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Los Cielos de Júpiter: Choque

Tal y como Sheila había predicho, cuando las fragatas de la Inquisición comenzaron a penetrar las líneas Rebeldes estallaron en mil pedazos.

Los gritos de dolor de las tripulaciones que fueron aniquiladas en las explosiones pudieron ser escuchados por todos a través de las comunicaciones, la Almirante sabía que aquellos gritos plagarían sus pesadillas hasta el final de sus días, sabía que la culpa por no haber predicho la situación antes también la perseguiría por siempre, pero ahora debía ocuparse de la flota que aún conservaba la vida y de las gentes de Júpiter.

—No son los primeros y no serán los últimos. —Sheila se limpió los ojos con el borde de su chaqueta.— ¡Que su sacrificio no sea en vano!

La voz fuerte y determinada de la D’Aramitz fue como una inyección de acero que enderezó de inmediato las espaldas corvadas de sus subordinados.

Sheila volvió a mirar los instrumentos para darse cuenta que tan desesperada era su situación. Si bien la formación de la Inquisición no se había cerrado completamente a su alrededor, Sheila sabía que durante el tiempo que les tomaría volver a organizar la flota en una formación decente ya sería demasiado tarde.

—Fernandez sabe utilizar los números a su favor y ha conseguido encerrarnos en su formación, ¡hagamos que lo lamente! Las coordenadas son las mismas, allí es donde tenemos la oportunidad de enfrentarnos con menos naves, procuremos que al encontrarnos con ellos nuestra formación se haya restaurado.

Las naves Rebeldes continuaron acelerando en la misma dirección en que venían y muy pronto se encontraron en rango de disparo máximo, disparar desde aquella distancia no era lo mas recomendado pero Sheila sabía que su gente necesitaba pensar en otra cosa y ordenó disparar.

—Enfoquen nuestros cañones sobre las fragatas con cañones láser. —La Almirante no había vuelto a sentir el terrible calor generado por aquellas armas, pero no deseaba arriesgarse.— Usen los misiles que diseñó Rackham para evitar que consigan golpearnos con sus nuevas armas, y prepárense para un combate como nunca antes.

A bordo de la fragata «Orgullo Joviano» el Capitán Waldemar sacaba sus propias cuentas.

—¿Cuantos de esos nuevos misiles nos quedan Silverio?

—Capitán podemos seguir disparando a este ritmo durante unos diez minutos. —El Artillero sonaba entusiasta.— Pero después de eso necesitaremos darle algo de  tiempo a los nanites para que fabriquen mas.

—No corramos ese riesgo muchacho, esta pelea va para largo, reduzca nuestro ritmo de disparos a la mitad y asegúrate que cada disparo cuenta.

Silverio obedeció sin rechistar, tenía ubicadas las fragatas enemigas que poseían las armas láser y se aseguró que los nuevos misiles se concentraran sobre ellas.

—Señorita Tamara, pida permiso a la Almirante para ponernos al frente de la formación, diga también a la Almirante que yo sugiero cambiar a una formación de espina para romper la formación enemiga.

—De inmediato Capitán.

Mientras las otras naves se realineaban en la formación de muro, la fragata del Capitán Waldemar se adelantó a todas y se puso al frente de una nueva formación que la Almirante D’Aramitz no tardó en aprobar.

Detrás de la nave de Waldemar venían siguiéndolo las naves de la Capitana Violeta y los recientemente nombrados Capitanes Allan y Perceval, protegida por ellos venía Sheila y poco mas atrás el enorme crucero con Diana, Pasternack, Meyers y Louis.

—¿Por qué te estás poniendo a la cabeza de la formación? —A Violeta le preocupaba la seguridad de su Waldemar.

—Nuestras tripulaciones son los mas experimentados en combate, y en esta batalla se necesita experiencia, tenemos que salir del mortal abrazo de la Inquisición y ¿quien mejor que nosotros para hacerlo?

—Waldemar tiene razón Violeta, ¡vamos a enseñar a los mas novatos como se hace!

«Prométeme que no te arriesgarás inútilmente.» —Le transmitió Violeta a Waldemar a través del subconsciente.

«Tu sabes que nunca lo haría.»

Estaban entrando dentro del rango optimo de disparo de los cañones rebeldes y las naves de la Inquisición ya comenzaban a recibir el daño. Sheila ordenó a las naves concentrar el fuego sobre un destructor en el borde de la formación que se cerraba sobre ellos, y antes de que dicho destructor tuviese tiempo de retirarse de la batalla las armas rebeldes lo cocieron a balazos, la nave no fue destruida, pero continuó dando tumbos entre la formación Inquisidora causando aún mas estragos, obligando incluso a sus propios compañeros de flota a disparar sobre ella para conseguir detenerla.

—Eso no puede ser bueno para la moral de nadie. —Susurró Louis cerca de Diana.— Tan solo imagina verte obligado a disparar sobre tu propia gente, tienen que estar muy desesperados.

—No quiero saberlo. —Fue la única respuesta de la Carter quien consideró la escena un tanto grotesca.

Estaba desesperado en efecto, pero el Gran Almirante Fernandez estaba lejos de darse por perdido, las armas láser habían sido su esperanza de salir bien librado de aquella batalla, pero Rackham había descubierto el modo de neutralizarlas, pero todavía tenía el número, las naves de la Inquisición superaban en número a los rebeldes en una proporción enorme.

—La locura en la que Rackham pretender hundir a todo el Sistema Solar no puede ser tolerada. —En las pantallas Alberto observó como otra de sus naves era atravesada por los disparos rebeldes.— ¡Nuestro sacrificio aquí hoy garantiza el futuro de todas las gentes de Sol! —Exclamó a través de las comunicaciones, pero no recibió ninguna respuesta de sus subordinados quienes silenciosos observaban sus naves arder en las pantallas.— Nuestro objetivo es la destrucción del crucero que Rackham nos robó, enfoquen sus armas.

Pero la formación Inquisidora aún no se cerraba sobre las naves rebeldes y las naves que tenían la oportunidad de disparar a los Rebeldes eran mas bien pocas.

Habiendo perdido el control de la colosal nave de batalla Supremo Conocimiento, el Gran Almirante y los otros dos Almirantes, Bonafide y Gomez estaban divididos en otras naves de batalla menores, no tan grandes como la Supremo Conocimiento, pero sin embargo muy superiores a cualquier crucero. Pero eso solo en tamaño pues viendo la forma en que los cañones del crucero de Rackham perforaban a sus naves sin que estas pudieran siquiera responder se hacía claro que aquella nave era realmente temible.

Las fuerzas de la Inquisición formaban una enorme esfera en torno a la formación Rebelde, estos se empeñaban en atacar el extremo superior de aquella esfera para escapar de su mortal abrazo y poder continuar haciendo uso de sus armas a la distancia donde el enemigo no podía responder; pero mientras tanto les tocaría enfrentar el enemigo desde mas cerca.

Al combatir en grandes distancias evadir los disparos del enemigo era fácil pues las trayectorias de las balas eran predecibles, pero entre mas se reducía la distancia entre ambos bandos mas difícil se hacía. Sin embargo Sheila que tenía por delante la nave de Waldemar se sorprendía de la capacidad de aquella tripulación para evitar el fuego enemigo.

—Ariadna, observe la forme en que está maniobrando Tamara la primer oficial de Waldemar, y tome nota, ellos van por delante de nosotros, si imitamos sus movimientos tenemos grandes oportunidades de salir ilesos de esta refriega.

—¿Refriega mi Señora? —Tamara se volteó momentáneamente a mirar a la D’Aramitz, pero la media sonrisa de esta le reveló que la Almirante estaba de broma.— Es bueno ver que mi Señora sabe mantener el buen humor incluso en una situación como esta.

La Almirante Sheila observó la forma en que los cañones Rebeldes abrían las panzas de las naves enemigas y no tuvo dudas.

—Vamos a ganar Ariadna, esta batalla ya está ganada.

Mientras tanto la esfera de naves de la Inquisición continuaba cerrándose en torno a los Rebeldes.

A bordo del puente de su crucero Louis sacaba sus propios números en voz alta:

—Llevamos un buen ritmo, en la última media hora hemos destruido unas veinte naves de la Inquisición, y solo hemos perdido tres de los nuestros; sin embargo Fernandez sabe lo que hace, está acercándose con cada vez mas y mas naves, y está superando sus perdidas con creces muy rápidamente, estamos perdiendo.

—¿Louis a donde vas? —Preguntó Diana, pero Rackham ya no estaba allí.

 

Los Cielos de Júpiter continuará el Miercoles 2 de Julio 2014.

Pero atentos a una sorpresa especial antes.

 

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