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Los Cielos de Júpiter: Hiperlumínico

Cuando Louis abrió los ojos lo primero que vio fue la sonrisa de adoración de Diana.

—Buenos días bello durmiente…

—Eres tan hermosa, ¿te lo he dicho últimamente?

—No has dicho gran cosa últimamente.

—¿Cuanto tiempo estuve inconsciente? —Rackham sentía algo de temor de la posible respuesta.

—Has estado semiconsciente durante los últimos cuatro días.

—¡Cuatro días! —Miró a su alrededor, pero era innecesario, la baja temperatura, la baja gravedad y el olor a humedad se lo revelaron.— Estamos en Calisto, odio este lugar, me pone mas enfermo. —Intentó incorporarse pero sintió un profundo dolor en el pecho.

—Por ese es que no hemos podido sacarte de aquí, pero de inmediato llamo a los chicos para que te ayuden con una camilla… —Intentó salir pero Louis la tomó del brazo.

—No, no te vayas, no es necesario, tengo cuatro días que no te veo, ¿te extraña que me ponga gruñón?

—Siempre que despiertas estás gruñón cariño mío. —Lo abrazó suavemente asustada de causarle algún daño.

En ese momento entró el Doctor Francis con el caminar gracioso que era habitual en la baja gravedad de Calisto.

—¡Oh! Lo lamento, vuelvo mas tarde.

—No se preocupe Doctor, yo ya me iba. —Diana se volteó y besó ligeramente a Louis en los labios.

«Ya tendremos mas tiempo cuando te sientas mejor.»

«Eso espero.»

No emitieron palabra ni movieron los labios, pero por las miradas cómplices que intercambiaron el Doctor supo que se estaban comunicando a través del subconsciente.

—Me agrada verlo finalmente consciente Doctor Rackham.

—En realidad nunca terminé de graduarme, no soy Doctor, la Inquisición no lo permitió, llámame Louis.

—Pues será un placer llamarte Louis, pero yo he visto de lo que eres capaz, y el respeto que sienten por ti los Profesores, creo que eres mas Doctor que muchos de nosotros.

—Quizá, pero  mejor continuemos solo con Louis.

—Como gustes Louis.

—¿Qué había en el cuchillo Doctor? —La sonrisa desapareció del rostro de Rackham.— Se supone que soy inmune a casi todo…

El Doctor estaba evidentemente incomodo.

—He escuchado muchas cosas de los asesinos de Casa Rackham, pero este veneno estaba compuesto de virus y bacterias diseñadas específicamente para ser ignorados por tu sistema de células blancas, fue muy difícil filtrarlo de tu sistema…

Francis no continuó explicando, pero las implicaciones eran claras, no había mucha gente capaz de fabricar un veneno de aquel tipo, solo necesitaba agregar la historia del Demonio para saber que el mayor sospechoso era su propio Padre. Se guardó todos esos pensamientos para si mismo, pero el Doctor que evadía su mirada, de seguro sospechaba que debía tratarse de alguien muy cercano.

—¿Puede explicarme por qué el dolor es tan intenso?

—El veneno destruyo buena parte de órganos  y músculos importantes, tuvimos que reconstruirlos, y también algunas terminaciones nerviosas; digamos que son esas terminaciones las que todavía están demasiado sensibles. —Francis no dejaba de revisar sus instrumentos.

—Entiendo. —Rackham hizo varios movimientos ligeros para intentar descubrir hasta que punto podía moverse y resistir el dolor.

—Muy bien, poco a poco irás enseñando a esos nuevos nervios lo que puedes y lo que no puedes hacer.

—¿Cuando crees que podré salir de aquí?

—Cuando tú lo digas, ¿te sientes capaz?

Louis realizó otro par de pruebas, de cuando en cuando podía percibir un terrible aguijonazo, pero creía poder controlarlo.

—Con un poco de ayuda, creo que podré hacerlo. —Los ojos de Rackham saltaban al azar, no estaba completamente seguro.— Me pregunto cómo se sentirá esto con gravedad normal…

Cuando Rackham se sintió seguro lo subieron a una camilla, pero en lugar de llevarlo inmediatamente a la nave, Louis pidió que lo llevaran al laboratorio. En el lugar estaban los tres profesores, Pasternack, Meyers y Carter junto a una multitud de ayudantes que Louis no había visto nunca.

—Ya veo que lo están haciendo muy bien sin mi. —Rackham intentó sentarse en la camilla pero no tuvo éxito.

Los Profesores que estaban afanados sobre sus instrumentos levantaron la vista con sonrisas en sus rostros al escuchar la profunda y familiar voz.

—Avanzamos sin duda. —Los movimientos de Pasternack en la baja gravedad de Calisto eran propios de una comedia.— Pero jamas será como si te tuviéramos con nosotros Louis.

—¿Sabes que Diana no ha abandonado tu lado ni de día ni de noche? —El Profesor Carter se aproximó a su hija quien de nuevo estaba al lado de Louis.

—El modelo se comporta tal y como predijiste, pero yo todavía tengo mis dudas de que una versión mas grande del reactor genere la cantidad de energía que necesitamos. —Meyers también se sentía feliz de ver a Rackham pero su estilo siempre era mas directo.

—Pues eso es lo que queremos averiguar Profesor, puede que funcione, puede que no, pero no debemos dejar de intentarlo.

En el medio del laboratorio se encontraba un enorme aparato que emitía un zumbido casi inaudible y se hundía profundamente en el hielo. Todos los aparatos del lugar estaban conectados a él.

—Lo que quiero decir, —Continuó Meyers,— es que nos encontramos en una emergencia, necesitamos mas y mejor tecnología, el sujeto de la Tierra nos lleva una muy considerable ventaja, ¿un motor hiperlumínico? —Meyers apuntó al gran aparato.— ¿Cuales son nuestras verdaderas oportunidades de conseguirlo? ¿No deberíamos dedicar nuestras energías y recursos en aplicaciones mas prácticas?…

Louis consiguió incorporarse un poco en la camilla, el dolor era punzante pero consiguió disimular mayormente.

—Un científico de su categoría hablando de esa forma Profesor ¿y cómo se supone que vamos a combatir a este sujeto? ¿Cañones mas grandes? ¿Misiles mas rápidos? Eso no funcionará esta vez mi amigo. —Louis apuntó al motor él también.— En este modelo está la clave que buscamos, no podemos enfrentarnos al poderío de la Tierra, la Luna y Kamelia con nuestras crudas herramientas, este es nuestra mejor oportunidad.

Los Profesores se voltearon a mirar el enorme aparato que parecía construido en una arcilla perpetuamente húmeda.

—Yo confío en ti Louis. —Pasternack miró a los otros dos que se mantenían silenciosos.— Y estoy seguro que nuestros compañeros también.

—No les pido que confíen ciegamente amigos, solo quiero que continuemos con nuestros experimentos y que confirmemos nuestros cálculos. ¿Cuando creen que estaremos listos para pasar a la siguiente fase?

—Todavía necesitamos terminar algunas pruebas, pero creo que en menos de una semana deberíamos estar listo. —Carter se atrevió a esbozar una sonrisa de confianza.

—Excelente. —Rackham volvió a recostarse en la camilla con esfuerzo notable.— Antes de irme quiero decirles algo, los amigos son la familia que se elije. —Tomó las manos de los tres y de Diana y los miró a los ojos a cada uno en turno.— Es un orgullo para mi escogerlos a ustedes como mis amigos y mi familia.

Ninguno de los tres Profesores pudo contener una amplia sonrisa, Diana se limpió los ojos antes de que las lágrimas pudieran brotar de sus ojos.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Lunes 25 de Agosto 2014

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