A medida que la pequeña esfera magnética iba perdiendo aceleración la gravedad artificial iba desapareciendo. Diana se aproximó a Louis para asegurarse que estuviera bien ajustado.
—¿Cuanto tiempo tenemos Doctor?
—Sigo filtrando el veneno, pero tenemos que limpiarlo por completo, mientras el Doctor Rackham mantenga su metabolismo bajo, el veneno no se esparcirá demasiado, y le da tiempo a las defensas de su cuerpo a contrarestarlo, pero es una sustancia muy dañina, tenemos que encontrar equipo médico que me permita limpiar su sistema para que pueda descansar.
—¿Cuanto tiempo?
—Yo diría unas cuatro horas, cinco tal vez.
—No podemos retroceder a la base, continúa bajo asalto y no sabemos si hay otro asesino de los Calau esperándonos. —Sheila consideraba todas sus posibilidades.— Ahora que saben que estamos dentro de esta esfera magnética nos estarán esperando en cada estación, y tendrán un ojo en todos los centros médicos…
—¿Podemos llamar a una de nuestras naves? —Preguntó Waldemar.
Sheila no respondió pero de inmediato llamó a Ariadna que debía estar en control de su fragata; pero no obtuvo respuesta alguna.
—Toda nuestra red de comunicaciones está bloqueada.
—¿Podemos viajar hasta otra ciudad en esta cosa? —Violeta miraba a su alrededor como intentando calcular las posibilidades del pequeño vehículo.
—No es imposible. —Sheila desplegó un holograma con los esquemas de la esfera magnética.— Pero nos tomaría demasiado tiempo, Louis no tiene tanto tiempo y de hecho no creo que el aire nos alcance.
—Imagino que podríamos dejarnos caer hasta la base de Calisto, pero no tenemos modo de resistir la gravedad, así que sería un aterrizaje un tanto violento… —Diana quería descartar todas las posibilidades.
—No definitivamente Calisto no es una buena posibilidad. —Confirmó Sheila.
Pero entonces la respuesta se les presentó prácticamente sola. A través de la ventanas pudieron ver a la colosal Nave de Batalla Supremo Conocimiento que orbitaba alrededor de Calisto.
—Yo le pedí al Profesor Meyers que descontaminara la Nave de Batalla, ¿creen que haya podido hacerlo? —Sheila peguntaba, pero sabía que no tenían ninguna otra opción.
—Ha estado trabajando en ello. —Respondió Perceval con voz cansada.— Pero dudo que haya avanzado demasiado.
—Voy a necesitar tu ayuda Diana, estas esferas no fueron creadas para viajar fuera de la estación, así que tienen un montón de protocolos de control…
Pero mas tiempo tardó Sheila explicando lo que necesitaba, pues en pocos segundos Diana estaba en pleno control de los sistemas de la esfera magnética.
—Listo Sheila, es toda tuya, debería maniobrar igual que cualquier otra nave.
La D’Aramitz probó los controles y en efecto la pequeña nave se despegó de su ruta preestablecida y comenzó a alejarse de la ciudad orbital.
—Igual pero mucho mas lenta. —Se quejó la Almirante.
La esfera apenas tenía propulsores de maniobra así que se aproximaron a la Supremo Conocimiento muy lentamente. Comparada a la inmensa nave de batalla, la esfera magnética parecía apenas una mota de polvo.
Cuando se habían alejado lo suficiente de Sagan y comenzaron a aproximarse a la Supremo Conocimiento, Sheila reactivó los magnetos de la esfera con la esperanza de que el masivo cuerpo metálico atrajera a la pequeña nave mas rápidamente, pero el efecto fue realmente mínimo, durante la mayor parte del trayecto se prácticamente se arrastraron por el vacío, solo cuando la nave estuvo verdaderamente cerca consiguieron los magnetos hacer alguna diferencia.
Sheila los había guiado hasta una válvula de entrada en una zona de carga, pero antes de abrirla hicieron un chequeo de los niveles de radiación.
Diana recordó que por una válvula similar ella y Louis habían entrado y salido de aquella nave para causar un tremendo caos en su interior cuando liberaron el plutonio en el interior de sus reactores, parecía que aquello había sido una eternidad de tiempo atrás; no imaginó nunca que un día volvería a esta misma nave esperando encontrarla limpia de contaminación radioactiva.
—No tenemos suerte. —Anunció Sheila.— El conteo de radiactividad es demasiado alto.
—Intentemos encontrar un modo de acceder a la red de comando de la nave. —Diana ya preparaba la computadora de a bordo.— De seguro Meyers ya ha accedido al sistema de seguridad, así que no será un problema para mi.
—No creo que lo sea en ningún caso. —Agregó Violeta.
—Exacto. —Diana intentó disimular su sonrisa.— Los cerebros de abordo nos dirán donde están las zonas descontaminadas…
—Y tal vez hasta puedan ponernos en comunicación con nuestras fuerzas. —Sheila necesitaba saber cual era la situación de Allan y del resto del nuevo ejército.
De inmediato volvieron a despegar y comenzaron a buscar algún acceso a la red de la nave de batalla, tardaron algún tiempo, pero al aproximarse al área de comando encontraron varios puertos de conexión, Sheila solo tuvo que maniobrar un poco y pronto Diana tuvo acceso.
—Somos estúpidos, ¿por qué no se nos ocurrió? Meyers ha estado descontaminando la nave a partir de la sala de comando… —Diana se llevó la mano a la frente, y los demás la imitaron casi inconscientemente.— Tiene mucha lógica. Estoy intentando comunicarme con Sagan, pero creo que han bloqueado a toda la ciudad.
—¿Qué hay del área de medicina a bordo de la nave? Nuestro tiempo está corriendo. —Les recordó el Doctor Francis.
Pero Diana meneó la cabeza.
—Lo siento Doctor, pero las operaciones del Profesor Meyers no han llegado hasta esa área de la nave.
—¿Pero no podemos comunicarnos con nadie? —Violeta simplemente no lo podía creer.
—Sea lo que sea que esté utilizando la Inquisición debe tener cubierto todo Sagan. —Explicó Diana.
—Pero ¿qué hay del resto de Júpiter? Alguien con una nave lo suficientemente rápida podría llegar hasta aquí desde otra ciudad a tiempo. —Violeta se sentía desesperada, no le gustaba sentirse de manos atadas.
Diana asintió e intentó comunicarse con cualquier otra ciudad o nave, pero con poca suerte.
—Creo que hasta la nave está bloqueada. —Diana también estaba comenzando a sentirse desesperada, miró a Louis y sintió que le faltaba el aire.— Sheila, ¿crees que puedas maniobrar la nave desde aquí?
—Por supuesto, ¿puedes darme acceso a los controles?
Diana trabajó unos instantes en la computadora de abordo y pronto los controles de la Supremo Conocimiento habían sido transferidos a la pequeña esfera magnética.
—Listo, los controles serán mucho mas torpes como es evidente, pero creo que tienes suficiente control.
—Arriba, abajo, adelante, atrás, izquierda y derecha, tiene todo lo que necesito.
Todos a bordo de la esfera sintieron el temblor cuando los reactores comenzaron a generar mas energía y empuje.
—Aléjanos de Sagan Sheila, no pueden bloquearnos en todas partes.
—Estoy poniéndonos en una órbita ruta a Calisto. —Sheila podía calcular la órbita en su cabeza con cierta precisión.— Intenta ponerte en contacto con nuestra base allí.
Pero Diana no respondió, su rostro palideció súbitamente.
—Los instrumentos detectan un grupo de naves de carga que han despegado de Sagan y vienen hacia nosotros. —Anunció finalmente.
—¿Será la Inquisición que ha detectado nuestras transmisiones? —Preguntó el Capitán Waldemar.
—Es muy posible. —Las manos de Diana volaban sobre los controles.— Estoy intentando activar los controles de armas, pero parece que Meyers no ha instalado nuestros protocolos en ellos.
—¿Estamos desarmados entonces? —Violeta no lo podía creer.
—Nuestra única opción entonces es ser mas rápidos que ellos, asegúrense bien amigos, y aseguren a Louis, este paseo se pone interesante.
Sheila hizo que los reactores comenzaran a trabajar al máximo.

