Ahora sí tenían claro de donde venían los disparos, venían justo detrás de ellos, sus pasos y los de sus enemigos resonaban entre las enormes tuberías, las sombras realizaban una danza macabra entre las escasas luces que aparecían de cuando en cuando.
Silverio y los otros escoltas quisieron plantarles cara en un recodo donde comenzaron a turnarse para disparar al enemigo asomándose por momentos en la esquina.
—No Silverio. —A Rackham no le gustaba nada aquello.— Nuestra ventaja está en dejarlos atrás, no te entretengas con estos soldados, recuerda que tienen a asesinos de los Calau entre ellos.
El enemigo había hecho lo mismo y disparaba protegiéndose con unos escalones. Louis no tuvo mucho tiempo para verlos, pero le pareció que tenían uniformes de la Inquisición.
—Tenemos estos visores Louis, no te preocupes, podemos verlos, no son un problema.
—No seas inocente Silverio, esos visores ayudan, pero los asesinos de Casa Calau saben ocultarse muy bien, ¡vámonos ahora!
Sin perder mayor tiempo continuaron avanzando y pudieron escuchar como el enemigo también se ponía en camino, cuando vieron sus sombras cruzar el recodo que el grupo de Louis acababa de abandonar abrieron fuego obligando al enemigo a retroceder y ganando así algo de la ventaja que habían perdido.
En medio de la loca carrera descubrieron un pequeño desvío, un corredor estrecho que les daba una ventaja sobre el gran número de sus perseguidores; se deslizaron en silencio con la esperanza de que los enemigos pasaran de largo. El corredor era bastante tortuoso, dando unas vueltas extrañas e inesperadas, el sonido de las botas del enemigo les reveló que no habían tenido suerte, continuaban tras su huella, pero ahora con mas calma.
Entre aquellas vueltas el estrecho corredor remató en lo que parecía una suerte de largo balcón sin baranda, en la oscuridad no podían ver mucho mas. Diana se atrevió a encender una pequeña linterna, el balcón desembocaba en lo que parecía un enorme espacio circular, tan amplio que la luz de la linterna se difuminaba y solo veían algunas sombras en el otro extremo.
—Una cisterna. —Opinó Louis cuando la luz mostró un líquido brillante entre las sombras de abajo.— Aquí debe ser donde se acumula el agua después que la filtran de las cloacas. Este balcón debe haber sido diseñado para máquinas de mantenimiento o algo así.
—¿Qué hacemos? —Silverio no apartaba su vista del corredor por donde acababan de llegar esperando a que el enemigo lo atravesara en cualquier momento.
—Pues seguir avanzando. —Diana se lanzó de primera, la caída le pareció eterna pero finalmente se sintió sumergirse en el agua.
Cuando comenzó a nadar de regreso a la superficie se dio cuenta que la gravedad de los sectores mas bajos de Ciudad Sagan combinada con sus ropas la volvían realmente pesada, pero aún así consiguió salir a la superficie.
Los demás la siguieron rápidamente.
—Nadar con todo este peso va a ser un problema. —Le dijo a Louis cuando este salió a la superficie.
—Pero no te quites la ropa, al menos no todavía, es oscura y nos ocultará mejor.
Apagaron sus luces y comenzaron a alejarse de la orilla, no pasó mucho tiempo cuando vieron movimiento y linternas aparecer en el balcón que acababan de abandonar.
—No disparen, vamos a sumerjirnos.
A la orden de Rackham todos se metieron por completo en el agua, en la superficie podían verse las luces de varias linternas con las que el grupo de soldados enemigos intentaba encontrarlos, pero estaba muy oscuro y aquella era una extensión de agua demasiado grande, sus probabilidades eran nulas, pero eso no impidió que hicieran llover las balas al azar sobre la cisterna, con la mala suerte que una bala golpeó en la pierna izquierda a uno de los soldados del grupo de Silverio.
El muchacho comenzó a hundirse incapaz de sostenerse por si solo sin la fortaleza de su pierna, pero sus compañeros lo descubrieron entre la oscuridad y consiguieron sacarlo.
—Pesa mucho Rackham, ¿qué hacemos ahora?
—¿Te duele demasiado muchacho? —Le preguntó Louis al acercarse.
—Un poco Señor, creo que no me golpeó de lleno, pero cuando muevo la pierna…
—Vamos a turnarnos para mantenerlo a flote. —Rackham comenzó a quitarse los zapatos.— Y ya podemos quitarnos la ropa.
Continuaron avanzando en el agua en la oscuridad, aquella cisterna tenía que ser una de las mas importantes de Ciudad Sagan si era tan grande, nadaron en ella al menos durante veinte minutos según el calculo de Diana antes de avistar con claridad la otra orilla. Pero entonces se les presentó un nuevo problema, no veían ningún modo de salir de la cisterna, encendieron sus linternas y buscaron por la izquierda y por la derecha y no encontraron nada. La pared de la cisterna era completamente lisa.
—¿Cómo te sientes amigo? —Le preguntó Louis al joven herido.
—Ya no estoy sangrando, creo que fue solo una rozadura, pero todavía me duele.
—¿Qué hacemos ahora? —Diana estaba cansada y sin embargo se sentía temblar de frío.
—Si no hay manera de subir tiene que haber otra manera de sali… —Pero las palabras se le atoraron cuando vio una sombra enorme moverse por debajo del agua.
Diana ahogó un grito y los otros rápidamente apuntaron sus luces hacia la sombra que continuaba aproximándose. La cosa se hundió por debajo de sus pies y luego comenzó a elevarse, Diana intentó apartarse, pero era inútil aquella cosa era demasiado grande.
—Un robot de mantenimiento. —Explicó Louis innecesariamente cuando fueron atrapados en la coladora de la máquina en donde también encontraron las ropas que creían perdidas para siempre.— Hablando de golpes de suerte.
El robot los levantó y los depositó con suavidad en otro de aquellos balcones.
—Tenemos que ser muy cuidadosos. —Les advirtió Rackham mientras volvía a vestirse, las ropas estaban empapadas, pero se secaban rápidamente.— Tardamos demasiado tiempo cruzando esa cisterna, nuestros perseguidores bien podrían tener el tiempo de rodearnos.
Louis chequeó el mapa que había descargado pero ninguno mostraba la cisterna de donde acababan de salir ni el túnel por el que estaban a punto de entrar, iban a ciegas, y sabiendo que sus enemigos vigilaban sus transmisiones no se atrevió a descargar nada mas.
Se internaron silenciosamente en la oscuridad, Silverio se lanzó por delante pero Rackham le puso la mano en el hombro y lo detuvo.
—¿Qué pasa? —Silverio no quería darle aún mas ventaja al enemigo.
Louis apuntó a su propia nariz.
—Hay al menos un asesino de Casa Calau ahí adelante…

