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Los Cielos de Júpiter: Janus

Tal y como había predicho Louis, los militares fieles al falso Profeta habían intentado recuperar algunas de sus ciudades, si bien las naves del enemigo tenían una enorme independencia para sobrevivir en el espacio por largos períodos, eran naves de guerra, y no estaban diseñadas para producir alimentos ni el oxigeno esencial para las tropas, actividades estas que sí realizaban las ciudades orbitales comúnmente.

Sabiendo esto, Louis había ordenado que se desocupara lo mas rápido a las ciudades en mejor estado y que las apartaran del resto de Kamelia.

El enemigo llegó volando muy bajo, casi rozando la atmósfera de Júpiter creyendo que eso los ayudaría a pasar desapercibidos por mas tiempo, pero Sheila y su flota habían viajado por encima y por debajo de la atmósfera del gigante gaseoso por mucho tiempo y conocían todos esos trucos y muchos más.

—Atención traidores, la benevolencia del Gran Profeta no conoce límites, está dispuesto a otorgarles su perdón si se entregan ahora sin ninguna lucha. —Todos escucharon la voz del Comandante de la flota Kameliana a través del canal abierto.

Sin embargo aquella amenaza no recibió respuesta alguna, las ciudades orbitales continuaban girando en silencio. Las naves lanzaron algunos disparos de advertencia que pasaron peligrosamente cerca del casco de varias ciudades.

—¿Acaso desprecian el perdón del mas Grande Profeta Oscar Giménez? ¿Prefieren enfrentarse a su ira? ¡Contesten de inmediato!

Las ciudades de Kamelia, construidas para desarrollarse bajo la luz de un Sol grande y cercano no habían sido mejoradas para su habitación en el espacio profundo en donde el Sol era apenas una estrella mas brillante que las otras, así que a través de los ventanales de las ciudades solo podía verse oscuridad.

Pero tal y como había predicho Louis los militares kamelianos no se atrevieron a destruir las ciudades que necesitaban con tanta desesperación. enviaron algunas pequeñas sondas para explorar las ciudades mas de cerca. Pronto se les hizo evidente que las ciudades se encontraban vacías y comenzaron a enviar transportes llenos de soldados listos para capturar las ciudades y servir como tripulantes a bordo de las ciudades para sacarlas de aquellas órbitas y regresarlas a las órbitas que ya controlaban.

Cuando los soldados estaban desembarcando en las ciudades por detrás de la flota kamelina surgió de entre la atmósfera joviana la colosal «Supremo Conocimiento» la nave de batalla de la Almirante Sheila D’Aramitz, acompañada por buena parte de su flota.

Sheila no lanzó siquiera una advertencia, abrió fuego apenas la punta de sus cañones habían clareado la atmósfera y un crucero enemigo terminó hecho pedazos en un instante.

Las fuerzas del falso Profeta se apresuraron a proteger sus transportes con uñas y dientes, el ataque de la flota joviana los había tomado por sorpresa, pero bien podían morir allí a manos de los cañones de Sheila o bien podían morir a la larga de hambre o de asfixia. Muchos de los Capitanes de Kamelia eligieron la vía rápida.

—Tienen que estar verdaderamente desesperados si están dispuestos a sacrificarse de esta manera. —La D’Aramitz no podía creer la facilidad con la que sus fuerzas estaban exterminando al enemigo.

—Mi Señora, nosotros podríamos triunfar aquí si realmente nos lo propusiéramos. —El rostro de Waldemar ocupaba una de las pantallas holográficas del puente de mando de la Supremo Conocimiento.

—Así parece Capitán, pero tenemos nuestras órdenes.

—Lo que usted diga mi Señora. —La proyección de Waldemar desapareció.

Los cañones de la flota joviana continuaron destrozando al enemigo, pero estos poseían la ventaja numérica.

—Están intentando rodearnos. —Ariadna se impresionaba al ver la rapidez con la que los navíos del enemigo se aproximaban a pesar de que con ello solo conseguían ponerse en la línea de fuego mas rápidamente.

—No pueden rodearnos mientras tengamos a Júpiter a nuestras espaldas, ¡enfoquen el fuego en las naves que se nos acercan por los lados!

—¡Almirante! Tienes que sacar nuestros refuerzos o sacarnos de aquí ahora. —Esta vez fue el rostro de Violeta el que apareció en una de las pantallas con sus hermosos ojos muy dilatados.

—Todavía no Capitana, todavía tenemos oportunidad de maniobrar.

Cada vez que el enemigo intentaba posicionarse de modo de cortarles el acceso a la seguridad de la atmósfera del gigante gaseoso la flota joviana se encargaba de destrozarlos, sin embargo aquello solo conseguía que el grueso de la flota enemiga terminara aproximándose mas.

En cuanto el enemigo se encontró en distancia de tiro comenzó a bañarlos con todo lo que tenían, la Supremo Conocimiento se sacudía intensamente.

—¡Nuestro escudo no resistirá mucho bajo estas condiciones! ¡Ni hablar de la armadura!

—¡Ya no será necesario! ¡Observa Ariadna! Ya se llevan las ciudades, ¡sácanos de aquí!

Las naves de Júpiter se hundieron nuevamente en la atmósfera protectora del planeta fuera del alcance del enemigo, estos intentaron lanzar algunos explosivos, pero fue inútil.

Esta vez Sheila no se atrevió a transmitir ningún mensaje, pero le deseo suerte a Louis en sus pensamientos.


 

Continuaban internándose en las cloacas de la ciudad, según la cuenta de Diana ya habían pasado por aquella intersección un par de veces.

—¿Cuanto mas tendremos que escondernos? —Diana estaba cansada y se recostó de la pared de la enorme tubería para recuperar el aliento.— Este lugar apesta tan terriblemente.

Louis pegó la oreja a la misma pared.

—Ya vienen tras nosotros.

—¿Cómo puedes saberlo? Yo no escucho nada.

—Mi oído es superior porque soy el Gran Profeta y hago girar la Galaxia entre mis dedos, o algo así…

—No hagas esos chistes estúpidos Louis, es realmente desagradable. —Genevieve no toleraba aquello, pero el ponerse de mal humor solo parecía causarle mas gracia a Louis, con lo que terminaba repitiendo el chiste una y otra vez, así que intentaba disimular su disgusto.

—Louis tiene razón, ya están sobre nuestra pista, —Alphonse también había escuchado el rumor de los pasos de un escuadrón de soldados.— ¿Por qué razón tuvimos que venir por las alcantarillas? Como si hubiesemos tenido alguna buena suerte en el pasado metiéndonos por lugares como este.

—Pensé que se les dificultaría mas encontrarnos aquí. —Louis nunca imaginó que los alcanzarían tan rápido.— Pero suficiente charla, tiempo de correr.

—¿No podríamos usar el camuflaje óptico y dejarlos pasar? —Diana estaba realmente agotada.

—No creo que tengamos muchas oportunidades de utilizar ese truco, así que mejor intentamos perderlos.

—¿Estás seguro que no somos nosotros los perdidos Louis? —Genevieve estaba en mejor forma que Diana, pero también podía sentir el cansancio.

—Quizá, pero creo que es mal momento para discutirlo. —Louis arrancó a correr pero tuvo que detenerse al ver aparecer un hombre entre las sombras.

Ni siquiera tuvieron que mirarlo demasiado, la forma de caminar, la cabeza alzada, el movimiento de los hombros, y la forma en que se detuvo a mirarlos con evidente desprecio.

—¿Por qué no me extraña conseguir aquí a los Rackham?

—Nos separamos en buenos términos Janus, no hagamos las cosas difíciles entre nosotros.

—Buenos términos… —La voz del hombre arrastraba una profunda ira.— Me arrebataste de todo mi poder en solo unas pocas horas, todo en nombre de la maldita verdad, lo admito siempre quise saber cual era la verdad pero nunca pensé que la tuviera precio tan alto, pero te equivocas, no he venido a hacerte daño, por el contrario vengo a ayudarte, me has prometido venganza ¿no es cierto?

—Así es. —Le corroboró Louis.

—Bien, pero me basta saber que ese maldito no causa mas daño a mi gente.

—Cuidas bien de tu rebaño, Pastorius, ¿cómo piensas ayudarnos?

—Si nadie te lo ha dicho antes déjame que te lo diga yo ahora, no eres gracioso, nunca lo has sido. En cuanto a mi ayuda, vengan por aquí. —El sujeto abrió una puerta en donde antes solo parecía haber mugre.

Louis atravesó el umbral sabiendo que podría estar cayendo en una trampa, pero confió en que el odio de Janus fuese mayor motivación que su deseo de recuperar su poder.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Viernes 14 de Noviembre 2014

¡Nos acercamos a los capítulos finales!

¡Gracias todos lo que nos han apoyado en esta aventura!

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