Almirante bajó la cabeza como única respuesta.

—Qué vamos a hacer con la gente de Kamelia, —Allán intentó cambiar el tema a una materia que le parecía mas importante.— Mientras nosotros nos sentamos cómodamente aquí bajo la´protección de la atmósfera de Júpiter, ellos continúan exponiendo sus vidas allá arriba en ciudades que son apenas funcionales, y con el peligro adicional de que pueden ser atacados en cualquier momento.

Tras la batalla las ciudades orbitales de Kamelia que habían cambiado sus alianzas con Júpiter se habían movido a una órbita por detrás de Júpiter para alejarse del peligro, varios escuadrones de naves habían sido comisionados con su defensa pero aún así, la extensión del colmenar de ciudades orbitales era tan enorme que el enemigo podía atacar algún sector antes de que las fuerzas jovianas tuvieran tiempo de reaccionar.

—Tenemos todos nuestros transportes intentando llevar a la gente a nuestras ciudades, pero son demasiados —Sheila extendió los brazos cuanto pudo— Pobre gente, si nosotros estamos confundidos con la situación que estamos viviendo, no me imagino el suplicio que deben estar pasando ellos.

—¿Y tenemos suficiente espacio para ellos aquí? Creo que no tenemos ni el diez por ciento de sus ciudades. —A Violeta le avergonzaba un poco preguntar aquello, pero alguien tenía que hacerlo.— ¿Donde los vamos a meter?

—Por el momento los estamos transportando a nuestros anillos agrícolas, pero incluso allí están en mejores condiciones que en sus propias ciudades. —Explicó Sheila.

—Lamento ser la nota discordante. —Waldemar prácticamente se estaba obligando a decir aquello.— Pero ¿qué medidas estamos tomando para evitar que el enemigo infiltre nuestras ciudades? De seguro no soy el único que piensa que entre el grueso de la población de Kamelia, todavía deben quedar algunos que son fieles a su falso Profeta.

—Están restringidos a los anillos agrícolas, no les permitimos acceder a la Ciudades por eso mismo. —Sheila no le gustaba admitir aquello, pero Waldemar tenia razón en preocuparse.

—¿No estarían mejor estar personas de regreso en la Tierra? —Roland, que por lo general se mantenía en silencio en aquellos encuentros se atrevió a intervenir al ver a Fernandez tan silencioso.

—Esas ciudades no resistirían el viaje de regreso, sería un suicidio que tan solo lo intentaran. —Explicó el Profesor Meyers aunque no estaba sentado a la mesa.

—Muy bien pero ¿qué vamos a hacer mientras tanto? —Allan quería que la discusión regresara a lo que realmente importaba.— No podemos dejar a toda esa gente arriesgando sus vidas allá arriba, y todavía no hemos hablado de toda la gente que quedó en manos de las fuerzas miliatares fieles al falso Profeta, de seguro allá viven en condiciones similares, pero no pueden hacer nada por temor a las represalias.

—Tuvimos razón en atacar a los líderes de las fuerzas enemigas, y creo que eso es lo que debemos continuar haciendo. —Louis hizo aparecer una simulación holográfica de las órbitas jovianas.— Sin el control de todas estas ciudades el enemigo no tiene recursos para mantener su flota, no solo comenzarán a tener problemas para alimentarse, es muy posible que las naves mas pequeñas incluso comiencen a tener problemas con el reciclado de aire, así que debemos suponer que en cualquier momento intentarán un ataque desesperado.

—Precisamente, ¿qué vamos a hacer en ese caso? ¡Podría ocurrir en cualquier momento.

—Estás ciudades están en muy mal estado, pero hay algunas peor que otras, yo sugiero que las ciudades que aparenten encontrarse mejor, y que de seguro serán las que nuestros enemigos intentarán recuperar, las utilicemos como carnada para montar una emboscada.

—Louis ¿estás sugiriendo que utilicemos a civiles como carnada?

—No Allan, estoy sugiriendo que contrario a lo que estamos haciendo hasta ahora, deberíamos apresurarnos a sacar a los ciudadanos de las ciudades que se ven mejor, porque es allí donde nos van a atacar primero.


Tras la reunión Pasternack solicitó hablar con Louis un momento aparte. El Profesor prefería hablar las cosas importantes en privado, y en realidad nunca había terminado de tragar a los Inquisidores.

—Tenemos que conseguir una manera de identificarte con facilidad, no podemos tenerte sin camisa todo el tiempo. —Fue lo primero que le dijo cuando entraron a su oficina.

—Sugiero una palabra clave, algo que solo nosotros podamos recordar.

—Eso está bien, pero se me antoja demasiado simple. —El Profesor quitó la cortina de una de las ventanas.— ¿Qué tal un archivo subconsciente que el otro no pueda reproducir?

—Eso está mucho mejor.

Pasternack asintió y ambos se quedaron en silencio un instante.

—Louis, como tu mismo has dicho este sujeto se diferencia de ti en muchos aspectos, pero quisiera apuntarte a otra diferencia que creo que es fundamental.

Louis ni se atrevió a interrumpir a su viejo Profesor, cuando se ponía tan serio era por una razón importante.

—Este sujeto, este doppelgänger, ha tenido la capacidad de subyugar al ejército de la Tierra bajo el pretexto de que posee la sangre de los Profetas, sin embargo me gustaría preguntarte algo, ¿qué les ha aportado él a ellos? Quiero decir, tú has ocultado tanto como has podido tu parentesco con Gimenez, y sin embargo le has dado a nuestra rebelión la capacidad de volar en el interior de la atmósfera joviana, reactores nucleares novedosos, nuevas armas y nuevos escudos, etc. Admito que muchas de esas ideas las tomaste prestadas de conceptos que tanto Meyer, como yo ya habíamos esbozado en alguna forma, pero fuiste tú quien les dio forma final.

—Muchas gracias por las alabanzas, pero no entiendo a donde quiere llegar Profesor.

—¿Qué ha hecho el otro? ¿Por qué las naves de su ejército no poseen un nivel de tecnología tanto o mas avanzado que el nuestro? Me pregunto, si este sujeto tuvo la capacidad de crear una máquina del tiempo o una máquina para viajar a universos paralelos, ¿por qué razón las naves de Kamelia siguen funcionando con anticuados reactores nucleares? ¿Por qué sus ciudades orbitales se están desarmando?

—Bueno, tienen el arma de nanites, ¿no es cierto? —Rackham veía por donde iba Pasternack pero quería estar seguro.

—Sí, pero ¿sabes que descubrí? Que esa arma ya la usaba e ejército de la Tierra hace mas de cincuenta años, mucho antes de su nacimiento, así que no la inventó él. Entonces si este hombre no ha ayudado a la gente de la Tierra con ninguna nueva tecnología, a diferencia de lo que has hecho tú con nosotros, me permito preguntar, ¿cómo es que creó un máquina del tiempo o lo que sea que dice haber inventado?

—Entonces en eso ¿también nos está mintiendo? Pero no lo entiendo, si no inventó un aparato para viajar entre diferentes universos paralelos, ¿cómo llegó hasta aquí?

—Buena pregunta.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 12 de Noviembre 2014

 

¡Los Cielos de Júpiter se acerca a sus capítulos finales! ¡Preparados!

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